Un libro impactante, Horizonte, de María Iglesias, con el que podemos hacernos conciencia y reflexionar sobre África. Una mirada distinta para que veamos la riqueza y no la miseria que día a día nos muestran los medios de comunicación. La autora nos presenta una nueva generación de jóvenes dispuestos a rebelarse y dispuestos a hacerse agentes de cambio para transformar la situación de sus países.
El protagonista de la novela es el camerunés Ketu Simo que busca un futuro mejor, de madre maestra y padre empresario, se arriesga a abandonar su país porque le quitan una beca para estudiar en Canadá y se la dan por corrupción al hijo de un alto cargo. Cruza a pie Nigeria, Níger y el Sáhara y allí, entre las muchas vicisitudes que pasa, deja enterrado al amigo con el que hacía el viaje. No ceja en su empeño y desde Marruecos logra llegar nadando a Ceuta. Se ve obligado a trabajar en los invernaderos, a mal comer y a vivir en la calle. Gracias a una familia que lo acoge logra estudiar Relaciones Internacionales y comienza a trabajar en oficinas diplomáticas. Fue entonces cuando descubrió un proyecto olvidado que puede cambiar el mundo: la construcción de un puente, en el estrecho de Gibraltar, que una Europa y África. Muchos serán los problemas y dificultades a los que Ketu, sus amigos y el emergente movimiento de “Despertar Panafricano» deberán enfrentarse. Pero ahora, al fin, una nueva África, joven e ilusionada, se ha puesto en movimiento. Y el puente, ese sueño común de tantos, puede comenzar a aparecer en el horizonte. María Iglesias nos regala la novela que, sin saberlo, estábamos todos esperando. Con una base real, hechos verídicos y un proyecto, el del puente del Estrecho, que sigue ahí, latente, es esta la historia de tanta gente que a uno y otro lado del Mediterráneo vive y sobrevive, lucha, respira y trabaja por una igualdad que aún no ha llegado pero que, entre todos, tenemos al alcance de la mano. Y todo ello con agilidad narrativa y personajes que te llegan al alma. En definitiva, una novela para no olvidar y que nos enseña mucho sobre África y su gente.
Conecté con María Iglesias a través del encuentro de Redes y el tema de África me parece tan necesario que debemos tomar conciencia de las barbaridades que pasan estas personas al cruzar el Estrecho, a arriesgar sus vidas en busca de un futuro más largo que en sus países de origen. Seguro que hay otras formas y alguien nos las están ocultando, no puede ser que haya tantos cadáveres y que ya casi no nos llame la atención porque nos hemos acostumbrado a ver en los medios esas escenas terroríficas de hombres, mujeres y niños que llegan cada día a nuestras costas.
Había leído sobre este mismo tema de África a Ousman Umar en sus libros Viaje al país de los blancos y Desde el país de los blancos y verdaderamente es alucinante el viaje que sufren, los abusos por la mafia… Nos dice Umar “A los trece años partí desde la selva de Ghana hacia el País de los Blancos. Tras cinco años, en los que crucé el desierto y después el mar en patera, llegué a Barcelona. No imaginaba que entonces iba a empezar lo peor y, tiempo después, lo mejor. Viví en la jungla de cemento e indiferencia, dormí en la calle, pasé hambre, frío y miedo y me enfrenté al racismo”.
Horizonte nos abre un camino de esperanza ante tantas adversidades que estamos viendo desde hace muchos años, la juventud se está organizando, hay una esperanza de luchar contra tanta opresión que se ejerce en estos países africanos. Es necesario cambiar la mirada y reconocer el potencial económico y humano que tienen “esos negritos” a su alcance para que podamos comprender que las fronteras son injustas porque solo benefician a unos cuantos mientras otros están dejando sus vidas entre cuchillas, concertinas y alambradas.
El inicio del libro en el que se relata el viaje de Ketu Simo es impactante, no te deja indiferente y quizás cuando los veas por la playa vendiendo pulseritas te recuerde cuánto ha tenido que sufrir para estar, incluso de forma ilegal, entre nosotros, aunque vivan en condiciones precarias y puedas mirarlos de otra forma como personas que han luchado por ellos mismos, sus familias y sus pueblos.
(En el camino) “Los dos sacuden al compañero, sin lograr que reaccione. Pasan los brazos del chico sobre sus hombros para seguir con él a cuestas. Pero se escurre, cuelga, le arrastran las piernas. Sudan, empapados. Respiran con la boca abierta. Al poco, Mahmud tropieza, cae y tira con él a Ibrahim. Agotado y resoplando, Mahmud no se libra del fardo, mantiene su abrazo, aunque gime porque la arena ardiente le escuece. No implora a Ketu. No lo mira, lo evita. Ketu podría seguir. Debería”.
El proyecto del puente, tantos años olvidado, que descubre Ketu en una de sus prácticas en oficinas diplomáticas, abre una esperanza a luchar por esa conexión con Europa y empieza a moverse con el tema. La juventud se está concienciando y parece que ya no se traga todo lo que le dicen ni lo que ven a su alrededor, están luchando por hacer de sus países sitios de bienestar, sitios de riqueza para ellos y no solo para los extranjeros. Hay esperanza aunque las luchas son muy duras y los movimientos quieran acallarse con la represión a la que están acostumbrados.
En definitiva, un libro que abre puertas de esperanza a unos países deprimidos e invadidos por el poderío de los blancos. La narrativa es ágil y minuciosa, te hace estremecer en muchos momentos pero te da una esperanza para que las fronteras se suavicen y podamos vivir en paz sin la opresión de los gobernantes que no atienden las necesidades de su pueblo.
Me recuerda la propuesta de Paulo Freire en Pedagogía del oprimido, planteando una pedagogía del ser humano, una manera de estar en el mundo, una acción cultural con los oprimidos, no para los oprimidos, una acción radical para la liberación y transformación de la realidad opresora.
Dada la dificultad del tema que se trata, creo que esta novela puede ser adecuada para el alumnado de Bachillerato de forma que vayan creándose conciencia de justicia social y vean la perspectiva que puede ayudar a luchar por intereses más humanitarios.
Beatriz Gallego y Rosa Vázquez en el libro “Educación Infantil y bien común” nos dan una perspectiva crítica de la educación conectada con la sociedad, con el propósito de que la escuela no se aleje de la perspectiva social que el mundo necesita para desarrollarse. Un libro contundente para leer despacio.
Responde a una necesidad de las autoras por justificar el hecho educativo desde una contribución a una sociedad más justa, más solidaria y más libre, que ponga la infancia en el centro de la comunidad. Entienden la Educación Infantil como un lugar privilegiado desde donde construir buenos vivires. Buenos vivires presentes, basados en las posibilidades creadoras de las infancias y en el bien común. Buenos vivires donde merece la pena estar, comunicarse, aprender, compartir, cooperar, cuidar, emocionarse y celebrar. Buenos vivires que ponen en el centro la equidad, la autogestión, la libertad, lo comunitario, lo individual, y la necesidad del vínculo. Pretenden cuestionar la imposición de valores (individualistas, racistas, adultistas…) alejados del bien comunitario.Piensan que desde la Didáctica y, específicamente, desde la Didáctica de la Educación Infantil, debe ampliarse la perspectiva de análisis del hecho educativo, porque no tiene sentido que se produzca el aprendizaje si este no está al servicio del bien común y de la equidad. Es necesario enseñar como si realmente viviésemos ya en el otro mundo posible: con currículos justos y sostenibles que reconozcan el diálogo entre saberes, con una concepción de las infancias plural, creativa, capaz, política y respetuosa, con una Didáctica entendida desde la integración de sus múltiples dimensiones, que la hacen fuerte, crítica e inconformista, con unas propuestas educativas humanizadoras llenas de posibilidades posibles para desarrollar en las escuelas infantiles con la participación y la gobernanza de toda la comunidad y con un profesorado acompañante capacitado, profesional crítico, creativo, libre, comprometido políticamente e, irrenunciablemente, humano.
Sobre este libro las autoras dicen que quieren la posibilidad de abrir un espacio para seguir pensando sobre aquellas cuestiones que hacen posible una educación para una ciudadanía comprometida con el bien de la comunidad, con el bien-estar, con el bien-sentir, con el bien-querer, con el bien-pensar desde las primeras edades, las infancias. Sigue leyendo
Silvia, estudiante de Medicina, marcha a la India para trabajar como cooperante durante el verano en un hospital ubicado en un recóndito lugar lejos del mundo. Siguiendo su instinto y su corazón, una decisión que cambiará su vida y su forma de pensar. Allí se encuentra con una sociedad que funciona de forma muy distinta, sufre con que las niñas se casen muy jóvenes y sin conocer al marido, sufre con lo que le cuentan de que les pegan las familias del novio para que se adapten a su cultura familiar, lejos de los suyos y del cariño… Esa cultura le hace madurar y reafirmarse en que quiere ser médica para ayudar a la gente. Sus relaciones familiares, aún en la distancia, mejoran y hace reflexionar a su padre y a su madre. Está segura que volverá otros veranos.
Un libro adecuado para Secundaria, creo que puede hacer reflexionar y crear conciencia, puede llevar al debate en clase y hacer que el alumnado piense sobre cómo hay culturas diferentes en las que los derechos humanos no se respetan con frecuencia.
Jordi Sierra i Fabra nació en Barcelona, en 1947. Empezó a escribir a los ocho años y a los doce decidió que su vocación era ser novelista. Sin embargo, seducido por la música rock, inició su andadura profesional como director de algunas de las revistas musicales más influyentes en España (Disco Expréss, Popular I, etc.). Ha publicado más de sesenta libros de historia y biografías de artistas del rock, y simultáneamente ha cultivado todos los géneros literarios: relatos infantiles, novela juvenil y de adultos, ciencia ficción, humor, poesía, guiones de película… Sus obras no solo han obtenido los más prestigiosos galardones, como el Premio Néstor Luján de novela histórica, el Villa de Bilbao, el Ateneo de Sevilla, el Premio EDEBÉ, Columna, Premio Nacional…, sino que también han sido lleva-das a la pantalla. Es un viajero incansable y trabaja sin descanso. Actualmente dirige la Fundación Jordi Sierra i Fabra (en Barcelona) y Taller de Letras (en Medellín), para potenciar la vocación literaria entre los jóvenes escritores.
El profundo viaje humano y cultural del cirujano Diego González Rivas, considerado uno de los mejores del mundo, que ha operado a más de 10.000 pacientes en 136 países.
La vida de Diego es una mezcla de aventura, valentía y empatía, y demuestra que, para sanar el mundo, debemos comprenderlo y narrarlo. Curando el mundo es un viaje más allá de los quirófanos. En cada destino, se sumerge en la vida local y se enfrenta a situaciones que le sacan de su zona de confort. Nos encontramos conversaciones con brujos en el Congo, cenas con príncipes saudíes o cómo operar en un hospital de Gaza sin luz.
El libro no solo trata de retos médicos, sino del Diego más personal, de sus miedos, dudas y esperanzas. A través de sus ojos, descubrimos un mundo donde la medicina y el entendimiento humano están entrelazados. Desde avanzados hospitales hasta centros médicos con recursos limitados, Diego consigue encontrar el modo de curar desde el respeto y la humildad.
«El doctor Diego González Rivas podría haber decidido no compartir su técnica y hacerse rico, pero ha elegido montarse en un camión y operar en Gaza o en Sierra Leona, salvando muchas vidas por el camino. Este libro es un testimonio de pasión, generosidad, y de cómo entender la medicina de la mejor manera»
Es un libro humanamente recomendable, nos va mostrando la capacidad de resolver los problemas que se le van presentando con toda la garantía posible de que el enfermo sufra lo menos posible y llegue a curarse, a pesar de las condiciones adversas en la que está su país. Es un ejemplo de resiliencia, de entrega a la profesión, de creatividad, de amor a la ciencia, de amor a la humanidad.
Diego González Rivas (La Coruña, 1974) es un cirujano español, creador de la técnica de cirugía torácica videoasistida mínimamente invasiva que opera con una sola incisión. Su técnica ha sido adoptada por muchos cirujanos torácicos en todo el mundo. Opera en todo el mundo y dirige el programa de videocirugía torácica en el Shanghai Pulmonary Hospital.
María Ferreira es doctoranda en Seguridad Internacional, analista de conflictos centrada en el este de África y Oriente Medio, asesora en misiones médicas y humanitarias, y escritora. Actualmente colabora con El Confidencial. En 2016, publicó su primera novela, Tierra de brujas y sus textos han sido incluidos en varias antologías.
Laetitia Colombani en su libro La trenza nos cuenta la historia de tres mujeres valientes que luchan por su libertad rebelándose contra su destino, en distintas partes del mundo. Colombani nos enriquece con sus diferentes culturas y nos da pie a la reflexión más profunda.
Laetitia Colombani -guionista, directora y actriz de reconocido prestigio- aborda las historias de tres mujeres que, nacidas en continentes muy dispares, comparten unas ideas y sentimientos que las unen en un poderoso anhelo de libertad.
INDIA. En Badlapur, la intocable Smita sobrevive recogiendo los excrementos de una casta superior. Resignada a su condición, está decidida en cambio a que su hija no siga sus pasos: la pequeña irá a la escuela y su vida será digna y provechosa, aunque para ello Smita tenga que desafiar las normas establecidas.
SICILIA. A Giulia le encanta trabajar en el taller familiar, el último de Palermo que confecciona pelucas con pelo auténtico. Hubiera podido ir a la universidad, pero dejó el instituto con dieciséis años para iniciarse en los secretos de este oficio. Cuando su padre sufre un accidente y Giulia descubre que el negocio está al borde de la quiebra, afronta la adversidad con valentía y determinación.
CANADÁ. Sarah es una abogada de éxito en Montreal que lo ha sacrificado todo por su carrera: dos matrimonios fallidos y tres hijos a los que no ha visto crecer. Un día, tras caer desmayada en el transcurso de un juicio, Sarah comprende que su vida ha dado un vuelco y que deberá escoger lo que de verdad le importa.
Smita, Giulia y Sarah no se conocen, pero tienen en común el empuje y el tesón de las mujeres que rechazan lo que el destino les ha reservado y se rebelan contra las circunstancias que las oprimen. Como hilos invisibles, sus caminos se entrelazan, formando una trenza que simboliza la voluntad inquebrantable de vivir con esperanza e ilusión.
Escribir sobre mujeres es algo que le debemos a la historia ya que durante tanto tiempo las mujeres han sido ignoradas, incluso acalladas o escondidas detrás de la voz de un hombre. Se trata de hacer justicia y comprender que la sociedad es diversa y no hay por qué acallar a ninguna persona.
Colombani elige la historia de tres mujeres que luchan por su propio desarrollo, por la libertad, por ser protagonistas de sus propias historias, para ello han de pasar adversidades y frenos que las propias familias, el entorno más cercano y la sociedad les va poniendo.
De las tres historias que cuenta y que en el desarrollo de la narrativa las va entrelazando, la de Smita es una de las más fuertes. Una mujer que lucha por la educación de su hija para que no tenga que seguir su oficio de limpiar las letrinas de gente de casta superior a ella. Es impresionante el relato que nos hace la autora para que verdaderamente sintamos la inmundicia en la que trabajaba esta mujer.
Y además cuando consigue que Lalita, la hija de Smita, vaya a la escuela, resulta que también la escuela, personificada en el maestro, la rechaza, su casta solo debe dedicarse a la limpieza y no necesita aprender a leer ni a escribir. ¡Qué barbaridad!.
Cuesta trabajo que se pensara de esa forma en otros tiempos aunque esta idea ha estado presente en años no muy lejanos y no solo en la cultura hindú.
Allá por los años 60, cuando yo estudiaba, en España, las mujeres éramos muy pocas, la mayoría hacían los estudios primarios que, a veces ni los terminaban, y se quedaban en casa, bien para ayudar a la madre o bien para cuidar de hermanos menores. Es decir, que no estamos hablando de una realidad muy lejana.
Giulia, la mujer siciliana, pudo remontar un negocio porque también pensaba en todas las mujeres que estaban en la fábrica de hacer pelucas del padre, una verdadera cuestión de sororidad.
El caso de Sarah, la abogada canadiense, es una historia de resiliencia ante la adversidad que le suponía encontrarse con una enfermedad que le mermaba sus altas posibilidades como ejecutiva de una gran empresa. Comprueba con gran amargura cómo su propio entorno se le vuelve hostil y sus propios compañeros aprovechan su enfermedad para ascender en el puesto que envidiaban.
Son tres historias que hacen que la lectura sea un verdadero deleite pero repito que la historia de la madre y la hija de la India es la más fuerte, un verdadero ejemplo de lucha femenina en beneficio de la libertad y del progreso de las mujeres. Creo que esta historia debe hacerse llegar al alumnado de Secundaria porque da mucho para la reflexión y el debate con esos adolescentes que están en proceso de formación y que aún no tienen las ideas muy claras.
El libro entero da para mucho debate y reflexión, creo que puede aprovecharse en esos club de lecturas donde hay gente de distinta formación y de distintas edades que pueden enriquecer cada una de las historias con las que nos deleita Colombani.
Quizás este libro ayude a otras mujeres a escribir su propia historia y servir de ejemplo a otras que no se atreven a dar el paso en beneficio de su propia comunidad, porque nadie debe callar aquello que le ha hecho daño y que ha servido para frenar su libertad o su propio futuro.
Puedes ver la reseña completa en El Diario de la Educación, publicada el 12 de marzo de 2025.
Sakae Tsuboi en Veinticuatro ojos nos relata la lucha de una joven maestra, en su primer año de trabajo en una pequeña aldea costera de Japón, por defender la libertad de pensamiento, el derecho de las niñas a recibir una buena educación y sus ideas contra la guerra.
Este relato se remonta al tercer año de la era Showa. En Japón se reformó el sistema electoral, se estableció el sufragio universal y se celebraron las primeras elecciones de la nueva ley. En 1928, en una pequeña aldea pesquera de Japón, con poco más de cien casas, la joven y moderna maestra Hisako Oishi empieza a dar clase a doce niños, los veinticuatro ojos que serán testigos de su primer año formativo como profesora. Al principio, los métodos de enseñanza poco ortodoxos de la nueva maestra, su sentido del humor y su aire de chica de ciudad provocan cierto recelo en la comunidad, aunque pronto niños y adultos caen bajo su encanto. Sin embargo, unos años después, la guerra cambiará sus vidas para siempre… Publicada en 1952, Veinticuatro ojos es la novela más célebre de Sakae Tsuboi, una conmovedora historia antibélica sobre una mujer que, en los años cuarenta, defiende la libertad de pensamiento y el derecho de las niñas a recibir una buena educación. En Japón se ha adaptado dos veces al cine y a varias series de televisión, y sigue siendo constantemente reeditada. En 2022 ha sido reeditada por Ediciones Nocturna y traducida por Rumi Sato.
El nombramiento de la joven maestra Hisako Oishi formó un revuelo en la pequeña población de el cabo ya que no cumplía con las costumbres establecidas por anteriores maestras. Llegó pedaleando una bicicleta, cosa que no era costumbre en las mujeres, vestía de forma occidental y sus ideas eran más progresistas que las de las anteriores maestras. Estas sencillas circunstancias se ganaron el rechazo de familias y de los niños y las niñas.
“La gente se echó a reír como burlándose de la maestra. A ella le golpeó una oleada de vergüenza al comprender que la consideraban ajena a los asuntos de la aldea”
El maestro con el cual compartía la escuela estaba igualmente decepcionado, no esperaba tener una compañera tan moderna ya que él era más bien extraño, no se preocupaba de su aspecto y comía casi de lo que le regalaban los lugareños, su afán era guardar dinero, estaba casado pero no tenía hijos y vivía en la propia aldea.
La maestra disponía de métodos que se acercaban a los niños, se interesaba por ellos y por sus familias y poco a poco se fue haciendo con la simpatía y el agrado de todos los alumnos y también de los habitantes de la aldea, era una buena persona.
La clase tenía doce alumnos y alumnas y de ahí viene el título del libro, son los veinticuatro ojos que van a observarla en su primer año de trabajo. “La maestra se puso a pensar en cómo congeniar con los niños de aquella humilde aldea donde no había otra finalidad que trabajar”.
La maestra “pequeña” como familiarmente la llamaban fue conquistando el corazón del alumnado y la clase funcionó muy bien, aunque continuamente la advertían de sus innovaciones y que tuviera cuidado no fueran a perseguirla por comunista y tomarla presa al igual que otro maestro que tenía métodos más innovadores.
Lo diferente en educación siempre cuesta aceptarlo por las administraciones educativas, los que siguen el libro y métodos tradicionales no tienen ningún problema, ni aquí ni en Japón.
La maestra Oishi consideraba al alumnado como personas en proceso de formación y se acercó a cada uno atendiendolos en todas sus necesidades. Cuando se fue de la aldea les siguió la pista y sufrió mucho con la incorporación de su alumnado al ejército, tenía muy claro que una guerra solo servía para matar personas.
Decía Misako, una antigua alumna: “Cuando me enteré de que usted iba a volver a la aldea, me sentí tan feliz que se me saltaron las lágrimas. Que aprendan de una misma maestra dos generaciones de madre e hija ocurre en muy raras ocasiones… Parece que nuestra clase fue uno de los grupos más excéntricos de la escuela desde su fundación”.
Es un libro precioso, se lee muy bien y pone de manifiesto la cultura japonesa. Pienso que puede recomendarse en Secundaria y analizar las distintas culturas y a la vez puede servir de reflexión tanto a los docentes como al alumnado, en beneficio de una buena educación sin diferencias.
Puedes ver la reseña completa en El Diario de la Educación, publicada el 5 de marzo de 2025.
«El retrato de este hombre reflexivo que abraza la pérdida y el amor es una revelación magnífica y llena de suspense de los dramas encubiertos de cualquier vida.» Booklist
«Una emocionante reflexión acerca de lo que significa amar a alguien. A Auster siempre le han encantado el azar, el eco, y en Baumgartner, esa obsesión maravilla y electriza.» Financial Times
«Una novela preciosa sobre el consuelo de la memoria. Un libro para subrayar.» Publishers Weekly
Baumgartner es un eminente escritor y profesor universitario, tan excéntrico como increíblemente tierno, que hace nueve años perdió a su mujer. Su vida estuvo definida por el amor profundo y duradero que sentía hacia Anna y ahora, con 71 años, continúa luchando por vivir en su ausencia. Su historia común arranca en 1968, cuando se conocen como estudiantes sin dinero en Nueva York y a pesar de ser casi opuestos en muchos aspectos, inician una apasionada relación que se prolongará a lo largo de cuarenta años. La superación del duelo por la pérdida de Anna se intercala con historias maravillosas -desde su juventud en Newark hasta la vida de revolucionario fracasado de su padre en Europa del Este- y con una poderosa reflexión acerca del modo en que amamos en distintas etapas de la vida.
El libro se lee bien. Nos va entrometiendo historias que nos dejan reflexionar. Cuando al final se encuentra con la estudiante que quiere realizar la tesis de Anna, su mujer, se acaba el libro. Me hubiera gustado que hubiese desarrollado esa relación tan interesante y que hubiésemos visto florecer los escritos de su mujer. Baumgartner es una persona peculiar, nos describe el amor por su mujer y después de fallecer sigue demostrándole su amor en todo lo que realiza.
El libro está traducido por Benito Gómez Ibáñez
Paul Auster (Newark, 1947- Nueva York, 2024) fue escritor, traductor y cineasta. Entre sus obras destacan La invención de la soledad (1982); La trilogía de Nueva York (1987); El Palacio de la Luna (1989); Leviatán (1992); Tombuctú (1999); El libro de las ilusiones (2002); La noche del oráculo (2003); Brooklyn Follies (2005); Sunset Park (2010); Diario de invierno (2012); 4 3 2 1 (2017); La llama inmortal de Stephen Crane (2021); Un país bañado en sangre (2023), en colaboración con Spencer Ostrander, y Baumgartner (2024). Escribió los guiones de las películas Smoke (1995) y Blue in the Face (1995), en cuya dirección colaboró con Wayne Wang, y los de Lulu on the Bridge (1998) y La vida interior de Martin Frost (2007), que dirigió en solitario. Editó el libro de relatos Creía que mi padre era Dios (2001) y su obra poética está reunida en el tomo Poesía completa (2012). Fue también autor de Una vida en palabras (2018), un volumen que recoge sus conversaciones con la profesora I. B. Siegumfeldt sobre su obra y el oficio de escribir. Recibió numerosos galardones, entre los que destacan el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, el Premio Médicis por la novela Leviatán, el Independent Spirit Award por el guion de Smoke y el Premio al mejor libro del año del Gremio de Libreros de Madrid por El libro de las ilusiones. Fue nombrado miembro de la American Academy of Arts and Letters y Comandante de la Orden de las Artes y las Letras francesa. Su obra está traducida a más de cuarenta idiomas.
El libro Ética en la calle de Eduardo Infante, editado por Ariel en 2025, nos sigue haciendo pensar. Nos presenta más #FiloRetos, al igual que Filosofía en la calle, de forma que nos lleva por las reflexiones de un pensamiento crítico, es decir, nos enseña a pensar mostrándonos los caminos que siguieron grandes pensadores, a través de la reflexión, el debate y las grandes preguntas.
Ética en la calle nos lleva a la reflexión y el debate de creencias y valores que se nos presentan en la vida cotidiana.
La ética es una disciplina peligrosa y subversiva, capaz de cuestionar profundamente las normas establecidas. En la Antigua Grecia, era un ejercicio de pensamiento que se practicaba en las calles, pues todo el mundo tenía derecho a opinar. Ética en la calle pretende recuperar ese cuestionamiento de las creencias y los valores para crear una plaza pública virtual que permita a los lectores dialogar en torno a preguntas que nos formulamos hoy en día: explorar qué significa vivir una vida digna y buena, qué es el bien y el mal, cuáles son los límites que nos plantea la ingeniería genética o la inteligencia artificial, entre otros.
Cada capítulo plantea un reto filosófico y ofrece varias respuestas para fomentar el debate y la reflexión en colaboración con otros: ¿Un anciano con Alzheimer sigue siendo culpable por unos crímenes que no recuerda que cometió? ¿Es el género una invención social?. Al final de cada capítulo nos presenta un código QR que nos lleva a las reflexiones que en su día se dieron en X cuando Eduardo Infante hizo estos planteamientos de los que habla. Con la ayuda de los grandes pensadores de la ética y del mejor cine clásico, podremos evaluar las alternativas y juzgar cuál de ellas es más justa.
Leer al profesor Eduardo Infante te asegura momentos de pensamiento, de reflexión sobre situaciones que van transcurriendo en nuestras vidas y que quizás las hemos pasado de largo. Con él no vas a pasar, vas a pensar y dudar quizás de tus propias creencias.
Infante sale a las redes porque es allí donde están sus alumnos y sus alumnas, en ese carro de los #FiloRetos nos subimos más de una para ir pensando con la comunidad y sacar enseñanzas que nos pueden enriquecer en nuestra vida por el mundo. A veces hay que pensar mucho antes de escribir, aunque siempre deberíamos hacerlo, aunque hay personas que van despistando y no se toman en serio los propios planteamientos del filósofo.
En este libro se nos plantean y argumentan los siguientes #FiloRetos:
“La ética comenzó a practicarse como ejercicio del pensamiento, hace más de dos milenios, en las plazas de las ciudades griegas. Esta obra pretende recuperar esa manera de hacer ética y crear una plaza pública virtual que permita a los lectores juntarnos para dialogar sobre alguna de las preguntas que los ciudadanos de hoy nos formulamos”.
Nos dice Infante que hacer ética es volver una y otra vez al juicio de Sócrates: defender, razonar y justificar, ante los demás hombres libres, el propio modo de vida como el más digno en tales circunstancias.
La ética se aprende dialogando. Debemos plantearnos en las escuelas cuándo se dialoga, cómo se hace para que nuestros alumnos y nuestras alumnas se hagan preguntas sobre lo que están aprendiendo, a sabiendas que el conocimiento no se puede convertir en aprendizaje significativo si no es con las preguntas y las reflexiones del propio alumnado.
Nos dice el autor que le gusta definir la filosofía como la gimnasia del ciudadano. Deberíamos pensarlo dos veces antes de permitir que los tecnócratas la supriman de nuestro sistema educativo bajo el pretexto de que no tiene utilidad para el mercado… No es que sin filosofía no existiría una ciudadanía crítica; la cuestión es que sin filosofía no habría ciudadanía. Preocupémonos de conservar nuestra condición de ciudadanos y evitemos ser rebajados a la de meros consumidores, porque de poco sirve ser críticos cuando ya se es un esclavo.
Debemos esforzarnos en dialogar para conocer los distintos puntos de vista y entre todos y todas llegar a un consenso que vaya en beneficio de la comunidad y el bien común. La ética no es un concepto abstracto, está en el día a día de nuestros grupos de personas, está en la calle, para hacer una comunidad reflexiva que busque la moral y la bondad de su ciudadanía.
El libro se lee muy bien, su lenguaje es asequible, directo y claro, y nos hace comprender las ideas de los grandes pensadores de la humanidad, llevándonos a ideas simples que en otro tiempo nos presentaron como retiradas de la vida cotidiana. Se habla de justicia, de solidaridad, de libertad, de responsabilidad… todo desde la realidad más cercana que nos encontramos cada día.
La lectura de este libro puede ser beneficiosa para Secundaria y para Bachillerato, acompañándolo de una reflexión continua que haga florecer el diálogo en las clases y que prepare al alumnado hacia una convivencia moral y ética en su entorno.
Al final nos da una colección de películas, relacionadas con cada uno de los retos planteados, que nos pueden hacer ampliar nuestro conocimiento y hacer más evidentes cada una de las cuestiones planteadas. Además al final de cada capítulo nos presenta un código QR que nos lleva a un debate en la red.
Puedes ver la reseña completa en El Diario de la Educación, publicada el 26 de febrero de 2025
Por expreso deseo del autor, no está permitido que la editorial aporte en su material promocional ningún tipo de texto adicional, información biográfica, cita o reseña relacionados con esta obra.
En Lecturalia nos dicen que Holden nos desvela la realidad de un muchacho enfrentado al fracaso escolar, a las rígidas normas de una familia tradicional, y a la experiencia de la sexualidad más allá del mismo deseo.
Es un libro de fácil lectura, con un lenguaje vivo, muy apropiado para adolescentes. Holden critica el colegio, a sus compañeros, a la sociedad. Es expulsado del colegio de niños ricos porque no se somete a las normas establecidas, no le interesa entrar en el entramado de una sociedad capitalista que solo piensa en el trabajo y en ganar dinero. Tiene sus sueños y está luchando por ellos, recorre un camino donde los tropizos son oportunidades de aprendizaje.
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Imaginad escribir un libro que no solo se convierte en un super ventas, sino que también se convierte en una de las grandes obras del siglo. Ahora imaginad que, hartos de firmar autógrafos y de las centenares de entrevistas de los medios de comunicación, decidís que ésa será vuestra primera y última novela jamás publicada. Jerome David Salinger escribió en 1951 ‘El guardián entre el centeno’ y tan solo dos años después se recluyó (por el resto de su vida) en New Hampshire.
Nacido en Nueva York en 1919 y conocido por su mal humor y su fácil irritabilidad, el autor fallecido en 2010 a los 91 años de edad, nunca dejó de escribir. De hecho, Matt Salinger (hijo del escritor), lleva trabajando desde 2011 en poner en orden todos los manuscritos de su padre y asegura que tendremos obras póstumas del aclamado autor en los próximos años.
J. D. Salinger (Nueva York, 1919 – New Hampshire, 2010 ). J. D. Salinger se graduó en una academia militar y después asistió brevemente a dos universidades. Su obra más importante, El guardián entre el centeno (1951), le estableció como escritor de culto y Holden Caulfield, el héroe de la novela, se convirtió en prototipo del adolescente rebelde y confuso que busca la verdad y la inocencia lejos del mundo falso de los adultos. Otras obras de Salinger, que tras su temprano éxito literario se convirtió en un ermitaño, son su libro de relatos Nueve cuentos (1953), Franny y Zooey (1961), Levantad, carpinteros, la viga maestra y Seymour: Una introducción (ambas en 1963). Todas ellas tratan de los problemas de los niños de la familia Glass, brillantes y extremadamente sensibles.
El libro Educación Crítica e Inclusión. El valor de la diferencia en una escuela sin exclusiones, de Miguel López Melero, Caterí Soler García y Marcos A. Payá Gómez, editado por Miño y Dávila en 2025, es totalmente imprescindible para que veamos la necesidad de una escuela pública en la que se respeten las diferencias porque es de justicia social y hay que respetar los derechos humanos.
Es necesario que veamos el derecho que tiene nuestro alumnado hacia una educación inclusiva; necesitamos una educación crítica e inclusiva si aspiramos a construir una sociedad en la que se respeten las diferencias y en la que no haya exclusiones por ningún concepto. Necesitamos transformar la escuela y la sociedad para hacer efectivo el derecho a la educación de todos y todas. Una escuela pública que esté a la altura del sueño pedagógico freireano de la concientización crítica. Este libro nace de una visión compartida sobre la educación inclusiva que pone el eje de análisis en la necesidad de construir una escuela pública sin exclusiones. Estamos convencidas de que lo más humano, lo más justo, es valorar y reconocer la diferencia como un derecho y un elemento de valor. La negación, la invisibilidad, la persecución o el exterminio indiscriminado de lo que se nos presenta como diferente representa, a nuestro juicio, una de las principales causas de la crisis política, social y educativa que vivimos en la actualidad. El análisis que aquí se presenta describe, en primer lugar, qué entendemos por el derecho de todas las personas a una educación equitativa y de calidad. Subrayando, por tanto, el valor de la diferencia en el contexto educativo. En segundo lugar, propone la necesidad de construir otra escuela pública, exponiendo las barreras que lo están impidiendo para luego ofrecer otra manera de concebir la escuela pública como un lugar donde nadie se sienta excluido, subrayando los principios de acción necesarios y ofreciendo una propuesta para una nueva escuela pública.
Este libro debería ser de lectura obligatoria para el profesorado en activo y para aquellos y aquellas que quieren entrar en la profesión y se están preparando para ello. Es una defensa integral de la Escuela Pública y del respeto a las diferencias como un valor que engrandece la convivencia en la escuela y en la sociedad.
Es necesario construir una escuela sin barreras que impidan la presencia, el aprendizaje y la participación de personas y culturas diversas en la escuela pública. Los autores de esta obra nos exponen cómo se puede construir esa escuela sin exclusiones.
“El mundo se ha comprometido con la educación inclusiva… porque es la base de un sistema educativo de buena calidad que permite a cada niño, joven o adulto aprender a desarrollar su potencial…”
“El requerimiento previo es considerar la diversidad de los educandos no como un problema sino como una oportunidad. Los sistemas educativos deben responder a las necesidades de todos los educandos” (UNESCO, 2020).
Hablar de educación inclusiva supone un cambio del profesorado y del centro para erradicar las prácticas discriminatorias que excluyen a parte del alumnado de la convivencia y la participación necesarias para hacer de las escuelas centros de aprendizaje, participación y convivencia.
“… significa que han de cambiar los sistemas de enseñanza y aprendizaje, significa que hay que cambiar el currículum, significa que ha de cambiar la organización escolar, la educación escolar, significa que hay que cambiar los sistemas de evaluación, significa, sobre todo, que el profesorado se encuentre preparado, comprometido y organizado para reivindicar e impulsar los cambios que implica una educación para todos y para todas”.
Debemos conseguir un lugar donde todas las personas, sin excepciones, aprendan a ser cultas, críticas, libres, dialogantes, cooperativas, democráticas, justas y autónomas.
En definitiva, la inclusión supone un cambio radical de la escuela. Hace falta mucha preparación para que podamos conseguir este espacio sin exclusiones donde el alumnado aprenda con todos y todas, participe de la convivencia y cooperen con sus compañeros y compañeras en hacer de la escuela un espacio favorecedor para el aprendizaje. Es necesario un compromiso del profesorado para llevar a cabo esta tarea justa, democrática y que respete los derechos humanos, donde se construya la cultura partiendo de la vida real, donde se aprenda la democracia haciéndola, donde nadie se sienta excluido ni diferente porque todos y todas estamos en proceso de desarrollo personal.
“Necesitamos hacer realidad con escuelas democráticas e inclusivas que eduquen para una ciudadanía mundial intercultural comprometida con una visión antirracista, ecofeminista, anticapitalista y defensora de la laicidad y de la libertad de conciencia, alternativa a la cultura patriarcal. Solo así conseguiremos erradicar las clases sociales que impiden la construcción de la democracia”.
Puedes ver la reseña completa en El Diario de la Educación, publicada el 19 de febrero de 2025