La Colina de Peralías
15.09.2016

¿Por qué los profes se sientan encima de las mesas? Lenguaje no verbal

por Dolores Álvarez

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Delante del alumnado deberíamos cuidar hasta el más mínimo detalle, no olvidemos que somos modelos para ellos y ellas. Con frecuencia nos tomamos una serie de licencias que, curiosamente, después a ellos y ellas se las achacamos como negativas. Es necesario que reflexionemos sobre ello para que no sirvamos de contramodelos.

Leyendo el libro de Teresa Baró sobre “Comunicación personal de éxito” he pensado que es un aspecto que frecuentemente descuidamos el profesorado y que es importante en la proyección educativa sobre nuestro alumnado. Escuchemos y veamos el mensaje de la propia autora del libro en cuestión.

A continuación veremos unas pautas que nos ayudarán en las relaciones personales en clase y que facilitarán nuestras habilidades de comunicación con el alumnado (Los enunciados son de Baró pero los contenidos los he adaptado a nuestra profesión docente):

  1. Dónde y cómo sentarte. En la mayoría de las clases hay una mesa y un sillón “mullidito” para el profesor o la prefesora, al que el alumnado aspira, en contraposición con sus duras y rígidas sillas. Procura sentarte lo menos posible porque el alumno o la alumna que está al fondo de la clase no te ve bien. Si estás hablando tú, mejor que lo hagas de pie, así llegas a toda la clase, pero quédate en un sitio fijo porque de lo contrario volverás locas las cervicales de la chiquillería. Si el alumnado está trabajando, individual o grupalmente, mejor es que estés dando vueltas por la clase y así puedas ayudar las posibles dudas que puedan ir surgiendo. No te sientes encima de la mesa del profesorado, eso da mala imagen y al alumnado no le gusta, es una postura demasiado informal para transmitir seriedad, respeto y buen hacer. Invita, de vez en cuando, a un alumno o alumna a que se siente en tu mesa, eso les da protagonismo y empezarán a desmitificar el elemento de poder que tiene esa mesa y ese sillón.
  2. Estar de pie. Estar de pie en la clase, con frecuencia prohibido al alumnado, te hace estar más cercano y poder ir estrechando puentes que favorezcan las relaciones, se te escuchará mejor y empezará a forjarse un buen clima de grupo. De esta forma, si están trabajando, individual o grupalmente, podrás acercarte a un alumno o alumna determinado y tal vez preguntarle por alguna situación familiar o por qué faltó el día anterior. Estar de pie, paseando por la clase, ayuda al alumnado más tímido a verte más cerca y quizás se atreva a preguntarte algo que le costaría horrores hacerlo en público. Estar de pie en clase significará que deberás pensar previamente en llevar un calzado cómodo de forma que te puedas mover con facilidad, de lo contrario no llegarás a la sexta hora y además podrás salir corriendo ante cualquier emergencia, algo que es frecuente en nuestras clases. Nunca he entendido, exceptuando a mis amigas Elena y María que se mueven con ellos con la misma facilidad que si llevaran unas zapatillas, a esas profes que van con taconazos a las clases.
  3. Los movimientos de las manos. Con las manos también nos comunicamos. Si estás de brazos cruzados y no gesticulas lo suficiente, puedes estar aburriendo soberanamente al personal, evita estar tocándote continuamente el pelo, la nariz, las gafas… En ocasiones es bueno tener algún contacto con el alumnado para que nos sirva de ejemplo, o para llamarle discretamente la atención si ves que no está atendiendo, un solo toque en el hombro será suficiente. Las manos pueden mostrar algo que nos ayude en nuestra propia comunicación. En la enseñanza de idiomas es muy frecuente que el profesorado esté continuamente gesticulando al hablar, eso ayuda a la comprensión de una situación o de una palabra concreta.
  4. El contacto visual. Si quieres despertar el interés y la atención de tu alumnado, míralos a la cara, no pierdas tu mirada en el infinito. Tu cara puede mostrar las emociones que estás sintiendo, así puedes transmitir el entusiasmo por tu materia. No te fijes solo en los primeros de la clase porque el resto no se verá incluido en lo que estés comunicando y tenderán a aburrirse. ¿Te has dado cuenta que hay alumnos o alumnas traviesos que son ignorados, que ni visual ni verbalmente han contactado con el profesorado en toda la mañana? Quizás un acercamiento más continuo hacia esas personas los haga cambiar de actitud, plantéatelo.
  5. Entrena habilidades verbales. No podemos enrollarnos con ideas muy complejas que desmotiven al alumnado, hay que ir a lo concreto, a las ideas principales, expresadas con claridad. Pueden servirte estos consejos que nos da Baró:

– Prepara tus clases, escribe las ideas esenciales, estructura tu discurso en partes claramente diferenciadas, piensa en las personas que te van a escuchar “El receptor no tiene que hacer ningún esfuerzo para entenderte, tú tienes que hacer el esfuerzo de explicarte”

– Si el alumnado no te entiende no les eches la culpa a ellos, plantéate que tu forma de transmitir no ha sido la adecuada.

–  Si te muestras como que eres tú el que todo lo sabe establecerás una barrera en la comprensión y un alejamiento emocional.

–  Explica las palabras nuevas, no des por supuesto que deben entenderla previamente.

–  Evita muletillas y extranjerismos.

–  Conecta con el alumnado haciéndoles menciones de su entorno más cercano, para eso debes conocerlo bien, de esta forma te los ganarás y estarán más receptivos hacia el aprendizaje. (Si yo en una clase le digo a un alumno “Omío” -expresión muy usada en El Viso del Alcor- me lo estoy ganando emocionalmente).

–  Utiliza frases breves, atractivas y memorables (BAM) porque servirán para recordar y aprender significativamente lo que estés transmitiendo.

–  Se recuerdan más las anécdotas que el contenido en sí. Utiliza expresiones coloquiales, anécdotas, metáforas, comparaciones…

Concluyendo, debemos estar pendiente de todo lo que vamos transmitiendo no solo con la voz sino con el lenguaje no verbal, con los silencios, con nuestra actitud, con nuestras emociones… todo sirve de modelo y todo enseña a nuestro alumnado.

(La imagen de entrada pertenece a docenciacuatropuntocero)

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comentarios

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1 - Tatarachin 15.09.2016 - 20:26

Compartooo, gracias.
Importante… el maestro no debe estar usando su móvil.

2 - Tatarachin 15.09.2016 - 20:27

Comparto, gracias.
Importante… el maestro no debe estar usando su móvil.

3 - Loly Álvarez 16.09.2016 - 6:50

Gracias, Tatarachín. Lo del móvil será tema de otro día, gracias por la aportación.

4 - efurom1 16.09.2016 - 22:35

Comparto muchas de las pautas que propone Teresa Baró, lo que no sé es de dónde saca lo de “sillón mullidito” para el profesor/a. Será en la privada. En la pública, primero desapareció (hace 15 o 20 años) la tarima. Luego el sillón mullidito y, desde hace años, las sillas están destrozadas…en el mejor de los casos. También te puedes encontrar que te han pegado un chicle, que están mojadas, pintarrajeadas ( y no me pidáis que sea más explícito…).
En cuanto a lo de sentarse en la mesa, depende qué tipo de clase quieras dar: si quieres dar una clase magistral, no es lo más adecuado, pero…

5 - ¿Por qué los profes se sientan en... 17.09.2016 - 13:01

[…] Delante del alumnado deberíamos cuidar hasta el más mínimo detalle, no olvidemos que somos modelos para ellos y ellas. Con frecuencia nos tomamos una serie de licencias que, curiosamente, después a ellos y ellas se las achacamos como negativas. Es necesario que reflexionemos sobre ello para que no sirvamos de contramodelos.  […]

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