Neus Sanmarti i Puig (Barcelona,1943) es química y profesora española, catedrática emérita del departamento de Didáctica de las Matemáticas y de las Ciencias Experimentales de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona.1 (Wikipedia)
En la obra se mencionan 10 preguntas sobre la evaluación y 10 ideas clave, que son las que dan cuerpo a dicha obra:
10 preguntas sobre la evaluación y 10 ideas clave para responderlas:
1. ¿Por qué creer que el principal objetivo de la evaluación es solo conocer los resultados del aprendizaje y, en cambio, no pensar en la evaluación como la actividad que lo impulsa y favorece que sea de más calidad?
Idea clave 1: «La evaluación es el motor del aprendizaje», ya que de ella depende tanto qué y cómo se enseña, como el qué y el cómo se aprende.
2. ¿Por qué creer que evaluar es poner una nota a cada estudiante y, en cambio, no pensar que es conocer la estrategia utilizada por la alumna o el alumno en la ejecución de una determinada tarea, comprender las causas de sus dificultades y ayudarle a tomar decisiones sobre cómo superarlas?
Idea clave 2: «La finalidad principal de la educación es la regulación» tanto de las dificultades y errores del alumnado, como del proceso de enseñanza.
3. ¿Por qué no dejar de transmitir al alumnado que los errores son algo malo que se debe esconder y, en cambio pensar que aprender es superarlos y que es bueno expresarlos?
Idea clave 3: «El error es útil», conviene estimular su expresión para que se pueda detectar, comprender y favorecer su regulación.
4. ¿Por qué no pensar que la evaluación es útil para aprender cuando favorece que el alumnado vaya aprendiendo a autorregularse autónomamente, y dejar de creer que solo sirve para que el profesorado detecte errores y éxitos?
Idea clave 4: «Lo más importante: aprender a autoevaluarse» Para ello es necesario que los alumnos se apropien: de los objetivos de aprendizaje, de las estrategias de pensamiento y de acción aplicables para dar respuesta a las tareas planteadas; y de los criterios de evaluación.
5. ¿Por qué pensar que siempre es el docente quien ha de detectar los éxitos y los errores de los que aprenden y proponer qué han de hacer para mejorar y, en cambio, por qué no dejar que sea el propio alumno o alumna quien reconozca sus aciertos y sus dificultades? o ¿por qué no animar a sus compañeros a ayudarle en este proceso evaluativo?
Idea clave 5: «En el aula todos evalúan y regulan», el profesorado y los compañeros, pero la evaluación más importante es la que realiza el propio alumno.
6. ¿Por qué no pensar que todos (o la mayoría) de los estudiantes pueden demostrar que han llegado a buenos resultados finales como consecuencia del trabajo promovido para que aprendieran, y dejar de pensar que siempre encontraremos en el aula una distribución del alumnado que siga la curva de Gauss, con el 5 en el punto de inflexión?
Idea clave 6: «La función calificadora y seleccionadora de la evaluación también es importante», y sus resultados dependen en buena parte de la calidad de la evaluación-regulación realizada a lo largo de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
7. ¿Por qué no pensar que la evaluación estimula el aprendizaje cuando pone de manifiesto que se ha aprendido, y dejar de creer que los suspensos motivan al estudiante a esforzarse más en aprender?
Idea clave 7: «La evaluación solo calificadora no motiva». En general, ni la evaluación en sí misma ni la repetición de curso, si se suspende, motivan al estudiante a esforzarse más en aprender, a no ser que le proporcionen criterios e instrumentos tanto para comprender sus errores y superarlos, como para reconocer sus éxitos.
8. ¿Por qué confundir evaluación con examen y evaluación continua con exámenes continuos y, en cambio, no pensar en actividades de evaluación integradas totalmente en el proceso de aprendizaje? ¿ Por qué no dejar de creer que las pruebas con preguntas de respuesta cerrada nos dan una información más objetiva del aprendizaje del alumnado, que las preguntas de respuesta abierta?
Idea clave 8: «Es necesario diversificar los instrumentos de evaluación» Dado que cualquier aprendizaje contempla diversos tipos de objetivos, es preciso que los instrumentos de recogida de información sean múltiples y variados. Y las estrategias para analizar los datos, y promover la regulación deben favorecer la autonomía del alumnado.
9. ¿Por qué no pensar en que las pruebas de evaluación externa pueden ser buenos instrumentos para orientar nuestro trabajo en el aula, y dejar de creer que son solo instrumentos de contros que no tienen ninguna utilidad?
Idea clave 9: «La evaluación externa de los aprendizajes de los alumnos puede ser útil para orientar la enseñanza» Pero para ello es importante que los instrumentos y métodos de evaluación aplicados promuevan prácticas de aula innovadoras.
10. ¿Por qué pensar que no sirve para nada evaluar nuestro trabajo como enseñantes, y no creer que es el punto de partida necesario para innovar y ser más competentes en el ejercicio de nuestra profesión?
Idea clave 10: «Evaluar es una condición necesaria para mejorar la enseñanza» La evaluación debe proporcionar información que permita juzgar la calidad del curriculo aplicado, con la finalidad de mejorar la práctica docente y la teoría que la sustenta.
En esta entrevista que le hizo Tiching podemos conocer mejor a la autora del libro, Neus Sanmartí
Podemos decir que el libro es muy interesante para el profesorado, es necesario cambiar la forma de evaluar si de verdad queremos un cambio en la educación. De nada nos sirve utilizar metodologías muy innovadoras si después recurrimos al examen tradicional y no hacemos al alumnado partícipe del proceso de aprendizaje que debe estar continuamente evaluándose para ir enmendando errores y para entender de verdad cómo aprende el alumnado. La evaluación formadora intenta que todo el proceso sea participativo y que haya una autoevaluación por parte del alumnado, es la forma que nos garantizará el éxito educativo.
«La evaluación más importante para los resultados del aprendizaje es la que se lleva a cabo a lo largo del proceso de enseñanza-aprendizaje. Lo importante para aprender es que el propio alumno sea capaz de detectar sus dificultades, comprenderlas y autorregularlas»
«Dieciocho historias con las que, a través de las vivencias de diferentes personajes, podremos llegar a ser conscientes de lo que realmente les ocurre a nuestros hijos adolescentes y así poder encontrar el camino más llano para comunicarnos con ellos y seguir educándolos: sus cambios de humor, el papel de las familias como guías en su educación, sus primeras experiencias con el sexo, las drogas o el alcohol, su obsesión por las redes sociales, la necesidad de estar siempre conectados, el acoso escolar, el “todo vale” por pertenecer a un grupo, y todo lo que podemos aprender de ellos si nos paramos a observar y escuchar. Cada cuento finaliza con preguntas que nos llevarán a la reflexión, la visualización y el pensamiento crítico para acercarnos a ellos lo suficiente y poder ayudarles a sentir esta etapa como lo que es, de transición a la edad adulta». (Edit. Kolima)
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Esta es la onceava edición del EABE (Encuentro Andaluz de Blogs Educativos) y se ha celebrado en Salobreña (Granada); si queréis repasar los EABES anteriores podéis verlo aquí en un magnífico trabajo de recopilación que hace el amigo Miguel Rosa.
Como habréis visto, el EABE empezó siendo un encuentro de blogueros pero pronto se fue extendiendo a la temática educativa general, tengas o no un blog donde reflexiones y muestres tus experiencias. De todas formas personalmente creo que son muchos los asistentes que tienen un blog y que van relatando sus experiencias de clase con cierta frecuencia.
El blog de aula o el blog del profesorado pueden ser un elemento magnífico de difusión de experiencias que además de servir para nuestra propia evaluación nos puede ayudar para difundir, para transmitir, para emocionar, para aprender de los que nos leen… en definitiva, para hacer de la educación un elemento vivo que se alimenta de las ideas puestas en común por la comunidad, para hacer de la educación un verdadero elemento transformador de la sociedad, para hacer de la educación un ámbito que no se encierre en las paredes del aula o de los centros sino que se abra a la comunidad, aprenda de ella e interactúe con sus miembros; para hacer que la educación atienda las necesidades educativas personales y se quiten las etiquetas…
El EABE19, con gran asistencia de público, ha estado lleno de experiencias que nos han hecho vibrar y que han superado las expectativas que cada año metemos en nuestras mochilas para asistir a este encuentro educativo de fin de semana.
Este libro es la continuación que hace la editorial «escuela viva», del metodo Montessori Paso a Paso en la parte de «El cálculo y las matemáticas»», para niños y niñas de 6 a 12 años. En esta otra entrada podremos ver El cálculo y las matemáticas para niños de 3 a 6 años. Y en esta otra entrada podremos informarnos sobre Montessori y los principios generales de su pedagogía, que siempre viene bien recordarlos.
Lo mismo que en la anterior edición, aquí se explica con todo los pasos, la utilización del material: ábaco, damero, ábaco dorado, tubos de ensayo, tabla de múltiplos, caja de bolitas de decimales, cajas de perlas y la tabla de jerarquía. También se explican las contribuciones pedagógicas y la actitud del educador o educadora.
Las actividades que se pueden realizar con dichos materiales vienen muy bien explicadas, sin olvidar un detalle, esto hará que el docente tenga más facilidad en su utilización e, incluso, dada la autonomía que nos permite el método, se pueda respetar el ritmo de aprendizaje y a su vez podamos tener una dedicación más personalizada hacia el alumnado.
«…esta colección permite aplicar la pedagogía Montessori de una manera rigurosa y eficaz, comprender el espíritu que la anima y seguir los planteamientos fundamentales. En ella se describe, etapa por etapa, el modo de utilizar el material y los principios pedagógicos que lo sustentan» (Edit.) Sigue leyendo
En este libro los autores nos explican científicamente qué es la resiliencia, según los últimos hallazgos de la neurociencia, y además nos dan pistas de cómo trabajarla en nuestro entorno más cercano, ya que las nuevas investigaciones en resiliencia nos dicen que determinados estilos de vida pueden incidir en configurar nuestro cerebro.
Nos exponen que la razón del título es enfatizar la relación existente entre neurociencia y resiliencia generativa: gracias a las conexiones entre ambos mundos podrán explicar y promover que un patito feo se metamorfosee en un cisne blanco y pueda estar presto a generar posibilidades en un entorno propenso a Cisnes Negros gracias a que su mente sabe improvisar y convivir con la incertidumbre mediante las sabidurías generativas.
«Los autores nos muestran un camino fascinante que se inspira en los últimos descubrimientos en neurociencia, pero que se adereza con otros elementos preciosos, como la belleza o el humor fino. Dicho camino nos aleja de ese perfeccionismo mecánico sin alma, y nos acerca de manera maravillosa a una “epistemología del niño”: jugando con sus piezas de construcción, con sus límites y sus múltiples posibilidades, se nos despliega un proceso paradójicamente riguroso.» dice Stefan Vanistendael.
«Diez años después de La resiliencia, Jordi Grané y Anna Forés exploran nuevamente este término a la luz de los más recientes estudios en neurociencia. En Los patitos feos y los cisnes negros, los autores analizan la resiliencia concebida como un desafío vital repleto de fragilidad, belleza, altibajos y plenitud. Basándose en la ciencia, la ética e incluso la espiritualidad, esta obra invita al lector a trabajar su capacidad de adaptación e ir siempre un paso más allá».(Plataforma Editorial)
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Nuestra amistad no estaba escrita en la arena, donde el viento puede borrarla, nuestra amistad estaba escrita en la piedra, con estilete, donde ni el viento ni ninguna tempestad puede borrarla, Como cuenta la antigua leyenda árabe.
Recuperar una amistad es ponerse al día de los acontecimientos personales o profesionales que han ido sucediendo a lo largo del silencio de los años, pero la amistad no se perdió, estaba silenciada por los avatares profesionales de cada una, estaba acallada en el tiempo, con la seguridad de que en cualquier momento de la vida podría volver a rebrotar, como el terreno que dejas en barbecho para que el próximo año salga la plantación con más fuerza.
La amistad no se pierde, es difícil que silencies a unas amigas de verdad, son muchas las experiencias vividas como para que se vayan al traste… pero sí que necesitamos recuperar el tiempo perdido, ponernos al día, sentir emociones que nos van a llevar a mucho tiempo de charlas, de cafés, de establecimientos que cierran porque hemos agotado su horario, da igual, cambiamos de tercio, lo que antes fue un café después se pasará a la cerveza, la cuestión es seguir juntas, hablando de nuestras vidas, de nuestras experiencias, de nuestros recuerdos, de momentos vividos juntas que han sido imposible de olvidar, que están grabados a fuego para no olvidarlos.
Nuestra amistad es de la buena, no accidental ni de utilidad (como decía Aristóteles) es de las que duran toda la vida, de las que no pides nada a cambio, de la reciprocidad, de las que son el compartir el fiel reflejo de la vida, de las que se ríen y pueden llorar con los acontecimientos vividos, de las que no dan puñaladas sino abrazos, abrazos con fuerza, con cariño, con necesidad de compartir eso que llevas dentro y ha estado silenciado durante años…
Gracias, Dulce y Amparo por volver a compartir y sentir juntas, por ser capaces de ponernos al día de todo este tiempo en el que hemos estado cada una por un lado, gracias por seguir compartiendo ese cariño.
18.03.2019
Dolores Álvarez Peralías nació, allá por los años cincuenta, en Gerena, un pueblo perteneciente a la provincia de Sevilla. Allí vivió una infancia feliz hasta los 14 años que por motivos de trabajo trasladaron a su padre a la capital (Sevilla). En Gerena hizo hasta 3º de Bachiller de una forma muy particular porque en el pueblo no había Instituto. Nos lo cuenta así:
«Había dos escuelas en Gerena, una de niños y otra de niñas, en ellas hacíamos la Educación Primaria, pero en aquellos años no todas las niñas estudiaban porque algunas se iban a trabajar a muy temprana edad. Las que teníamos la suerte de seguir estudiando estábamos en la escuela con todas las niñas hasta los diez años, y si después queríamos seguir el Bachiller teníamos un problema porque en el pueblo no había Instituto. Algunas familias optaban por mandar a sus hijas e hijos a colegios internos de la capital y las que no podían soportar esos gastos se quedaban en el pueblo haciendo los estudios primarios. En mi caso, mi familia optó por enviar a mi hermano a un colegio interno y a mí me dejaron en el pueblo. Para sacarme el Bachiller me daban clase los mismos maestros, una vez finalizada la jornada, alternábamos las clases en la escuela o en las casas de los maestros. De todo el grupo de niñas de mi generación, unas cuarenta, solo seis optamos por seguir estudios, las demás seguían en la escuela o bien se iban a trabajar en casa o en el campo. Lo más duro que recuerdo de esta etapa era tener que ir a Sevilla a examinarme, por libre, con profesorado que no conocíamos y en un ambiente de crispación total por no saber si lo que habíamos estudiado nos iba a servir, a pesar que el libro de texto se seguía con toda rigurosidad. A partir de cuarto y hasta PREU estuve en un colegio de monjas, en Sevilla«
En un principio pensé estudiar Filología, igual que mi hermano, pero yo tenía claro que mi mundo era el de dar clases, me gustaba el papel del docente y tenía vocación para ello. Cuando terminé PREU, justo ese año, salió el Plan Experimental de Magisterio (1971) y no lo dudé, podría haber entrado en la universidad pero opté por Magisterio para alcanzar la titulación de Diplomada. Fueron tres años muy interesantes porque como era un plan nuevo el profesorado se esmeraba en que saliésemos bien preparados. Terminé la carrera en septiembre y a mediados de octubre ya estaba trabajando en la escuela pública, de la cual no me he separado hasta el año 2011 en que me jubilé, después de 36 años de servicio en primaria y en Secundaria.
Cuando mis hijos fueron mayores y podían quedarse solos, junto con un grupo de amigos me planteé hacer Pedagogía, porque sentía muchas ganas de saber más y dar respuestas a los planteamientos que cada día nos hacíamos en la escuela. Fueron unos años de mucho trabajo, compaginaba la jornada matutina, llevando la dirección de un colegio, con la asistencia a clase, diariamente, a la Facultad de Ciencias de la Educación, en Sevilla. Era duro porque además los fines de semana nos lo pasábamos haciendo trabajos o estudiando. Pero terminamos felizmente la carrera y además hicimos los cursos de doctorado, el ansia de aprender siempre fue una constante en mi deambular por los pasillos.
Yo estaba en El Viso del Alcor desde 1981, localidad en la que vivo desde entonces, en el colegio de Primaria «Blas Infante». Se hizo un estudio en la localidad y ese colegio desapareció para convertirlo en instituto, los compañeros y compañeras que estábamos en la segunda etapa de EGB tuvimos la opción de adscribirnos al primer ciclo de ESO. Así fue como entré en Secundaria, dos años como Jefe de Estudios y después como directora del IES Profesor Juan Bautista, que fue en lo que se convirtió el edificio del colegio desaparecido. Formé equipo con antiguos compañeros y pusimos en marcha el nuevo centro.
Como todo comienzo las dificultades no faltaron, adaptaciones físicas, nueva plantilla, gente muy de su materia pasando del entorno general… Afortunadamente, con paciencia y mucho tacto, el centro iba tomando una identidad y el alumnado se encontraba feliz.
Mi constante en todo momento fue crear un buen clima de centro que favoreciera el aprendizaje. Por encima de la enseñanza está la educación, el compartir, el llevarse bien, el respeto, la inclusividad, el trabajo en grupos colaborativos… tanto el profesorado como el alumnado iban trabajando de forma que el centro conformara su identidad y la comunidad se sintiera orgullosa de las personas que trabajan en favor de una mejor educación porque sí es posible hacerlo de forma diferente y crear un buen clima de trabajo que sea el nexo que una a sus miembros.
En ese IES «Profesor Juan Bautista» me jubilé, después de 13 años de directora, más diez en Primaria. Puedo decir que me sentí realizada por la labor emprendida, que no era nada fácil. Los alumnos y las alumnas que me encuentro por la calle me lo recuerdan y me hacen sentir orgullosa.
Sigo en la tarea de luchar por una mejor educación, no he desconectado de seguir pensando cada día en cómo se podría hacer mejor en el mundo educativo.
Asisto cada año a los encuentros de EABE de los cuales algunos he participado en su organización y puesta en marcha. De igual forma asisto a otros eventos educativos que se celebran, este último año he estado en #eduhora (Madrid) y en #eduhorchata (Puerto de Sagunto). Cada martes participo en los debates de Twitter de la #eduhora.
Leo y escribo, más que cuando trabajaba, evidentemente el tiempo es mi mejor aliado. Sigo activa en mi blog La Colina de Peralías y cada jueves tengo una Reseña de libros educativos en el Magazine Ined21
Me sigue apasionando la educación y creo que cuando pierda esta ilusión, algo no funcionará en mi cerebro.
Os dejo un vídeo de una entrevista que me hicieron Pedro Jiménez y Beatriz Rodríguez para un proyecto de Fernando Trujillo.
“Este libro está dedicado a todas las personas que se han sentido incomprendidas. A aquellas que han superado prejuicios de otros y han seguido adelante. A aquellas que han superado prejuicios propios y han abrazado nuevas ideas”
Con esta dedicatoria empieza el libro de César Bona «La emoción de aprender. Historias inspiradoras de Escuela, Familia y Vida», relatos vividos en primera persona que nos llevan a ver la superación del fracaso personal y que nos hacen ver la diversidad de las personas. Son historias conmovedoras que enganchan emocionalmente y que nos dan ideas de cómo la escuela sigue sin ser inclusiva, sin atender las diferentes necesidades personales que presenta el alumnado.
«En palabras del propio César Bona, este libro “es una invitación a replantarnos lo que significa éxito y fracaso, llamando la atención sobre lo relativo de las ideas y sobre lo que podemos ser capaces de sacar de cada experiencia”. A través de varias historias vividas en primera persona, Bona presenta experiencias de superación de personas que ya habían sido catalogadas como “carne de fracaso” y que supieron levantarse y construir su propio camino. Con la intención de mostrar la historia de cada uno, el profesor maño hace una invitación directa al lector a “recordar que todos somos diferentes” y que llegar lejos puede ser un gran reto para algunos y un pequeño paso para otros».(aulamagna.com) Sigue leyendo
Siempre es bueno escuchar a Carlos Magro porque la claridad de sus ideas y la rotundidad de sus afirmaciones nos dan apoyo para la transformación de las personas, de la escuela y de la sociedad.
Carlos Magro es consultor educativo e impulsor de la campaña ‘Calmar la Educación’. “Cuando a la Educación le metemos presión desde la norma, desde lo reglamentario, vemos que fracasa. El buen maestro es el que es capaz de decir a los alumnos: hoy salimos del aula, vamos fuera, vamos a romper con lo que estaba previsto, vamos a improvisar”. Esta declaración de intenciones podría clasificar a Carlos Magro dentro de esa corriente de pensadores que anhela una transformación y un cambio educativo simplemente porque sí. “Educar es cambiar a las personas y cambiarnos a nosotros mismos”, sentencia Carlos Magro en la entrevista. (Magisnet)