La Colina de Peralías
10.04.2017

Me atrevo a comentar, con conocimiento de causa…

por Dolores Álvarez

6b526f16583ee860eb1fc6b1065485f8Antes de nada te pido, si me vas a leer, que me investigues, tengo presencia en las RRSS ( @peralias y Dolores Álvarez Peralías) y en este blog «La Colina de Peralías» desde hace ya unos años, he dejado rastro para que me vayas conociendo en un Diario de Directora y sigo cada día intentando aprender sobre Educación, leo, escribo (también en el Magazine Ined21), participo en encuentros como EABE y… sobre todo reflexiono. Por cierto, habrás visto que mi libro te lo puedes descargar de forma gratuita en pdf.cabeceras

Creo que me atrevo a comentar el libro «Las aventuras de un profesor novato» con conocimiento de causa aunque sí te puedo decir que nunca trabajé en la privada, mis 36 años de experiencia docente siempre han sido en la Educación Pública.índice

Globalmente aprecio que los consejos que en el libro se dan van dirigidos al profesorado que solo intenta enseñar y no educar y evidentemente, no es lo mismo. Partimos de la base de la dominación del profesorado hacia el alumnado y creo que ahí está el primer error, no podemos presentarnos en las aulas como el personaje que tiene toda la autoridad sobre el grupo y que el alumnado está allí para obedecer y estar callado, uffff… qué lejos está esta idea de la educación comprensiva y del aprendizaje significativo.

Pero vayamos por parte. Tengo la manía de subrayar todo lo que leo para que después no se me pase detalle, así que voy a ir comentando lo que veo en este libro.

Considero, con todo mi respeto, un poco atrevido, en esta corta experiencia del autor, ir dando conferencias y hasta escribir un libro, para aconsejar al profesorado novato, cuando su período de aprendizaje (según él mismo relata) se considera insuficiente y de mala calidad; pienso que de Educación nunca se termina de aprender y la formación es clave en el proceso, máxime cuando se parte de una ingeniería, nada más alejado de lo que es un centro educativo. Gran valentía ha tenido el autor para ponerse delante de la chavalería a dar clases después de ni siquiera haber hecho un máster en condiciones, como él mismo nos cuenta, que lo formara pedagógicamente y con algunas ideas de didáctica sobre la materia que iba a impartir. Menos mal que había hecho un máster en inteligencia emocional y eso le daba una ligera idea del acercamiento hacia el alumnado, cosa que, después no se vislumbra mucho en sus consejos y sus planteamientos (quizás tenga que escribir algo más para que se aprecie que lo que yo he leido y me he percatado no es cierto, escribo sobre lo leido, sin conocer a la persona, que será sin duda excelente, y no haber sabido transmitirlo a los lectores, sobre todo cuando habla de educación).

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Prepararse el primer día de clase es difícil, no lo dudo, pero no en cuanto a la materia, eso viene en los manuales y es cuestión de un repaso. Prepararse las primeras clases significa: conocer el contexto, preocuparse por conocer al alumnado, conocer al claustro y el centro, tomar datos y opiniones del profesorado que le da clase, mirar expedientes, contactar con tutores de años anteriores… Primero contacto con las personas y después me planteo la forma de trabajar, quizás en este período de investigación me dé cuenta que debo cambiar mi estilo, que yo soy un orientador y coordinador del aprendizaje, que voy a hacer que el alumnado sea el centro de su propio conocimiento y por tanto, yo deba transmitir menos, porque ya sabemos, y está científicamente probado, que las clases magistrales no sirven, que el alumnado debe descubrir, experimentar, sentir curiosidad, emocionarse con lo que aprende, de lo contrario pasará a tener conocimientos estancos que consumirá, vomitará en un examen y lo olvidará, sin pasar a formar parte de su poso cultural durante toda su vida.

El consejo de un profesor veterano de «Tú eres el que manda ahí dentro» (pos.253) que le dio el empuje al autor para entrar en la primera clase, parte de una enseñanza directiva, nada comprensiva, donde el profesorado tiene todo el poder y ejerce la autoridad delante de los estudiantes, precisamente en esa edad de rebeldía en la que se siente contrariedad contra aquello que me imponen. Pienso que hay que establecer relaciones para crear un buen clima de aprendizaje antes de tomar contacto con la materia en cuestión, nada más positivo en la educación que sentirse miembro de pleno del grupo, no estoy hablando de colegueo, sino de relaciones que nos hagan comprender cada una de las diferencias de las personas del grupo, llevándonos a un enriquecimiento personal y educativo, precisamente por las diferencias personales.

Cuando por primera vez me pongo delante de un grupo soy una persona extraña, que además le va a dar clase y tiene el poder de suspenderme o aprobarme, eso es una tarea difícil por parte del alumnado que como grupo lleva junto unos años y que no sabe nada de la persona del profesor. No cuesta nada presentarse, contarle un poco de tu vida, de por qué estás allí, cuál ha sido tu experiencia en otros centros, o en tus estudios anteriores, hablar algo de tu situación personal… poco a poco te irás ganando respeto y confianza, el alumnado no estará delante de un extraño porque ya irá conociendo algo de ti y de tus circunstancias, no se trata de descubrir toda mi vida personal, quizás relatar alguna anécdota de cuando eras estudiante lo hará sentirse más cercano y sabrán que eres una persona igual que ellos, con la diferencia que tienes unos estudios que te ponen en el lugar de profesor. Antes de entrar en materia es necesario establecer lazos emocionales que me ayuden al acercamiento educativo, pero si por contra lo que quiero es enseñar, olvidando educar, la tarea se plantea desde el principio y «como un sargento». De igual forma puedo sugerir que ellos y ellas se presenten, así me voy conociendo los nombres (pos. 362) y me da más seguridad al dirigirme a ellos y ellas. No puedo hablar de normas impuestas (pos. 293) porque este acto, en sí, predispone a incumplirlas. Es necesario consensuarlas con el alumnado para que se sientan partícipes de la propia clase y se conciencien que para que exista un buen ambiente de trabajo es necesario respetarse.

Para que la clase sea dinámica (pos. 293) como expresa el autor, la metodología de trabajo no puede ser: explicar, ejercicios, corregir, exámenes… hace falta que el alumnado trabaje en grupo, que descubra su propio aprendizaje, que lo haga suyo, que resuelva sus conflictos con los conocimientos, hace falta que se equivoquen y que aprendan de ello… una metodología más activa hará las clases más dinámicas, sin miedo al profesorado, sin miedo a expresarse, sin miedo a preguntar lo que no entienden… El docente no es el que manda, es el que acompaña en el aprendizaje y el que orienta educativamente, por eso me extraña que el autor del libro se sienta feliz por el hecho de poder dar órdenes (pos. 322) Cuando al alumnado se le pone a trabajar en grupo se calibran las personas, pueden aprender entre iguales y así todo el grupo saldrá ganando. Si el tutor o la tutora impone los puestos y además los pone en filas, estará predisponiendo hacia el mal ambiente en la clase. Imaginaros que os sientan en la comida familiar, que al fin y al cabo es una actividad de unas horas, con ese cuñado que solo habla de fútbol y que a ti no te gusta ni ver un balón, es un suplicio, no lo dudes, es mejor sentarse con las personas con las que me te sientes mejor, con las que puedes compartir intereses, con las que sabes que, al final, vas a aprender y establecer relaciones positivas.

¿Sabemos la trayectoria de los malos alumnos o alumnas? Cuando veo y observo a un alumno que no se ajusta a las normas de trabajo del grupo, ahí tengo que empezar una investigación: ¿Cómo es su familia? ¿Cómo ha estado en cursos anteriores? ¿Qué medidas ha tomado el centro para educarlo? ¿Qué le pasa a esa persona? ¿Cuáles son sus intereses? ¿Por qué no se siente bien en el grupo?… Este alumnado problemático suele tener detrás una historia y esa tengo que conocerla, tengo que echar horas de tutoría con él para que afloren todos los problemas que le aquejan, de esa forma podré conseguir ganármelo personalmente y así las relaciones en la clase irán mejorando, seguro.

En las ocasiones en que «Estás hecho un lío» (pos. 449) y «Antes de perder los papeles» (pos. 559) es conveniente dirigirse al Departamento de Orientación, o a la Jefatura de Estudios, normalmente allí se tienen datos que pueden esclarecer algunos comportamientos y así me ayudarán con la tarea educativa de llevar las clases a buen puerto. Si mi objetivo es «controlar la clase» (pos. 459) estoy partiendo de un error de base, no estamos en ninguna base militar donde el sargento tiene que poner firme a todos los soldados, no, por favor, los centros educativos no son eso, hay que educar para el autocontrol de las emociones, más en esas edades de la adolescencia, y si ese día tengo que dedicar el tiempo a reflexionar con el alumnado, seguro que es una clase ganada para todo el curso, no es una pérdida de tiempo, de verdad, lo he comprobado en numerosas ocasiones, con grupos y alumnado de difícil tratamiento. Un acercamiento a las personas en período de formación, vale más que la más maravillosa clase de Matemáticas o de cualquier otra materia.

La profesión docente no debe ser individual (pos. 604), la comunidad educativa debe marchar al unísono y eso no va con la suma de individualidades. Existen los grupos de niveles, los departamentos, el ETCP, el claustro, el Consejo Escolar, la AMPA… en todos estos grupos hay que tomar decisiones conjuntas y eso hace que el profesorado no se sienta solo ante el grupo. Hay centros que están experimentando otras formas de educar, en los que el profesorado de PT se mete en la clase y ayuda a la inclusión del alumnado, en este caso son dos los profesores que están en el aula con el mismo grupo, también existen otras formas de trabajar en tareas integradas que desarrollan conocimientos interrelacionados.

Conseguir que te respeten y te tengan cariño (pos. 660) eso es lo bueno, lo uno no está reñido con lo otro. Al final consiguió el autor ver que las emociones cuentan y que el alumnado se deja llevar por el trato cariñoso más que con el régimen de ordena y mando porque yo lo digo. Enhorabuena, Pablo, por las emociones que transmitiste en el alumnado, ese es el buen camino educativo, ellos y ellas te devolvieron buenos momentos en tu vida. Este intercambio de relaciones es necesario para el buen transcurrir de las personas dedicadas a esta tarea maravillosa de educar. «Este profesor se interesa por lo que sentimos y quiere que seamos mejores personas, nos valora y nos quiere aunque sea nuestro profe…»

Muy buena la intervención en la despedida... (pos. 1083) «Todos habéis aportado algo: Rocío, tu esfuerzo y capacidad para ayudar a los demás; Javi, tu sensibilidad y amabilidad;Pablo, ese mundo interior que debes sacar más; María, tu garra por defender y luchar por lo que consideras justo; Maribel…»

«Las cuarenta lecciones que aprendí… (pos. 1362)» Vuelven a reflejar una enseñanza trasmisiva donde el profesor debe dominar la clase y el alumnado obedecer a su autoridad. ya he manifestado anteriormente que no estoy de acuerdo con este tipo de Educación que se dedica solo a la transmisión de conocimientos y que olvida a las personas como agentes de su verdadero aprendizaje, creo que el trabajo en grupo y un buen clima de clase hacen que al final, el aprendizaje entre de forma significativa.

Concluyendo, veo muy acertado lo de la formación en inteligencia emocional pero creo que después no concuerda con tu forma de llevar las clases, al menos lo que se relata en el libro, será una tarea pendiente para el profesorado, reconocer que hay que cuidar las emociones y que a través de ellas podemos motivar de forma certera y podemos llegar al corazón del alumnado.

 

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comentarios

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Rafa dice:

Estoy estudiando el Máster de Profesorado de Secundaria y nuestra profesora nos recomendó este libro que compré y leí bastante rápido ya que su lectura es bastante coloquial y para todos los públicos.
He de decir con mi nula experiencia en la profesión de profesor que el leer este libro me ha ayudado a ver un poco la luz al final de un túnel que como bien explica el autor está bastante oscuro en este Master, que no te explica herramientas ni técnicas para enfrentarte a los alumnos. Lo cual se agradece que pueda haber alguien hablando sobre ello.
Me identifico con el autor ya que yo también estudié otra carrera que no era magisterio y ahora estoy haciendo el máster y aunque aquí se critica al autor por «aventurarse» a ser profesor con tan poca experiencia…claro, si es la que nos proporciona el sistema educativo! Qué más quieres que hagamos? Por lo menos él hizo un máster de inteligencia emocional.
Podría estar de acuerdo en que lleva poco tiempo como profesor para empezar a dar conferencias pero si nos fijamos, las charlas están enfocadas a los primeros años, a cómo enfrentarse a los alumnos, a como intentar controlar la clase, etc. Y para ello, prefiero que sea alguien joven como yo ya que lo que me cuente estará más al día que alguien cuyos primeros años fueron hace más tiempo y el sistema educativo podría diferir.
Decir que valoro la labor que está haciendo Pablo Gómez al intentar animar a gente como nosotros (que estamos «cagaos») a seguir con esta profesión tan bonita y a que aunque los comienzos sean difíciles, no tiremos la toalla.

Saludos

Rafa, futuro profesor.

Es una verdadera pena que los másteres no estén sirviendo para desarrollar esa vocación que se trasluce que tienes en tus comentarios, Rafa. No se trata de «enfrentarse al alumnado ni de controlarlo» se trata de ayudarlo y orientarlo en su proceso de aprendizaje. No estoy de acuerdo con querer a un alumnado que esté calladito y quieto escuchando al profesor. El aprendizaje es un acto que si no emociona, si no desprende curiosidad no llega a ser efectivo ni significativo, esa teoría está recién demostrada por la Neuroeducación. Te invito a que sigas mi blog y que leas algunas de las listas de libros que en él tengo recomendados y con ellos podrás aprender mucho. Mi edad no significa anquilosamiento, estoy al día y leo todo lo que puedo de la actualidad educativa, es mi profesión y trato de actualizarme cada día. No me importaría saber cuál ha sido la profesora que te lo recomendó, en la universidad también hay gente que no sigue los cauces que llevan a una educación comprensiva y significativa donde el alumnado es el centro de su aprendizaje. Saludos y gracias por comentar.

Andrea dice:

Gracias, Lola. Cada uno puede publicar lo que quiera, faltaría más. Ahora bien, empiezo a estar un poco harta de los libros que venden porque tienen un titular que cualquiera compraría (el contenido importa poco, si es que alguien se lee todo el libro subrayando y reflexionando, como tu lo has hecho). No dejo de sorprenderme con la profesora de máster que seguramente no leyó el libro, pero pensó que era una buena idea para sus estudiantes o, si lo leyó, no debería ocupar ese cargo. Si Rafa nos lee, que sepa que entiendo muy bien lo difícil de los comienzos y la búsqueda de respuestas para, como el dice, «ver la luz al final del túnel». Ahora bien, siempre es mejor que en ese recorrido que te lleva a ver la luz puedas ir acompañado por alguien que supo hacer de la docencia una profesión respetuosa con el alumnado, que entendió que los estudiantes no son recipientes vacíos a los que el profesor ilumina con sus conocimientos y que educar es otra cosa muy distinta a la que vive en el imaginario de algunos docentes. No he leído el libro, y no creo que lo haga después de leer esta crítica. Sé que debería, para hablar con conocimiento de causa, pero el tiempo es limitado y tengo todavía mucho que aprender, así que puesta a leer debo ser muy selectiva.

Gracias, Andrea, por tu comentario. Sabemos de lo que hablamos ¿verdad? La experiencia es un grado y eso no puede tirarse por la borda. Siento mucho que estos futuros docentes no tengan alguien como tú que inspiras ese amor y pasión por la Educación. Un beso

Susana dice:

Joe, cómo ponéis a parir el libro… Pues yo lo he leído y me ha encantado y me ha ayudado y entretenido. Es más, lo he incluso recomendado al hijo de una amiga mía que quiere ser profesor, perdonadme este acto deshonroso y deplorable, no me matéis…
Llevo siendo profesora durante muchos años y lo de emocionar a los alumnos queda muy bien escrito en algún libro, pero cuando tienes alrededor de 30 alumnos, lo de emocionar queda a un lado y sí que necesitas tener un control de la clase. Nos ha fastidiado que si tengo 10-15 alumnos como muchos de los autores que escriben esos libros también puedo dar rienda suelta a mi potencial como persona inspiradora, pero cuando tienes chicos con familias rotas que te arman el pitote en clase hay que controlarles para que no se líe parda. Es triste pero es así.
Y con referencia al libro, me alegra por el muchacho que se lo hayan publicado y que en su labor ahora también esté el darle una vuelta al máster para que esté más orientado a la labor de clase.
Y oye Dolores que si tanto te molesta que el chiquillo haya sacado el libro, pues saca tú uno ¿no?
Ale saludos y feliz día a todos

Hola, Susana, en primer lugar gracias por tu comentario y por seguir mi blog en el que con frecuencia expreso mis ideas educativas. No es de recibo transmitir en este siglo XXI ideas sobre una educación de «Yo soy aquí el que manda, el que tengo el poder y la autoridad», si tienes experiencia habrás podido comprobar que eso solo te lleva a más enfrentamientos en clase porque el adolescente quiere que se le respete y que se le razonen las cuestiones, tanto si son emocionales como de conocimientos. Me aterra que en los másteres se esté dando este tipo de educación que solo lleva al anquilosamiento, que mata la creatividad, que no emociona ni suscita curiosidad… estamos hablando de gente que ni siquiera hicieron el Grado de Educación y que su escaso contacto con la Pedagogía ha sido a través del Máster… No hay cuestiones personales, solo hay reflexiones educativas que deben llevar a innovar, a crear, a hacer un clima que favorezca el aprendizaje… esa es la cuestión del debate. Te dejo el PDF de mi libro, por si te interesa leerlo http://blogs.zemos98.org/lacolinadeperalias/files/2012/01/lacolinadeperalias.pdf. Saludos

Bárbara dice:

Hola Dolores!
Estoy de acuerdo contigo en algunos puntos, pero en general creo que hablas desde un punto de vista bastante diferente y en este caso equivocado: no hablamos de un libro de buenas prácticas de manera objetiva para profesores o de una guía desde una visión de una extensa experiencia, que podría ser tu caso (y en el que, sin duda alguna, todos tus comentarios tienen total validez y estoy de acuerdo en muchos de ellos), sino todo lo contrario: me parece muy interesante el libro para todos aquellos profesores «rookies» o que empiezan, ya que empatiza fácilmente y ves todas aquellas cosas que te ocurren, y que, dado que no cuentas con esa experiencia, viene muy bien conocer que a alguien también le ocurre y saber cómo lo ha llevado.

Obviamente, para un profesor que lleva muchos años en la carrera como tú, hay cosas que le parecerán muy sencillas de tratar, controlar nervios, saber cómo reaccionar, cómo llevar la clase a «otro nivel» como algunas de las cosas que cuentas…pero creo que no es este tipo de libro. Yo lo he leído y me ha encantado porque, además de ser ameno, cuenta una historia personal y real -que es de lo que realmente aprendemos, ya sea desde malas experiencias o buenas, no todo tiene que ser aprender desde la perfección y de la basta experiencia- en lugar de teorías y largas listas de consejos desde libros que pretenden ser guía, y luego están muy alejadas de la compleja realidad a la que nos enfrentamos algunas que empezamos en este mundo como profesoras.

Además, creo que el autor muestra que los profesores no somos robots o un ente abstracto que debe ser perfecto, sino que comparte todo aquello que lleva por dentro de manera muy sincera, tanto bueno como malo, y de lo que los alumnos no tienen por qué enterarse para que no afecte al desarrollo de las clases. En ese contexto, no me parece para avergonzarse ni criticar que el profesor cuente que por dentro lo pasa mal, cosas que se le pasan por la cabeza cuando le hacen la clase imposible…imagino que tú cuando comenzaste tuviste alguna clase conflictiva, algún sentimiento encontrado, etc…

En conclusión, creo que esencialmente, es un libro de un profesor «novato» para otros profes «novatos». No es una guía de excelencia ni de pasos a seguir, solo una experiencia particular de la que se pueden extraer muchas enseñanzas, cada uno de las partes que quiera. Y por supuesto, creo que no solo se aprende de la experiencia como podemos hacer contigo, Dolores, sino también de la poca experiencia o de las primeras experiencias, que tanto nos hacen aprender. No veo que un camino sea mejor que el otro. De hecho, creo que muchas veces de lo que aprendes más es de una persona que está en tu misma situación, alguien con tantos años de experiencia al fin y al cabo empatiza menos contigo y lo ve un poco más «lejano», pues ya pasó por eso hace años.

Yo recomendaría el libro a todos aquellos que empiecen, es muy fácil de leer, se verán reflejados en algunas situaciones, y podrán sacar algún aprendizaje. Para los más avanzados, no es su libro para eso, aunque sí quizá para pasar un buen rato e incluso alguna sonrisa o incluso risa.

Aunque no esté muy de acuerdo en esta ocasión, gracias igualmente por tu artículo Dolores.

Un saludo.
B.

Hola, Bárbara. Gracias por tu comentario. Creo que en ningún momento critico las experiencias vividas, Pablo ha sido muy valiente al atreverse a contarlas, en absoluto niego que ese malestar se sienta, ese miedo ante lo desconocido… Verás que lo que critico es que se mantenga ante al alumnado una postura de cuartel y que además se aconseje que se sea un sargento. Critico las clases directivas que llevan solo a la instrucción y no al verdadero conocimiento, al que deja huellas y se instala con nosotros para toda la vida, ese que se hace con razonamientos, con el descubrimiento del alumnado de su propio aprendizaje, ese que se trabaja en proyectos, en tareas integradas… Hoy hay que innovar si no las clases, con el alumnado que hay, te comen por sopa y entonces lo tienes todo perdido. Creo que sé empatizar con el profesorado novato, por mi IES han pasado muchos y puedes preguntarles si yo he ido de pasada sobre sus experiencias, al revés, he tratado de ayudarles en todo lo que podía, privilegio que me ha dado el estar 20 de directora, coordinando un equipo donde los objetivos primeros eran las personas y no los conocimientos. Un saludo.

José Luis Ponzano dice:

Muy buenas! A mí me encantó el libro, no solo me pareció útil sino muy ameno y se lee muy rápido. Aunque esté dirigido a profesores noveles todo el mundo puede leerlo y sentirse identificado con alguna anécdota.
Desde aquí lo recomiendo 100 %, seguro que os gustará mucho y si estás haciendo el máster de profesorado o magisterio o si acabas de empezar a ejercer una de las dos profesiones te vendrá genial. Te ayudará también a ver tu experiencia con otra perspectiva y te animará a seguir con ello.

Saludos,

Sergio dice:

En nuestro grupo de profesores más cercanos del colegio en el que trabajo, me lo regalaron como amigo invisible las pasadas navidades y me encantó, se lo he pasado a varios compañeros y les ha encantado también.
¡Recomendadísimo! 🙂

Hola José Luis y Sergio. Gracias por comentar. Si sois profes novatos, o no tan novatos, deberías, según mi opinión, buscar lecturas que vayan más de acuerdo con una educación comprensiva, con poner al alumno como centro de su propio aprendizaje. En este mismo blog encontraréis varios listados de libros recomendados. Este http://blogs.zemos98.org/lacolinadeperalias/2017/02/22/educar-no-es-domesticar-educando-desde-la-libertad-en-libertad-y-para-la-libertad-de-jf-calderero-jfcalderero/, o este http://blogs.zemos98.org/lacolinadeperalias/2017/03/26/la-hora-de-clase-massimo-recalcati/, este otro http://blogs.zemos98.org/lacolinadeperalias/2017/03/07/emociones-e-inteligencia-social-las-claves-para-una-alianza-entre-los-sentimientos-y-la-razon-ignacio-morgado-bernal/ y en el blog, como os he dicho podéis buscar más. Libros muy actuales que van a haceros comprender que los caminos de la educación no van por los mismos que los del ordena y mando. Saludos

Hola a todos

Soy Pablo Gómez Sesé, autor del libro «Las aventuras de un profesor novato» que aquí se comenta.

Lo primero agradecerte Dolores el tiempo que has tomado para leerte el libro y hacer esta crítica tan extensa.

Por otro lado decir que está bien ver otro punto de vista porque todas las anteriores críticas al libro han sido buenísimas y todos los profesores que lo han leído me han agradecido que comparta con ellos mi experiencia personal de profesor novato y los consejos que he dado que les han ayudado mucho.

Mi intención al escribir el libro es ayudar a los profesores que están empezando en esta profesión tan bonita y dura, y que no lo pasen tan mal como yo lo pasé en mis comienzos al verme sin herramientas ni recursos.

Decir que doy conferencias para profesores novatos (y no tan novatos) de las cosas que a mí me han servido como profesor en mis primeros años basadas en mi libro.

Soy profesor de ESO y Bachillerato de Matemáticas e Informática y doy mucha importancia a la Inteligencia Emocional, la motivación y la psicología en mis clases. Tengo un blog que se llama “El blog que te hará pensar” donde ayudo a la gente a acercarles a este mundo de las emociones tan necesario en la vida y en la escuela.

Escribí este libro pensando en cuando yo empecé a dar clase y lo bien que me hubiera venido que un profesor me hubiera dado consejos de sus primeros años como profe novato: cómo controlar un aula, cómo ganarme al líder de la clase, cómo perder el miedo a hablar en público, cómo hacerme respetar, etc..

Nadie nos enseña cómo dar una clase, cómo mantener silencio, cómo hacer cuando un alumno te contesta, cómo hablar adecuadamente, cómo hacer para que sea interesante lo que dices y estén atentos, etc.

Doy consejos de cosas que a mí me han servido y cuento mis anécdotas más y menos divertidas de cuando empecé a dar clase (me rayaron el coche, salí ovacionado de un colegio, técnicas de concentración con el partido Madrid-Juventus de Champions, etc).

A los que lo leáis espero que os guste y que os ayude en estos comienzos que no son fáciles pero que con el tiempo podréis ver que es una profesión muy bonita donde el cariño de los chicos es el regalo más importante que te van a hacer.

¡Un cordial saludo a todos!

Hola, Pablo, autor del libro. Entiendo todo lo que dices, tu objetivo no puede ser más elogiable. Mi crítica va hacia el sistema de enseñanza que se propugna en estos consejos, la Educación, esa que va con mayúscula, es mi pasión, como habrás podido observar si, tal como te dije al principio, me has investigado, nada más lejos de la realidad educativa.
Lo que critico y no estoy de acuerdo es en que en este siglo XXI se sigan dando consejos para llevar una educación del siglo XX. La Educación debe cambiar acorde con los tiempos que vivimos, debe ser más comprensiva, debe llevar al alumnado al centro de su propio aprendizaje, debe estar conectada con la sociedad, debe educar en la realidad y en el asombro (te aconsejo que leas a Catherine L’Ecuyer), debe expandirse porque la educación se produce en cualquier momento y en cualquier lugar (Educación Expandida), debe tener en cuenta los avances de la Neuroeducación (puedes leer a Mora Teruel)… en mi blog encontrarás referencias a libros, totalmente actualizadas, que te darán una idea de por qué no estoy de acuerdo con esa educación transmisiva y directiva. Si lo que quieres son ideas pedagógicas te recomiendo que leas a Carbonell (lo puedes ver aquí http://blogs.zemos98.org/lacolinadeperalias/2015/04/16/un-refresco-pedagogico-xxl-con-alternativas-para-la-innovacion/) en ese libro se hace un recorrido por toda la historia de la pedagogía y se dan alternativas para la innovación, es de estudio, parece un manual pero lo puedes leer y ver otras ideas que van hacia el tipo de educación que yo te estoy comentando.
Me ofrezco a pasarte todas las actualizaciones que vaya encontrando, yo quiero ayudar, no criticar sin construir. Espero sepas comprender los motivos que me llevan a criticar tu libro. Saludos

Manel dice:

Hay un problema de fondo en todo esto y que no puede explicarse en un libro para novatos ni siquiera en un master y que se puede resumir en dos preguntas: ¿Por qué quieres ser docente? y ¿Que entiendes por aprender y enseñar?
Y todo lo demás se supedita a estas dos cuestiones. No voy a criticar que se haga un libro, ni siquiera que se lea el libro, ni por supuesto que a alguien le parezca bien el libro. Lo que me cuestiono es el objetivo de aprender y enseñar que se intenta mostrar (si, lo he dicho bien, primero aprender y a lo mejor resulta que tenemos algo que ver en el proceso y enseñamos).
Evidentemente todos partimos con muchas carencias, parte de la responsabilidad de tener dichas carencias la tiene la universidad y su mala praxis en cuanto a la formación inicial que realiza con los futuros docentes, Parte, la tenemos nosotros mismos si no somos capaces de entender qué significa enseñar HOY y es, como dice Dolores, mucho más que transmitir contenidos al alumnado.
Realizo mucha formación al profesorado a cabo del año, ya llevo varios miles horas y varios miles de docentes (entre conferencias y talleres) y siempre tengo la sensación de que a parte del profesorado sólo le sirven las recetas y el objeto que se utiliza. No le hables de cómo enseñar, puesto que
a) ha pasado una oposición (como si esa prueba sirviese para saber quién conoce o no como debe ser el proceso de aprendizaje-enseñanza).
b) ya realizó en su momento un master. Como si el master les enseñase algo de metodología, inteligencia emocional, etc.
Lo que es cierto es que quien piense que la educación debe ser es hoy un sistema de transmisión de contenidos (y son muchos, por desgracia, que continúan pensando así) les está haciendo un flaco favor a su alumnado.
Hay que mantener el silencio? si mantener el silencio significa que hablo yo y todo el mundo callado, no!
Hay que mantener el orden? si mantener el orden es que yo estoy de pie al lado de mi glamuroso encerado digital y PC que yo toco mientras el alumnado se mantiene 5 horas sentado, no!
Hay que aprender? si por aprender entendemos que tienen que vomitar en un examen y a esos queremos llamar aprender, no!
Mi crítica no va hacia el libro ni hacia el autor, va hacia a todos aquellos que creen que aprender y enseñar se construye bajo el paraguas del «25 contra uno” que llevamos decenios usando. Y nos mentimos a nosotros mismos pensando que, gracias a nosotros, hay médicos, enfermeras o técnicos cualificados.
Lo que hay que pensar es que armas les damos para que ellos luchen por lo que quieren ser su futuro, su búsqueda de talento, qué opciones les abrimos para que ellos sean capaces de levantarse después de una batacazo de la vida y que herramientas les otorgamos para que desarrollen su creatividad en el más amplio sentido de la palabra.
Si lo único que podemos ofrecer al profesorado es técnicas para aguantar delante del alumnado, para transmitir contenidos o para hacerse valer delante de ellos, entonces no tenemos el mismo concepto del proceso de aprendizaje-enseñanza.

Hola, Manel, gracias por tu comentario. Ya veo que muchas ideas sobre educación tenemos en común. Es preocupante que la gente joven que está entrando en educación tenga necesidad de consejos para aguantar y controlar a esa chavalería que va a aprender. De esa forma siempre les surgirá otro contexto en el que tendrán problemas. Totalmente de acuerdo «Lo que hay que pensar es qué armas les damos para que ellos luchen por lo que quieren ser su futuro, su búsqueda de talento, qué opciones les abrimos para que ellos sean capaces de levantarse después de una batacazo de la vida y que herramientas les otorgamos para que desarrollen su creatividad en el más amplio sentido de la palabra». Saludos

[…] sus actuaciones, al alumnado no debemos “controlarlo” sino acompañarlo. Recientemente leí un libro en el que se daban consejos al profesorado novato para “controlar”en las clases su […]

José Blas dice:

Ay!! Leyendo los cometarios veo el futuro de la educación negro. Realmente Susana crees que Loli no puede sacar un libro? No tienes nada más que leer su blog. A poco que nos esforcemos vemos que hay más de un libro..y en abierto…libre, gratis, compartido.
El problema no es la poca experiencia. Todos tuvimo un inicio. El problema es que alguien con poca experiencia y sin mucha reflexión ni deseos de innovación…no puede ( o no debe, moralmente) dar muchos consejos.
La enseñanza ya no puede marcarse en términos de transmisión de conocimientos ( para un novato o máster , leer los clásicos, viene bien: la educación bancaria de P. Freire) . Hablamos de la era del aprendizaje, que aprender es hacer, que el conocimiento es compartido,..Hablamos de neurociencia. (leer a Francisco Mora , también es aconsejable) Hablamos proyectos, de pensamiento ( Robert Swartz y el TBL), de colaboración, de las TRIC ( Jose Anotnio Gabelas y C.Marta) de trabajo en equipo, de depositar el control de su aprendizaje en los alumnos… no de control. Aprendo porque quiero, dice Juanjo Vergara ( no es un clásico, pero como si lo fuera).
Hay que aconsejar participar en proyectos colaborativos, hay que aconsejar abrir el aula al contexto, en el aprendizaje no formal…
Consejos podemos dar todos..pero Loli tiene la autoridad de unos cuandos años de experiencia y sabiduría.
Gracias Loli. Un abrazo.

Gracias, José Blas por tu comentario y por la recomendaciones de lectura. Siempre es bueno conocer los orígenes y además estar actualizados, este mundo educativo cambia con tanta fluidez, educación líquida, que cada día hay que actualizarse y evidentemente la lectura es uno de los grandes pilares para no quedarse anquilosado en el siglo pasado. Un abrazo

[…] Recientemente leí un libro en el que se daban consejos al profesorado novato para «controlar» en las clases su silencio, su interés, para intervenir en cada momento con una disciplina punitiva, alejada de esa «disciplina positiva» que intenta transformar y educar… Nada más alejado de la realidad: no podemos ejercer la autoridad para aplastar a los 30 y que me obedezcan, eso es instrucción y se aleja mucho de lo que es Educación. […]

[…] Recientemente leí un libro en el que se daban consejos al profesorado novato para «controlar» en las clases su silencio, su interés, para intervenir en cada momento con una disciplina punitiva, alejada de esa «disciplina positiva» que intenta transformar y educar… Nada más alejado de la realidad: no podemos ejercer la autoridad para aplastar a los 30 y que me obedezcan, eso es instrucción y se aleja mucho de lo que es Educación. […]

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