abrelatas
06.07.2007

Cuentos Chinos – ZEMOS98 en Shanghai (3)

por admin

Esta es una serie de relatos que narran la historia de ZEMOS98 en su viaje a Shanghai (China) durante los días 29jun a 08 jul de 2007. El motivo del viaje es la invitación por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y la Embajada Española en China a participar en una exposición de Arte andaluz (en concreto nuestra parte es la de videocreación). Narrador: abrelatas. Acompañantes principales: María Cañas (videocreadora) y Francisco González] (arquitecto). Pueden seguir el viaje en fotos aquí -aunque me han inhabilitado la cuenta de Flickr, no puedo subir más fotos- y hay 2 vídeos: uno y dos. Mañana publicaremos los últimos del viaje…

Hay muchas cosas que desconocemos cuando vamos a otro país. Viajar ayuda a cultivar la educomunicación personal…así es como te vas dando cuenta de que hay gestos que tú consideras maleducados y no lo son y viceversa. Por ejemplo, que un taxista saque una fábrica de pollos color Caldo Gallina Blanca + textura Blandi-Blu acompañado de un carraspeo de garganta a lo Mersbow…pues no, no es maleducado en Shanghai (comentario ad hoc y hablando de educación y cultura: decía el otro día alguien por aquí que hay una tribu en la que mastican unas semillas y el resultante líquido de saliva+semilla es escupido en un bol del que luego los visitantes foráneos han de beber…si no lo hacen es de mal gusto).

Bueno, después de esta ostentosa y agradable introducción, sigamos con los cuentos chinos.

Conclusión: Los chinos se parecen a los marroquís:

- tienen una gastronomía variada y rica en especias.
- entre ellos se pegan unos gritos a veces que no sabes si se quieren matar o se trata de la efusividad llevada al extremo.
- el espacio urbano es contradictorio, por una parte parece que todo es absolutamente caótico y descontrolado, que a cada paso de cebra alguien puede morir atropellado…pero luego casi todo funciona.
- como pueblo, tienen una historia profunda y de largo recorrido (no como EEUU, por ejemplo).
- son machistas.
- son muy laboriosos, pero la gestión y la organización no es su fuerte.
- son pusilánimes sin llegar al extremo del mutismo ruso.

Ángela (la encargada de coordinar la exposicion por parte del consulado español), nos cuenta más cosas sobre ellos.

Creen mucho en el FenShui. Consideran que el cerdo representa la plenitud y la felicidad. Son muy familiares. Son callejeros. Y sobre todo son supersticiosos” (que no religiosos, aunque eso podría ser un interesante debate).

Creen en los fantasmas y nunca construyen un puente en recta y lo hacen en zig-zag porque creen que los fantasmas se mueven en línea recta”.

De todas formas, hay algo que no termino de entender en ellos. Durante el montaje de nuestra exposición – de la que nada tenemos que envidiar con respecto a las nuestras, no por orgullo patrio, sino por comparación de contextos…invita a que seamos optimistas en cuanto a nuestro sentido de la productividad, el trabajo, la responsabilidad, etc.- se produjo una situación que con el tiempo y si hay sugerencias en los comentarios, puede convertirse en un buen chiste:

¿Qué hacen 7 chinos gritando alrededor de un proyector?

Bien, pues no era un chiste…de nuevo según Ángela a los chinos (ella generaliza, yo lo pongo en duda) si no les repites varias veces las cosas si hay algo que cambiar, las dejan tal y como están. Existe una expresión -que no pude apuntar- que significa “más o menos” que al parecer usan bastante. La verdad es que yo/nosotros estamos más acostumbrados a estar en la parte del que gestiona a una artista y no tanto a estar en la posición contraria. Por eso pretendía ser benevolente con las cuestiones de producción que fuéramos a encontrarnos. Lo que no sabíamos era que iba a haber tantos problemas…

Los cascos no se escuchan. No está Ángela. Ella habla chino. Nosotros no. La imagen está muy quemada. Ahora la imagen se ve verdosa. Viene un chaval que habla inglés. “The headphones are not ok…”. Traduce. Los chinos gritan. Se gritan. Unos a otros. “Very low…”. Traduce. Parece que dicen que está “más o menos” bien, que porque no lo dejamos así. Insistimos. No queremos ir de “artist”. Pero que la obra cumpla unos mínimos, ¿no?. Los cascos salen del reproductor de DVD. No hay mesa de sonido. No hay posibilidad de amplificarlo. No tienen mesa en el museo. Tiene un equipo que amplifica. Prueban el equipo. Las obras se contaminan acústicamente un poco. Aceptamos. Seguimos. “The image is so shinning…so brightness…”. Los chinos gritan. Se gritan. Ahora callan. Uno trae una escalera. Otro se sube para cambiar el proyector. Gritan. Se gritan.

¿Qué hacen 7 chinos gritando alrededor de un proyector? Ahora ya lo sabéis.

Por suerte hay uno de ellos (de los que menos grita y más actúa) que es bastante efectivo. Nos arregló prácticamente todos los problemas que tuvimos. Además chapurrea el inglés. Ángela nos explica que el problema es que no existe cultura museística. Sólo hace 2 años que existen los museos. Pero ahora viene mi pregunta: ¿Cómo es posible que siendo tan caóticos como parecen y tan pusilánimes, sean capaces de hacer una torre como la Jin Mao en 1 año? Ibon, de Fundación Rodríguez considera que son buenos cuando se trata de ejecutar tareas concretas. De hecho Paco confirma que la Torre no es un trabajo exclusivamente chino: participaron 20 empresas chinas y 20 empresas extranjeras. Pero la reflexión sigue latente e inconclusa: por una parte creo que -y salvo que en los contextos rurales sean muy diferentes- podemos afirmar que los chinos son parecidos a los marroquís, pero entonces, esa ambición que les lleva a crecer monstruosamente, ¿es una característica china? ¿o es una característica del capitalismo? ¿o es una característica del nuevo capitalismo chino?

En cualquier caso, tengo la sensación de que Shanghai es futuro y pasado (progreso y atraso) al mismo tiempo. Es futuro porque es una ciudad bicicleta. Aquí no sólo hay millones de bicicletas, sino que además las eléctricas no sólo no son algo nuevo sino que deben llevar comercializándose un mínimo de 10 años. Es futuro porque hay medios y mucha mano de obra capaces de albergar cualquier tipo de proyecto. Es futuro porque es una ciudad que está emergiendo y porque es un espacio potencialmente incubador de nuevos proyectos (empresariales, sociales, etc.). Es pasado por el exceso de polución. Es pasado por la cantidad de pobreza. Es pasado por la falta de higiene. Es pasado por la falta de planeamiento urbanístico. Es pasado porque muchos chinos sólo hablan chino.

Ángela considera que no hay calidad de vida. No es algo sorprendente si atendemos al dato de que hace tan sólo 8 años no existían sino 3 cajeros en toda la ciudad. También hace 8 años se puso el primer semáforo. Es complicado que una sociedad que fue oprimida durante 40 años de revolución cultural y que tiene como sueldo base 70€ al mes, tenga calidad de vida. De hecho, asistiendo a una exposición en la Torre de la Perla sobre la historia nacional (en la que la 2a guerra mundial era denominada como “La Guerra Anti-Japonesa”), tal y como dice Paco te das cuenta de que “viven en un sistema muy conservador…el Estado intenta resguardar el pasado y mitificarlo”. Con todos esos componentes y la realidad que hemos vivido en Shanghai, la pregunta sería: ¿es capaz de soportar esta sociedad un cambio tan veloz de estas características?

Quizás el paradigma que represente mejor las contradicciones de Shanghai sea la publicidad. Ésta, que superpuebla la ciudad como ya hemos dicho y visto, contiene lo mejor y lo peor de estos cambios. La publicidad sí que es conservadora. Pero lo más perverso, es que sus mitificaciones no son sobre objetos del pasado, sino de un supuesto futuro y presente. Así es como se explica que existan miles de clones de ZARA, HM, etc. de 30 años para abajo. Así se explica también que la mayor parte de las vallas publicitarias esté protagonizada por iconos occidentales o bien por orientales occidentalizados. Pero por otro lado y por no demonizar exclusivamente a la publicidad, es de ella también de quien parten los excesos que el Estado de otra manera no permitiría. María Cañas fue censurada porque no podían salir desnudos occidentales en la exposición…en cambio, en las zonas más comerciales, las imágenes sexuales inundan cada vez más las calles de Shanghai.

Esto me sirve para enganchar con el tema de una exposición que visitamos sobre la historia del sexo en China. Nos sorprendió bastante. Se encuentra en un pasaje subterráneo que hay para pasar entre el Bund (donde está nuestro Hotel) y Pudong (la zona de los rascacielos). En ella pudimos comprobar que ya existían los consoladores de porcelana en el siglo X D.C. O que la transexualidad, la homesexualidad y el lesbianismo no les era ajeno. Al final de la exposición, un letrero explicaba qué eran las “Piyong”: escuelas dedicadas al sexo que había en cada pueblo Chino y que existían hacía 2000 años hasta que poco a poco se fueron extinguiendo. Todo eso (que me parece pasado y futuro al mismo tiempo) me hace pensar: ¿en qué momento hemos dejado que el sexo se convirtiera en un tabú? ¿por qué en algunos lugares es “insultante” ir desnudo? Quizás todo esto nos devuelva de nuevo a la publicidad. La publicidad estereotipa…mitifica lo real, nos aleja de lo que de verdad importa. Lanzo un alegato por la naturalización del sexo en nuestras vidas y abogo por el fin de la educación punitiva y “culpabilista” (no existe la palabra).

Bien, y es aquí cuando desconectamos de reflexión y volvemos al principio y a la “educomunicación personal” o también conocida como cultura general-contextos-mundo. ¿Alguien sabía de antemano que el color rojo es un color que representa la violencia y que no gusta a los chinos más que para llevarlo en sus banderas o escudos? OK, yo no. ¿Alguien sabe quién se ha traído 2 camisetas completamente rojas una de las cuales pone NO WORK TEAM y la otra MY SPONSOR IS RICH? OK, yo sí.

02.07.2007

Cuentos Chinos – ZEMOS98 en Shanghai (2)

por admin

Esta es una serie de relatos que narran la historia de ZEMOS98 en su viaje a Shanghai (China) durante los días 29jun a 08 jul de 2007. El motivo del viaje es la invitación por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y la Embajada Española en China a participar en una exposición de Arte andaluz (en concreto nuestra parte es la de videocreación). Narrador: abrelatas. Acompañantes principales: María Cañas (videocreadora) y Francisco González] (arquitecto). Pueden seguir el viaje en fotos aquí y ya tenemos dos vídeos!!: uno y dos (están en Youtube hasta que JC los suba a blip (gracias!); me ha sido imposible subirlo yo mismo…

“¿Esta boca es mía?” Me levanté pensando…¿o pasado a formar parte del CBCCCP (Consorcio de Bocas Caídas en Combate Contra el Picante). Ascensor. Me miro al espejo y trato de reconocer mi labio. El Hotel Manhattan es un lugar bastante peculiar. Está sonando una música similar a la primera sintonía de los Vigilantes de la Playa. Me pregunto si lo harán porque así pensarán que nos sentimos como en casa o porque realmente confían en esa música. Hall. Aquí también. ¿No está vetado el uso de Kenny G. exclusivamente para los aviones y las salas de espera de los dentistas? No voy a jurar que no voy a decir que gran parte de la orfebrería china me parece bastante hortera. Sería ignorante hacerlo porque es una cuestión cultural, ¿no?. En todo caso y a riesgo de pecar de purista, me decanto por los estilos nórdicos y centroeuropeos (IKEA, básicamente). “Nihao”. Así se pronuncia “hola”.

¿Son los chinos seres sonrientes? ¿O es que su mueca genético/natural es así? Obviamente Shanghai es una ciudad que vive del Turismo. Pero por otra parte está hecha para sí misma. No se ven demasiados turistas como nosotros. Hay bastante japoneses, mongoles, nepalís, etc. Lo cual me hace pensar que aunque se proyecta como una gran urbe hacia el exterior, Shanghai pretende ser un referente dentro del territorio geopolítico que reúne a los países asiáticos. En cualquiera de los casos, los chinos tienen muy asumido una educada cultura de servicio. En ningún momento se muestran como súbditos o serviciales. Tampoco muestran la típica española actitud chulesca en la que quien atiende está deseando poder demostrar que no está por debajo de quién es servido (nota: no exculpo aquí a clientes maleducados y consumidores impacientes, claro que los hay). Por eso me sorprende y destaco la sencillez y la amabilidad que aportan a los protocolos cuando nos atienden aquí. Son silenciosos, sonrientes y muy atentos.

Todo esto me hace recordar la respuesta de Samu -tras su viaje por más de 10 países- cuando le pregunté si creía que existía algún signo lingüístico universal y me contestó: “no sé…puede que la sonrisa”. Hasta ahora aquí no nos entienden. Casi nadie habla inglés (y nosotros de momento no somos Muzzy) y quien lo habla sabe las palabras necesarias para intentar venderte algo o las necesarias para decir el precio exacto de algún servicio. De hecho, la técnica sugerida por las guías para desplazarte por los taxis de la ciudad (muy baratos por cierto, salvo que intenten llevarte a Pudong pasando por Mongolia; caso que relataremos mañana) es enseñar una foto o llevar escrito en Chino el nombre del lugar al que te diriges. Bueno, eso si el taxista sabe leer. Si no, puedes hacer lo que nosotros hicimos. Esperar inertes en el interior del taxi a que llegara algún generoso estudiante chino que hablara inglés, mientras soportábamos los gritos del Taxista que en su idioma natal y con buena voluntad estaría diciendo algo parecido a: “¡¡¡Que no sé leer pisha!!!”. Y al final, como casi todos ellos, nos sonrío amablemente.

Que China es un país de contrastes era algo que podía intuirse. Lo que no podíamos saber era la dificultad que tienen los conductores para distinguir el contraste entre el verde y el rojo del semáforo. ¿Vive el 75% de la población daltónica? En realidad no, si no se pararían con el verde y no es así. El verde es sinónimo de “adelante” y el rojo es sinónimo de “adelante a por los peatones”. Por lo tanto, parece que una de nuestras obras aquí cobra todo su sentido. Recuerde, si viene a Shanghai, olvide los semáforos: el juego consiste en no morir atropellado o convertido en uno de ellos (después de ser hervido, espolvoreado en curry y bla bla…).

Shanghai me produce ciertas contradicciones. No termino de entender cómo es posible que en un Estado que vela por la “comunidad” se haya permitido el lujo de dejar bullir una megalomanía urbanística y social en la que la contaminación (acústica, visual y olfativa) alcanza sus cotas más abrumadoras. Paco apunta que “Shanghai es un experimento sociológico del Partido Comunista Chino, iniciado hace 20 años, tras la caída del muro de Berlín y como una forma de probar el paso de una sociedad comunista a otra capitalista”. Pero ¿no es el capitalismo la quintaesencia de la realización individual? ¿qué tiene eso que ver con el comunismo?

Supongo que la globalización es un chicle pegajoso que nos engulle a todos y se engulle asi mismo. En esta misma línea de reflexión le pregunto a Paco en qué momento decidieron los urbanistas hacer crecer las ciudades hacia arriba. Dice: “eso tiene que ver con el precio del suelo ya que es más rentable (que no barato) crecer hacia arriba y no a lo ancho…también tiene que ver con el poder, es un sistema clasista”. Bajo esos monstruos que impresionan, recuerdo otra reflexión que asemejaba el poder divino con el tipo de arquitectura de las iglesias ; “Cuando los fieles entraban allí hace mil años…¿cómo no iban a creer en poderes ajenos a lo humano?”. Todo esto me hace preguntarme… ¿son los rascacielos las nuevas iglesias del capitalismo?

En cualquier caso, seguiré reivindicando el derecho de aquel que desconoce a mirar hacia arriba cuando llega a una nueva ciudad. Es cierto que es un síntoma del síndrome turista, pero al mismo tiempo forma parte de una curiosidad que todo buen narrador debe poseer y que al mismo tiempo es la esencia de un viaje: mirar hacia otras partes, buscar el sentido a lo que no se entiende y ubicar las cosas y nuestro sentido con respecto a ellas. Ahora bien, mirando hacia abajo: ¿no os parece que podríamos considerar el chicle pegado al suelo como un síntoma visual de tardocapitalismo en una ciudad?

Casi sin darme cuenta el día se acaba. Y nuestros desvaríos turísticos (1) y (2) sumados a esta asfixiante humedad, dan con mi cuerpo de nuevo en la lona. Vaya, Alonso no ha ganado. ¿Una bomba en Londres? Me apetece pedir algo de comida china, ¿habrá algún restaurante cerca?

01.07.2007

Cuentos Chinos – ZEMOS98 en Shanghai (1)

por admin

Esta es una serie de relatos que narran la historia de ZEMOS98 en su viaje a Shanghai (China) durante los días 29jun a 08 jul de 2007. El motivo del viaje es la invitación por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y la Embajada Española en China a participar en una exposición de Arte andaluz (en concreto nuestra parte es la de videocreación). Narrador: abrelatas. Acompañantes principales: María Cañas (videocreadora) y Francisco González] (arquitecto). Pueden seguir el viaje en fotos aquí y esperemos que pronto también en vídeo (de momento la censura China nos impide acceder a las páginas donde solemos alojarlo…).

Antes de empezar, una reflexión:

No sé si realmente corresponde a este tipo de formato (el del blog) realizar un relato de estas características. Lo cierto es que últimamente me he aficionado bastante (como lector y como editor también) a los microrrelatos. Pero en el caso de este viaje creo que eso es difícilmente aplicable. Primero porque no voy a hablar de un solo tema (lo cual me hace pensar sobre la naturaleza hiperespecializada a la que a veces tienden los blogs y si eso no es algo que habría que cuestionar). Será muy complicado, teniendo en cuenta la cantidad de implicaciones, reflexiones, notas e ideas que surjan, pensar simplemente en hablar del “vídeo en shanghai” (por ejemplo). Esto es una crónica de un viaje, y en los viajes hay sorpresas, anécdotas, comidas, sustos, reflexiones y sobre todo muchas ideas. Y segundo porque no quiero ceñirme a nada. Quiero contaros todo lo que pasa. Hacer partícipe a todo el que lea de lo que aquí está ocurriendo. Este viaje para mi ha sido un privilegio y prometí que todo aquel que no pudiera hacerlo, lo viviera a través de mis palabras. No sé siquiera si volveré aquí, por eso lo narraré como si fuera la primera y la última vez que visito Shanghai. Así pues, sed bienvenido a este intenso viaje en palabras, de un lado del mundo a otro, gracias a Internet…aquí comienzan los CUENTOS CHINOS, ZEMOS98 en Shanghai.

Sevilla. Aeropuerto. Facturación. Control. Control. Control. No llevo líquidos. Me salvo. Dormir volando. Barcelona. Comida. Facturación. Control. Control. Control. Llevo líquidos. Pero en mi interior. Me salvo. Los pepinillos de una turista, no. A la basura. Dormir volando. Münich. Espera. Aeropuerto especialmente silencioso. “¿Por qué los españoles somos tan escandalosos?”. Lufthansa. Azafatas. Germanas. Estrictas. Interior del avión. Despegue…

Y ahí es donde empieza la tortura. No quiero que suene a pijo. Pero como dice Paco “el síndrome de la clase turista se lo han inventado ellos”. ¿Cómo no van a tener los viajeros problemas de circulación, si es que no caben ni los pies en cada asiento?

Ya lo habíamos advertido hace no mucho en el AVE. Es gracioso como las compañías de estas características te venden la sofisticación de su marca a través de bellas imágenes, repletas de diseño centroeuropeo y luego…¡quepa usted en un habitáculo de 50 cm! Si su culo no es estándar, sufra. Y si encima le toca un inglés que para adaptarse a la cultura oriental se quita los zapatos y nos hace disfrutar del mejor aroma del queso chedar londinense…pues más apasionante es la tortura. En fin, menos mal que nos queda el sucedáneo de ternera que nos sirvieron para cenar ¿o era desayunar?.

10H en un avión dan para bastante. A mi no me dieron para nada. 7 de ellas me las pasé durmiendo. 1H comiendo. Y el resto, mirando por la ventana e intentando averiguar dónde estábamos o qué hora era exactamente. ¿Por qué me empeño en llevarme lectura si al final siempre acabo quedándome dormido? El caso, después de ese tiempo en el que “sí mamá”, me levanté varias veces e hice estiramientos, no ya por cuestiones de circulación, sino para que nos se me quedara tatuado en el culo el logo de Lufthansa pero sobre todo, para huir de un aparato de Tortura Germana disfrazado de Apoya-Cabezas-Corrige-Cervicales. Adjunto foto. Gracias Lufthi (diminutivo cariñoso de Lufthansa).

Por fin… llegamos a Shanghai!!!. Por cierto, se escribe así. No se escribe Shangai, ni Shangay, ni San Gay…y se pronuncia así: “Shang h Jhay”. La primera “Sh” es como cuando mandas a callar, pero no de forma prolongada. El resto es peligroso, si lo haces como ellos, puedes morir asfixiado.

El famoso CONTROL chino no fue tan férreo. De hecho fue bastante rápido. María temía que nos fueran a preguntar por los DVDs que llevábamos y consensuamos contestar que se trataba de “WORK” (en algunas guías indica que NO se puede entrar material de esas características al país…contrabandistas de videcreaciones!!! alerta!). Tras recoger las maletas y despedirnos de Sara, salimos fuera. Un guía debía estar esperándonos con un cartelito que pusiera “China Internacional”. ¿China Internacional? ¿No se les ocurrió otro nombre menos recurrente? Además fuera habían como 100…digo 1000 personas con cartelitos. No exageramos. No hay nadie. Ah, hay otra entrada. Y allí estaba RAFAEL!!!

No, no nos fue a recoger la nueva estrella de Aquarius. Era un estudiante chino de español de nombre chino impronunciable que para conectar con nosotros -y el resto de hispano hablantes- se puso asímismo como nombre ese: Rafael. Nos montamos en un coche -con chófer y…camon!-

Hasta aquí sinceramente…no es que no haya nada reseñable. El aeropuerto es increíblemente grande. Pero no deja de ser como cualquier aeropueto. Y ya sabemos que los aeropuertos “te llevan”…y son magníficos no-lugares que bien pueden asemejarse a un McDonalds o a un Burguer King. En fin, son lugares extrañamente conocidos. Pero una vez el coche se puso en marcha y nos fuimos acercando a Shanghai…amigos, Moscú era inmensa pero Shanghai también.

En un ambiente asfixiantemente húmedo llegamos hasta el hotel. Rafael se despidió de nosotros y se ofreció como guía para otros días. Comprobamos las habitaciones, nos aseamos salimos y empezamos a comprobar un hecho extraño pero incontestable: “Estamos en Shanghai…”.

Shanghai es insultantemente excesiva. Es una demostración de poder y opulencia. No es real. No es Blade Runner. Pero podría serlo. A pie de avenida conviven edificios de 3 plantas, viejos y vencidos al calor y la humedad, junto con gigantes de 30 plantas de metal, cristales y última tecnología. Bienvenidos a la ultramodernidad. Contrastes. Chinos y bicis. Y más chinos. Sí, son muchos. No es un tópico. Y ten cuidado o te aplastarán en un semáforo que tú creías en verde y luego te recogerán del suelo, te hervirán, te echarán curry, te regalarán una bici eléctrica y te convertiran en uno de ellos. (leer referencia de Shanghai de Enrique Dans)

En nuestro primer paseo nos cuesta andar. Por un lado está la humedad, por otro el jet lag (en España son 6 horas menos) y por otro lo que Paco denomina el “Síndrome de ser chinos en China”. Aquí somos la excepción -y no el grupo-. Somos a quienes todos miran. Somos los tontos que portan las cámaras y que van grabando cualquier cosa. Somos unos guiris infames. Admiramos desde el paseo del río los altos rascacielos luminosos, la cultura desbordante de pantallas planas (las hay de todo tipo y en todas partes), la publicidad y el barroquismo visual. Somos unos mirones occidentales. Y así es como se construyen los mitos. Los franceses fueron a finales del siglo XVI a españa y se encontraron en Andalucía con caballos, aceíte y gitanos escandalosos. Luego se fueron y escribieron las novelas que dieron pie a las primeras nociones sobre “lo español”. Nosotros estamos aquí y ahora y estamos narrando la imagen que ellos proyectan…¿cuáles serán las conclusiones al término de esta historia? ¿qué tipo de mito crearemos acerca de ellos y su mundo? ¿parecido al que ya existe? ¿o diferente en algo?

Paco andando dice: “sé donde estoy…hay que ver como ha cambiado Google Earth la noción del espacio”. Le replico citando el blog de Juan Freire:

Casares es bastante escéptico con los “efectos secundarios” de Google Earth que, al aproximarnos tanto a la aparente realidad geográfica, nos empuja a confundirla con la “verdadera” realidad, demasiado compleja para ser captada por la mejor imagen de satélite”.

En ese momento ya se han dirigido a nosotros un total de 23 chinos intentando vendernos algo. Conclusión: hay que aprender a decir: “no quiero, gracias”.

Esa misma noche tuvimos la oportunidad de cenar con Fundación Rodríguez, Platoniq, Japi y Pablo (de la Junta). A mi me gusta la comida china. Y también el picante. Pero hacía años que no estaba a punto de quedarme sin labios. Y es generalizado: la comida china en china es bastante más picante y más especiada. Y por supuesto no se parece a la comida china que conocemos.

No me siento la boca. Me ducho. Me acuesto. Mañana será otro día. ¿Qué día era? 29? ah no, es fue ayer…mañana es 30. Digo 2. O es 3? Ni lo sé, solo sé que mañana seguiremos narrando.

11.06.2007

Alfabetización Audiovisual de la Tercera Edad

por admin

Este artículo pretende realizar un acercamiento a una reflexión sobre las posibles vías de alfabetización audiovisual en Personas Mayores. Basándonos en el modelo de Tenant Spin, narramos la historia de Sue Teller, una intrépida mujer que ha decidido cambiar unos platos por otros e iniciar un proceso de investigación sobre cultura audiovisual e integración denominado DO your own adventure.

¿Hay algo más que decir?

Para más información, Sue Teller en MySpace.

Qué viva la viralidad!

05.06.2007

Abrelatas-Re-Mix

por admin

Iba a empezar a escribir pero de repente olvidé lo que iba a empezar a escribir.

Iba a empezar a escribir cuando me di cuenta de que esta línea empezaba igual que la anterior.

Iba a empezar a escribir pero de repente me di cuenta de que esta línea no era igual que la anterior.

Iba a empezar a escribir sobre esta línea pero olvidé que de repente me di cuenta de que esta línea empezaba igual que la anterior.

Iba a empezar a escribir mi último post en abrelatas pero me di cuenta de que era el primero de abrelatas.

Iba a empezar a escribir sobre el remix pero olvidé de lo que iba a empezar a escribir.

Iba a empezar a escribir pero de repente olvidé el remix.

Iba a empezar.

A escribir.

Olvidé.

El remix.

Bienvenidos a esta nueva fase de abrelatas, potaje audiovisual. Re-mix de abrelatas.

Iba a empezar a escribir y empiezo.

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El blog abrelatas está hecho con Wordpress 4.8.2 para ZEMOS98.
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