abrelatas
08.02.2017

Vamos a contar mentiras, La La Land

por abrelatas

Emma entrando en el estreno de La La Land y diciendo "Olvidaos de Trump, bailad"

Emma entrando en el estreno de La La Land y diciéndole a los espectadores “Olvidaos de Trump, bailad”

Comienza La La Land. La primera escena equivale a mil bebés echándote babas encima al mismo tiempo que asistes a la fiesta de fin de curso de la Escuela de Arte Dramático de tu ciudad y mientras alguien te grita al oído frases motivacionales sacadas de libros de autoayuda. Impresionante, no me sentía tan empalagado desde que veía con mi hija la película Trols. Pero una vez pasado el susto oficial y cuando aparece Ryan Gosling en coche, recuerdas que todavía puede convertirse en un psico-killer y aniquilar a todos esos bailarines contentos y decides darle una oportunidad a la película.

La verdad es que ver a Ryan Gosling y pam! Ese hombre por el que todos los heteros nos planteamos nuestra condición sexual. Esa mirada que Joey de Friends describiría tan bien como “tú pon cara de oler un pedo…nadie sabrá si realmente se trata de un sentimiento muy profundo”. Esa sonrisa de “he estado yendo a un psicólogo durante un año pero ya lo tengo todo controlado”. No sé si quiero que sea mi mejor amigo y abrazarlo o si le sometería a alguna técnica de tortura para intentar descubrir qué carajo le pasa.

Luego está Emma Stone. Con ese vozarrón. Con esa sensualidad manufacturada. Con esos atuendos maravillosos de Privalia. Emma nos mete en ese loco metarrelato de que una actriz interprete a una actriz y nos demuestre lo injusto y cruel que puede ser el sistema de castings. También Emma proyecta ese nosequé que no sabes si quieres bloquearla en Whatsapp o untarla en Nocilla.  

A ver, si no te vas a ir a casa (porque la entrada cuesta lo suyo y aunque el cine Avenida de Sevilla no te mortifique con 20 minutos de publicidad, sí le hizo la puñeta a Sofía, que con su embarazo cumplido y una ciática dolorosísima tardó en subir 20 escalones unos 10 minutos porque el cine no está adaptado para personas con movilidad reducida) lo lógico es que te autoinduzcas en alguno de los caramelitos sinestésicos que ofrece la película. Ese atardecer, ese cortejo, esos pantones pastelosos. Esos zapatos nuevos destrozados a base de rozaduras.

Cuando sales del colocón de luz y color hay algo que empieza a incomodarte: más allá de las destrezas técnicas, del uso comercial de la máquina de la nostalgia y de documentados homenajes que hace la película una y otra vez, ¿cuál es la historia? Simplificando mucho es: oda al amor romántico y si quieres, puedes. Vale que Ryan anima a Emma a perseguir su sueño. Pero…¿en serio ella termina siendo actriz famosa y no dramaturga? ¿en serio ella quería ser madre a toda costa con un tío rancio y encorbatado? ¿En serio el mensaje es que “si cada uno lucha por su lado puede conseguirlo”? Porque diera la sensación de que en la cara B que ambos se imaginan, sus sueños se cumplen pero más modestamente. ¿Qué carajo significa eso? ¿Es a su vez crítica a la crianza? ¿Significa que dos artistas un poco obsesionados con sus filias no pueden saber aceptar los cambios y las limitaciones que implicaría en sus vidas el tener hijos?

Bueno venga, que es solo una película. Que tampoco importa tanto que el garante del jazz sea un blanquito, por más que la frase de “el jazz es compromiso y conflicto” sea bella y que el único negro que con un papel primordial es un vendido que introduce elementos comerciales para no mantener la esencia del mismo…Venga va, tampoco importa tanto que él sí sepa de cine pero Emma no tenga ni puta idea de Jazz. Tampoco importa tanto que el modelo de irrealidad que impone el formato musical termine pareciendo una estrategia de evasión de una realidad que nos ha golpeado en 2016 de todas las formas imaginables, rescatando la función más conservadora que el cine pueda tener (la belleza por la belleza, la historia como verdadera evasión de la realidad y no como diálogo con ésta). Vamos, por favor, que no hace falta hacer propaganda para hacer cine de nuestro tiempo.

Que no, que no y que no. No voy a caer en decir que la peli es una mierda. Voy a cerrar mi primera y única crítica cinematográfica ‘ever’ diciendo que es una pedazo de mierda de color pastel, muy sinestética que defiende unos valores propios del coaching de curso online para emprendedores,  un tipo de relaciones amorosas propias del siglo XX y un modelo de vida basado en el “si quieres, puedes” que como bien sabemos en España, es una basura que pone toda la responsabilidad en uno mismo y no en las condiciones externas. Eso sí, es hype y ya se sabe lo que pasa con ellos: que por lo menos nos permiten activar conversaciones sobre quiénes somos y quiénes no queremos ser.

28.01.2017

¿Y si arreglar el periodismo deportivo nos ayudara a mejorar la democracia?

por abrelatas

Vale, es un título rimbombante, lo sé. Pero echadle la culpa a Rubén Díaz., que me lo dijo él.
 
Un ejemplo: Serena y Venus Williams han jugado hoy la final del Open de Australia. Entre las dos acumulan tras esta final 30 Grand Slams. 30 FUCKING GRAND SLAMS. Si te gusta mínimamente el deporte sabes que esto es una barbaridad. Federer tiene 17. Nadal tiene 14. Venus Williams tiene 7. Y el actual número 1 masculino, Murray, tiene 3.
 
Pero es que Serena ha ganado y tiene 23. VEINTI-TRES. Una cifra loca. ¿Y creéis que alguien va a llevar en portada que será la mejor tenista de la historia? No. ¿Quizás porque es negra y porque es mujer? Sí. Más de 8 horas después de haber ganado el título y por poner un ejemplo, en el diario AS y en su portada online hay más de 100 noticias. Ni siquiera se hace mención a Serena Williams y por supuesto hay un enlace con “Las 10 Chicas de AS más guapas de diciembre” y todo tipo de noticias absurdas que a veces ni siquiera tienen que ver con el deporte.
 
No sé si recordaréis, pero cuando Garbiñe ganó su Roland Garrós algunos medios titularon: “La bella ganó a la bestia”. La propia Serena, cada vez más consciente, escribió una carta de apoyo a Black Lives Matter en Octubre pasado.
 
La idolatría que se construye mediáticamente sobre hombres y mujeres es distinta. Para que una mujer sea idolatrada por la prensa deportiva como deportista, ¿qué tiene que hacer?. Ni siquiera cuando la lían deportivamente le dan el crédito a ellas. Recordemos si no el tratamiento mediático que se le dio a lo de Carolina Marín.

Quizás por eso, si la prensa deportiva no fuera machista y racista, las cosas nos irían mejor. Porque hay mucha gente que lee dicha prensa y porque el deporte es transversal. Así que, periodistas deportivos del mundo hartos de esta sinergia machista y racista: ¡uníos!

10.01.2017

Metodología para analizar la deriva machista de un evento académico

por abrelatas

Imagen de All Male Panels http://allmalepanels.tumblr.com/

Imagen de All Male Panels http://allmalepanels.tumblr.com/

Durante el Festival Pixelache asistí a una mesa redonda titulada “Empathy, Technology and the emergence of Collective Intelligence“. Al inicio, una de las moderadoras de la sesión, Katri Saarikivi, expuso varias ideas interesantes: la primera era el deseo de que los ponentes (Marte Roel, Katherine Bear, Oliver Kochta-Kalleinen, Jana Ristola y Aleksander Nikulin) no tuvieran más poder que el público. Para lo cuál, encarecían especialmente a éstos que hicieran intervenciones cortas y una disposición de sillas distinta a la habitual (no en línea y enfrentándose al público, sino en un semicírculo). La segunda (y muy en relación a la primera) era dar poder al público a partir de lo que llamaron “Time-outs”: interrupciones a mano alzada para poder dirigir la conversación en una dirección distinta a la que los ponentes estuvieran proponiendo.

El experimento era interesante puesto que realizar una mesa redonda sobre inteligencia colectiva y dar las herramientas a un público como el de un Festival como Pixelache estaba abocado al hackeo (o auto-hackeo). Y sucedió: durante más de una hora se sucedieron intervenciones que o bien ponían en cuestión la incoherencia del formato con respecto al tema propuesto (hasta el punto de forzar a que parte del público bajara a ocupar el espacio en el que estaban los ponentes y que nadie se sentara en una silla) o bien simplemente desjerarquizaban y la conversación haciéndola desordenada pero menos centrada en el poder que se otorga por defecto a los ponentes en una mesa redonda. Al final, el resultado fue un evento confuso y equívoco, pero un magnífico ejemplo de que hay que explorar formatos en donde se rompan las relaciones de poder tradicionales que imponen los espacios académicos y la distinción entre “los que saben” y “los que no saben”.

Mi participación en cambio no tuvo nada que ver con las cuestiones relacionadas con la temática. En un momento dado en el que me estaba pareciendo mitad interesante/mitad aburrido, decidí empezar a usar la herramienta web arementalkingtoomuch.com.

captura-de-pantalla-2017-01-10-a-las-18-15-32

La web es una herramienta que ofrece una forma muy simple de visualizar si los hombres están dominando la conversación. Al cabo de 20 minutos, pude contabilizar que el 75% de la palabra había sido dominada por hombres. Y lo dije. Contabilicé el tiempo durante una hora entera. Y el reparto total fue de 60% hombres y 40% mujeres. Sin embargo, me di cuenta de que lo realmente interesante sería poder tener una metodología más completa para poder analizar las cuestiones de género (o las derivas machista) en conferencias, reuniones o encuentros. En definitiva, eventos donde la conversación y el reparto de la palabra juega un papel esencial.

La metodología implica a bastantes personas, pero de alguna manera creo que puede ofrecer una fotografía más completa que la web arementalkingtoomuch.com.

  • Una persona debe encargarse exclusivamente de contar tiempo que hablan mujeres, tiempo que hablan hombres y luego silencios o personas interrumpiéndose. De hecho, una cuestión que me di cuenta durante el uso de arementalkingtoomuch.com es de que no podía hacer otra cosa y que la web no ofrece una lectura en la que puedan visualizarse los silencios, los tiempos de interrupciones, etc. Eso sería otra cosa a tener en cuenta para posibles desarrollos webs.
  • Una persona debe encargarse de anotar quién ha hablado y durante cuánto tiempo. Al final en el análisis del uso de palabra no es solamente interesante saber el dato grosso modo de cómo se gestiona la palabra entre hombres y mujeres sino teniendo en cuenta personas concretas. Por lo general, está claro que los hombres van a tener a dominar la conversación, pero en ocasiones y dentro del porcentaje general entre las mujeres puede haber una que usa más tiempo que las demás y que hace uso de otro tipo de poder distinto del de género (el académico o la nacionalidad, por ejemplo).
  • Una persona debe encargarse de anotar el tipo de intervención que ha realizado la persona: si ha sido una pregunta, si ha mencionado proactivamente a una persona que haya dicho algo anteriormente, si ha negado la mayor, etc. Quizás esta es la parte más difícil de objetivar, pero igualmente podría trabajarse en qué tipos de intervenciones en general suelen haber en este tipo de contextos para hacer un análisis menos subjetivo de ciertas cuestiones cualitativas.

Si el evento convoca a una comunidad ad-hoc que probablemente no vuelva a permitir que compartan habitación las mismas personas, lo interesante es anunciar al inicio el uso de esta metodología y compartir los resultados durante el propio evento, básicamente para poder modificar o corregir posibles problemas. Si el evento forma parte de una serie y las personas van a volver a verse (como las asambleas o plenarios de determinadas organizaciones o grupos) puede analizar por completo una sesión y luego exponerse los resultados en la siguiente sesión.

Lo que es seguro y este es el punto de partida es que en los eventos suele haber una deriva machista que se naturaliza como parte del devenir de los mismos, tratándolo como algo natural y no como una construcción social y cultural que puede y debe ser analizada, deconstruída y transformada.

22.12.2016

La hormiga Generosa

por abrelatas

ant-experiment

Érase una vez una hormiga llamada Generosa. Generosa era muy trabajadora. Como también lo eran sus amigas Inquieta, Observadora, Analítica, Forzuda, Impetuosa, Paciente o Voluntariosa. Generosa siempre estaba dispuesta a ayudar a todo el mundo con sus tareas.

Un día, Analítica se puso enferma. Estaba muy preocupada porque estaban construyendo un nuevo Hormiguero y las obras debían ir más deprisa porque el Invierno se acercaba. Cuando Generosa se enteró, le ofreció a Analítica hacer su trabajo.

Analítica aceptó encantada puesto que sabía que cumplir era muy importante y que alguien tendría que sustituirla hasta que se curase. El problema es que Generosa justo estaba trabajando en el transporte de alimentos con Forzuda y como el Invierno se acercaba, ¡también estaba muy atareada!

Generosa, por su naturaleza, decidió no decirle nada a Analítica sobre lo atareada que estaba con el Transporte, asegurándole que cubriría su baja sin problemas. No quería que se sintiera mal y sabía que Analítica era muy inteligente y no permitiría que Generosa tuviera trabajo en exceso.

Pero es que además, ¡Generosa tampoco le dijo nada a Forzuda! Muy preocupada, tomó la decisión de no decirle que ayudaría a Analítica para que ésta no dudara de que podía cumplir con sus responsabilidades. Y es que Generosa…era muy generosa.

Cuando comenzó la jornada de trabajo, Generosa se afanaba en ir y venir, de un sitio para otro, tratando de transportar todo lo que podía al tiempo que en sus descansos, corría para hacer las tareas de Analítica en labores de Construcción. Durante un tiempo, todo fue bien. Pero poco a poco, el cansancio hizo mella en Generosa, que fue incapaz de realizar bien ambos trabajos.

Cuando por fin Analítica se reincorporó al trabajo, llamó apurada a Generosa. “Amiga, ¡solo has hecho la mitad del trabajo que me correspondía!”. Y en medio del silencio, se coló la voz por teléfono de Forzuda que le decía muy preocupada a Generosa: “¡Amiga, solo has hecho la mitad de tu trabajo!”.

22.01.2016

Noche blanca

por abrelatas

Ayer fue una noche blanca. Aunque en Sevilla oscureció y no se produjo ningún extraño fenómeno natural (como en Rusia), lo cierto es que una luz permaneció encendida. La de los cambios que ilusionan. En Las Islas Baleares se ha producido uno.

Conocí a Joan Carles en 2003. Tengo un recuerdo bastante vívido de cómo fue todo. Su proyecto junto a Francesc FelipeNoches Blancas” era mucho más que un cortometraje. Proponía toda una serie de formatos más allá del cortometraje (un documental, un juego, un videoclip, una obra de teatro, textos…) que, a pesar de la flexibilidad de nuestro criterio (nuestra convocatoria no distinguía entre ficción, documental, animación, etc. como sí hacían muchas otras muestras o festivales) nos ponía en un aprieto editorial (y no era un aprieto económico puesto que no dábamos premios en metálico) ¿Cómo podíamos premiar algo que ni siquiera estaba concebido? ¿Cómo hacer ver que nos encantaba que alguien concibiera el audiovisual más allá de la pantalla y lo expandiera a otros universos narrativos y en otros formatos? Aquello se solucionó de forma digna dándole una “mención especial a la mejor propuesta multimedia”.

Joan Carles, un urbanita mallorquín mudado a la cosmopolita Barcelona, educado, elegante y un poco empollón pero con una sensibilidad cinematográfica que hacía de él una mezcla entre Michael Winterbottom y Manuel Huerga, se presentó en el frío salón de sctos de la Casa de la Cultura de El Viso del Alcor para asistir a nuestra modesto Festival ZEMOS98 (en su quinta edición). Allí empezó nuestra amistad. Pasaron los años y Joan Carles seguía con sus proyectos audiovisuales y convirtió nuestro Festival en una cita ineludible para él. A día de hoy, compite por ser la persona que más veces ha asistido al Festival con mi gran amigo Quique (@enfermero).

Joan Carles siempre se ha caracterizado por una cosa: es una persona que todo lo que tiene de inteligente y educado lo tiene de meticuloso provocador. Siempre dentro de los límites de lo socialmente permitido, es de ese tipo de persona que gustan de discutir y confrontar detalladamente sus verdades con las de los demás. Vamos, que es un cabezota y que me ha tocado las narices profundamente unas cuántas veces. Como aquella vez que me dijo: “Lo que pasa es que estás alienado porque no estás viendo series de televisión” (eso fue antes del boom de Perdidos o de The Wire, solamente habían emitido Los Soprano, pero ahí estaba el tozudo JC explorando historias innovadoras narrativamente.

En 2009, también hicimos una pieza titulada “We TV” para Metrópolis de La2 donde, de una forma un poco pedante, pero muy útil como formato de debate para clases sobre audiovisuales, trazábamos nuestras ideas sobre lo que debía ser “la televisión del futuro”.  Por el camino pusimos en pie junto a Alberto Tognazzi y a los amigos de El Festivalito embed.at. Un intento de plataforma-revista-red sobre lo que llamamos “audiovisual integrado”. Luego el proyecto mutó y entró María Yañez, Joan Carles se tuvo que ir a Irlanda a trabajar en Apple por culpa de la crisis y nuestra relación cambió.

El distanciamiento en realidad no fue solamente una cuestión geográfica. Nos distanciamos ideológicamente. Mientras él mantenía un cierto bienestar (a pesar del desasosiego de estar lejos), ZEMOS98 abrazaba de lleno la precariedad y nos forzaba cada vez más a politizarnos (más de lo que ya estábamos). Esto siempre ha puesto nervioso a Joan Carles (cuando la narrativa política deja de explorar matices y contradicciones y se convierte, sea del signo que sea, en un panfleto, en un texto plano y casi propagandístico). Eso, sumado a nuestras diferentes maneras de concebir el discurso de Helen Fisher, pusieron nuestra relación prácticamente en un punto de no-retorno.

Pero Joan Carles hizo dos cosas que hicieron que nuestra amistad se recuperara. La primera fue venir a uno de nuestros Festivales dedicados a Copylove. Para el punto en el que estábamos, aquello era como venir a la boca del lobo. Asistir a un evento que amaba (y la prueba es la cantidad de veces que vino; dudo que fuera solo por amistad, era también por los contenidos) que se había convertido en una cosa que a él ya no le apelaba tanto. Y la otra fue invitarme a formar parte de un posible proyecto (que 2 años después aún no ha salido…) que podía ser un cambio radical a nuestras vidas profesionales y en el que no tenía motivos aparentes para hacerlo.

Desde entonces, las cosas cambiaron y a pesar de nuestras diferencias, hemos cuidado esa amistad. Por eso hoy estoy muy feliz por él. Joan Carles ha sido nombrado director de la televisión pública de las Islas Baleares (IB3). Todo un reto profesional que me consta que le hace mucha ilusión y que además, tras varios años investigando Youtube y tras su paso por Apple, hacen de él una persona perfecta para intentar una revolución en contenidos y formados desde un ente público.

Aunque él es muy pudoroso y detestará que haya contado algunas cosas, este texto es para celebrar en la distancia su nombramiento, para presumir de amigo y para desearle toda la suerte del mundo. Brindo por muchas noches blancas en el audiovisual público de las Islas Baleares.


PD: En otros países no es tan raro que personas con 35 años accedan a puestos de máxima responsabilidad. Nuestro país necesita más de este tipo de cambios que aseguren un relevo generacional y los cambios que se necesitan hacer en las instituciones públicas. Veremos cómo se lleva JC con la “dependencia del rumbo”…ánimo!

PD2: He publicado este texto en Facebook, por si quieres comentarlo allí porque te resulte más fácil 😉

PD3: La imagen corresponde a un fotograma de “Noches Blancas”.

27.11.2015

Marea de Madres

por abrelatas

Año 2017. Gobierna en España una coalición entre PSOE y Ciudadanos. Pedro Sánchez es presidente. La crisis ha aminorado pero los niveles de paro de gente joven siguen siendo muy altos (43%). Las mareas han vuelto resctivarse y los procesos movilización política se han reiniciado tras un año a la expectativa. Podemos, que había seguido su deriva-partido, intenta en vano reconciliarse con los movimientos sociales. Los niveles de violencia de género no han descendido y surge la Marea de Madres. La Marea de Madres parece a priori un movimiento naif pero termina acaparando la atención transversalmente. Recoge diferentes luchas feministas pero termina sin quererlo apelando a algo desatendido por los partidos. Poner la vida en el centro y los cuidados como eje de la economía es su principal reclamación. La Marea de Madres reúne también a no madres y a hombres. A pesar de las contradicciones, crece. En 2018 la se ha convertido en un grupo de presión social con mucha legitimidad. A quiénes les piden que se conformen en partido. Hay debate. Disenso. Pero también hay necesidad de cambiar la política desde dentro. De nuevo. Similares debates.

¿Qué hará la Marea de Madres?

08.11.2015

Arquitecturas Domésticas (2012)

por abrelatas

Hace casi exactamente 3 años empecé sin querer un proceso que terminó convirtiéndose en una cobra artística (para los no iniciados en el concepto, cobra es como llamo yo a las obras que hago para restarle importancia, hacerlo menos pomposo y reírnos un poco de lo pretencioso que puede llegar a ser el ARTE): fotografiar la disposición de la loza en el escurridor.

Cuando Sofía y yo vivíamos en ese piso, dentro del reparto de tareas que hacíamos, a mi me tocaba recoger la cocina. Pasaba muchas horas en la cocina, tanto cocinando como sobre todo, limpiando. Limpiar y recoger la cocina siempre me ha relajado. Es una tarea que, además de tenerme en contacto con el agua (que tiene un poder relajante para mi) siempre me ha servido como ritual pacificador en medio del caos cotidiano. La cocina recogida se ha convertido poco a poco en los últimos años en mi constante de Perdidos.

Por otra parte, ante tanta fotografía en redes sociales de cosas guays (comidas guays, lugares guays, gente guay, actividades guay…) me parecía que era necesario reivindicar una actividad de esas que es invisible pero que sostiene una casa y por tanto la vida. La cocina y todo lo que tiene que ver con ella forma parte de ese universo de retaguardias (lean y escuchen a Carolina para ampliar sobre el concepto) que todos los hogares tienen y que en muchos casos, son el corazón de quiénes conviven en ellos.

Formalmente hablando, me atraía la relación orden-caos que supone la disposición la loza. Al colocarla, se sigue un cierto orden para construir una arquitectura efímera. Pero los resultados hablan de la generación de una estructura aleatoria.

Por último, las fotografías se produjeron en un momento muy importante. Durante el proceso, Sofía se quedó embarazada. Nos dimos cuenta de que debíamos abandonar ese piso porque no respondía a nuestras necesidades. Por tanto, la serie debía llegar a su fin. Os dejo con las fotos, desde la primera hasta la última (un total de 7 meses).

A esto lo llamo yo FREGAR

Una foto publicada por Felipe Remix (@abrelatas) el

 

Arquitecturas Domésticas

 

Una foto publicada por Felipe Remix (@abrelatas) el

Arquitecturas Domésticas (2)

Una foto publicada por Felipe Remix (@abrelatas) el

 

Arquitecturas Domésticas (3)

 

Una foto publicada por Felipe Remix (@abrelatas) el

Arquitecturas domésticas (4)

Una foto publicada por Felipe Remix (@abrelatas) el

 

Una foto publicada por Felipe Remix (@abrelatas) el

Una foto publicada por Felipe Remix (@abrelatas) el

 

Una foto publicada por Felipe Remix (@abrelatas) el

Una foto publicada por Felipe Remix (@abrelatas) el

Arquitecturas domésticas #retaguardias

Una foto publicada por Felipe Remix (@abrelatas) el

Una foto publicada por Felipe Remix (@abrelatas) el

Una foto publicada por Felipe Remix (@abrelatas) el

Fin Una foto publicada por Felipe Remix (@abrelatas) el

22.10.2015

Mi compañera de trabajo la superheroína

por abrelatas

Hola.

Mi nombre es Felipe y trabajo desde hace años en una ONG de gestión cultural. Ahora mismo esa empresa o los detalles asociados al trabajo no son demasiado importantes ni relevantes en relación a lo que estoy a punto de contar.

sofia se desvanece

Todo empezó hace unos años. Recuerdo que estábamos mi compañera de trabajo Sofía y yo en una inauguración y decidimos ir a hablar con una Roberto Martínez: director de la oficina de Innovación y Economía Social de la Junta de Andalucía. En ese tipo de contextos es muy importante mostrarse y hablar. Hacerse ver. Pactamos una estrategia: yo le iba a entrar y ella apuntalaría el tema. Ella conocía mejor que yo los detalles del proyecto del que queríamos ofrecerle. Seguimos el plan pactado. Pero tras un rato, el señor Martínez solo se dirigía a mi. Yo estaba muy incómodo puesto que no iba a ser capaz de defender el proyecto como ella. Por otra parte, me parecía un gesto feo suplantar el rol de una compañera de trabajo. Pero ella no nos interrumpió y nosotros seguimos la conversación. Al final no conseguimos el proyecto.

Años más tarde, sucedió otra cosa que me llamó poderosamente la atención. Debíamos ir a una conferencia a Soria para presentar nuestro trabajo. De nuevo, nos repartimos lo que teníamos que decir. Fuimos bastante rigurosos en el tiempo de exposición que íbamos a dedicar cada uno. Usamos materiales parecidos y el discurso era complementario. Cuando llegó el turno de preguntas…solo me hacían preguntas a mi y no a ella. Intenté en varias ocasiones cederle la palabra porque estaba incluso contestando a preguntas que correspondían a su parte. Pero ella rehusó hablar.

El último incidente ha sido la clave para entender qué estaba pasando. Recientemente nos contrataron para asesorar a una Fundación. El trabajo era una oportunidad de poner en valor el trabajo y el capital simbólico acumulado durante años en la ONG. Era realmente un premio a todo ese proceso y a todos esos aprendizajes generados gracias a decenas de personas y proyectos con las que hemos colaborado. Iniciamos el proyecto ella y yo, pero dejamos claro que ella sería quien lo liderara, puesto que es la persona del equipo con la capacidad analítica más holística y profunda. Estábamos muy contentos porque el trabajo era un premio al trabajo colectivo. Pero en la primera reunión sucedió algo increíble. Tres personas de la Fundación, dos mujeres y un hombre, no se dirigieron en más de dos horas a Sofía. Al principio ella intervenía activamente pero tras un rato, dejó de hacerlo.

Cuando salimos, frustrado y bastante preocupado por el tema, me acerqué y le dije: “Sofía, lo siento mucho, esto es realmente un problema de machismo…y lo que es peor es que sucede incluso con mujeres y personas que consideramos afines. Intentaré esforzarme porque no vuelva a suceder”. Ella me miró fijamente y me dijo: “Felipe, debo confesarte algo…tengo el poder de la invisibilidad”. Y así fui como descubrí que mi compañera de trabajo Sofía, además de ser una profesional increíble, tiene un super-poder que yo no tengo: el de volverse invisible. Es una superheroína.

Eso o aún hay mucho machismo.

—-

Aclaración: La persona que aparece en la fotografía junto a Sofía NO tiene nada que ver con la historia que aquí hace referencia, la elección de la imagen es casual y corresponde al contexto habitual de trabajo en el que nos desenvolvemos habitualmente en la no-autoficción.

23.05.2015

Ahora

por abrelatas

Hace unos días Rubén y yo llegábamos de Polonia a Madrid. La conexión para volver a Sevilla era pésima. Un vuelo de Ryanair (esa compañía que practica al extremo el concepto de “miseria calculada”). que llegaba a las doce de la noche a Madrid y como era imposible coger un tren a esa hora, debíamos hacer noche. Retraso. De una hora. Genial, nuestras ilusiones de participar en la FIESTA DE LA DEMOCRACIA se iban al carajo. Por si fuera poco, me escribe Mario y me dice que se habían trasladado a Vallecas.

A las 1:30 llegamos al Hostal Olmedo. Un hostal de una estrella pero con un sistema de videovigilancia que está a medio camino entre Black Mirror y Minory Report. Una voz nos iba indicando donde se encontraba nuestra habitación desde la recepción, que a su vez está EN OTRO EDIFICIO. Decidimos llamar a esa voz Hal. Luego descubrimos que el chico colombiano que llevaba la recepción durante la noche se llamaba Alberto. Bueno, Halberto a partir de ahora.

Teníamos mucha hambre y decidimos irnos a comer algo. No lo sabíamos (porque estábamos algo desubicados) pero el hostal estaba en realidad muy cerca de Sol. Casi nada más acceder a la plaza presenciamos una escena muy desagradable: un grupo de chicos latinoamericanos se peleaba usando entre ellos unas máquinas de estas que generan descargas eléctricas. A Rubén se le quitó el hambre. Un chico que pasaba por el lado dijo en tono jocoso con acento madrileño: “Y luego esta gente votará”.

No pude evitar indignarme con el comentario y me acerqué a preguntarle: “¿Y tú a quién vas a votar?”. No sé si me lo vería en la cara pero supongo que mi tono ya me delataba que votante del PP no soy. “A Podemos no, desde luego, no quiero que esto se convierta en Venezuela”. Tras marcharse, Rubén y yo comentábamos lo increíble que puede llegar a ser la construcción de un relato determinado si tienes muchos medios. Da igual la de veces que cualquier integrante de Podemos pueda explicar, matizar o ampliar qué significa ese estereotipo que se ha creado sobre ellos: a la hora de la verdad, gana el relato simplificado. Gana la construcción de la ficción más veces repetidas. Y quizás ahí haya que reconocer que el poder establecido le ha ganado terreno a Podemos en los últimos meses.

Luego nos pusimos a charlar sobre las personas que están muy implicadas en procesos municipalistas. Rubén me decía que aunque hay personas que entregan su vida de forma muy generosa por una causa común, al final hay algo en el hecho de hacerlo que podría responder a cuestiones inconscientes. Que lo hacen por los demás pero también por ellos mismos. Puede ser, le dije, pero al final estuvimos de acuerdo en que lo relevante ahora mismo esas personas están poniendo en juego su salud, su tiempo, su físico y sus contradicciones para provocar un cambio político. Y aunque luego salga mal, para aquellas personas que no estamos tan implicadas, es algo que yo agradezco muchísimo.

Tras comentar un poco las posibilidades en las distintas ciudades, decidimos irnos a dormir porque estábamos cansados. Ya eran las 2:30 y al menos yo tenía que coger el tren a las 10 de la mañana del día siguiente. Al llegar al hostal me acosté pensando en lo emocionante que es este momento y me daba rabia no estar haciendo el esfuerzo de encontrarme con algunos de esos amigos y amigas que lo están dando todos. Cerré los ojos imaginándome sus cuerpos cansados bailando, sonriendo, esperando a que la ciudadanía de un voto de confianza al cambio. Y de repente sonó el teléfono. Era Guille.

– ¿Dónde estás?

– En…un hostal (le contesté algo aturdido porque ya había empezado a conciliar el sueño).

– Yo estoy camino del Patio.

– Ah, pensaba que estabais en Vallecas, me lo dijo Mario antes.

– Sí, sí. Están todos por allí, pero yo tenía que hacer una cosa. Oye, ¿te vienes al Patio?

– Puff. Tío, me acabo de meter en la cama, pensaba ir a veros pero es que estáis más cerca de Sevilla que del hostal.

– Exagerado. Vente, anda.

– Cabrón. Venga, me visto. ¿Para dónde voy?

– Vente para el Patio.

Muchas son las personas que conozco involucradas en procesos políticos de la denominada “nueva política”. Unas pocas no me caen demasiado bien, hay bastantes a las que tengo dosis de cariño  respeto y luego hay unos cuántos a los que quiero y admiro. Guille es una de las personas que están en el último grupo. Tuve la suerte de compartir durante año y medio el blog de Sinsentido Común, donde junto con Silvia hacíamos experimentos de escritura a medio camino entre la política, la ficción, el humor…no salió bien, pero yo disfruté y aprendí muchísimo de ambos. Guille es la persona más imaginativa que conozco. Su capacidad para construir mundos posibles es tan grande y poderosa, que lo he visto ser capaz de construir relatos complejísimos a partir de situaciones muy urgentes y comprometidas. Y me refiero a cualquier contexto: una charla, un taller, un texto, una asamblea, un encuentro, una reunión…Guille siempre es capaz de sintetizar posibles soluciones a problemas del común, generando una historia que a los demás nos gusta, nos compromete, nos seduce.

Cuando llegué al Patio no había nadie. Allí estaba con su mochila y con una cara que denotaba mucho cansancio pero también una cierta satisfacción por haber hecho lo mejor posible. Como de costumbre, nos dimos un abrazo. Cuando nos apartamos del abrazo, lo miré a los ojos y le di las gracias sinceras por lo que nos escribió cuando terminó nuestro Festival. Nos escribió un mensaje por telegram a Sofía y a mi que nos hizo llorar. Como casi siempre era un relato certero y recogía muy bien nuestro estado de ánimo. Su único defecto (que en realidad en el fondo es una virtud) es que ante los halagos y las despedidas responde queriendo pasar al siguiente capítulo. Así que rápidamente, y sin dejar que nos recreáramos demasiado en eso, me llevó con cierta prisa a un lugar cerca del Patio.

Aparentemente parecía un edificio de viviendas como otro cualquiera. Guille llamó al bajo y salió un señor mayor en bata que nos abrió la puerta del portal no sin antes mirar a izquierda y derecha en la calle. Una vez dentró, abrazó a Guille y le dio una llave. El hombre se fue a su casa y Guille me señaló a unas escaleras que daban acceso a la parte baja del edificio.

– Quillo, ¿de qué va esto? (Le dije mitad expectante mitad extrañado).

– Quiero enseñarte una cosa.

Bajamos la escalera. A priori parecía dar acceso a los aparcamientos del edificio o a una especie de sótano. Llegamos abajo y había pequeño pasillo oscuro. Guille encendió la luz y abrió otra puerta. Cuando la abrió, y antes de poder asomarme, una corriente de aire muy fresca me sacudió levemente la cara. Guille se echó a un lado y a un metro de la puerta extendió su brazo derecho, sonrío y me invitó a pasar.

Hay cosas en la vida que son tan increíbles que no hay fotografía, texto o vídeo que sea capaz de captar lo que uno siente durante un momento. Este fue uno de esos momentos. Al principio no podía creer lo que estaba viendo. Hasta donde mi vista podía alcanzar, mirando de frente, a la izquierda y a la derecha, todo era verde. Todo eran plantas y árboles de diferentes colores y tamaños. Hectáreas verdes. Mientras pisaba incrédulo el césped y me accedía podía ver la cara de satisfacción de Guille por  mi cara de absoluta incredulidad. Por más que miraba no era capaz de reconstruir cómo había sido posible todo aquello que veía así que de los nervios empecé a reírme y a decir en voz alta “Joder, joder, joder”.

– Llevamos años trabajando en esto, pero más intensamente en los últimos meses (me dijo Guille).

– Pero tío, ¿cómo es posible?

– Pues…al principio identificamos que en este edificio no se usaba el parking y la gente apenas tenía coche. Es un edificio donde viven principalmente personas mayores algunas de las cuáles tienen problemas de movilidad. Una chica que es ingeniera y que lleva participando en el Patio un par de años nos dijo que había leído e investigado sobre proyectos de huertos urbanos y jardines de interior, así que de forma espontánea organizamos una reunión y vinieron unas 40 personas, entre las cuáles estaban más de la mitad de los vecinos del bloque. Con el paso del tiempo nos enteramos de que otras comunidades cercanas estaban interesadas y algunas arquitectas se interesaron por el proyecto para ver cómo podían conectarse sin riesgo unos parkings con otros y unos sótanos con otros. Y casi sin darnos cuenta, en unos meses había miles de personas trabajando en esto…

Ni siquiera fui capaz de responderle. Estaba tan emocionado con lo que estaba viendo que me dejé llevar paseando y admirando los diferentes tipos de planta, pequeñas plantaciones de tomates y patatas, zonas para niños con columpios…una vez estuve a unos 100 metros de Guille y con los ojos empañados en lagrimas de la belleza que suponía aquello, me giré y le grité:

– ¡Guille! ¿Y cómo se llama todo esto?

Se acercó, llegó hasta mi, me puso la mano sobre el hombro y mientras mirábamos juntos al horizonte me contestó:

– “Ahora. Se llama Ahora”.

23.04.2015

Euracas

por abrelatas

The spanish and xenophobic people always refer to latin-american people as “Sudacas”. This is a typical way to objectify the huge diversity of a big geographical scope. They do the same with the people coming from Senegal, Morocco or Ghana: they call them “africans”. So this language creates stereotypes. As Beatríz Preciado says, every single word is a battlefield. There is a fight of imageries.

Today, one friend sent my this twit from a magazine of the famous spanish newspaper ElPais:

Translation: “Here you have the stories of the peruvian women who are leading social movement in Spain”. In the picture we can see Aída Quinatoa, who is not peruvian. She is ecuadorian. This is a small mistake, I know. Also because later, they shared their apologizes because of that mistake. But it shows the problem I mentioned before. This lack of professional rigour talks about how embedded is xenophobia in our society.

May be some of you could consider that I’m exaggerating. But really, If you google “Aída Quinatoa”, you can read and watch different contents in which it shows that Aída is clearly ecuadorian. It cannot be just consider as a “little mistake”. We are living dark days for migrants. The mediterranean sea is a cementery and Europe is a fortress for the newcomers. So we urgently need to rethink the way we are living together. The way we build narratives of the newcomers. And in that sense, every single word is important. Because if not, probably soon we will be consider as “Euracas”. And it could be fair.

12345...10...»
Acerca de abrelatas
El blog abrelatas está hecho con Wordpress 4.8.4 para ZEMOS98.
Follow

Get every new post on this blog delivered to your Inbox.

Join other followers: