
Un tren. Un tren en la tele. Música de cabaret… Todo se paraliza. Esta es la pequeña historia de cómo conocí Cabaret antes de yo saberlo.
Cualquier momento es bueno para hacer un playback. Y aunque éstos parezcan más propios de un venuspluton! (que ojalá pudieran serlo) no son más que un experimento divertido. El playback puede suceder en cualquier momento, en cualquier lugar…

Últimamente creo estar más cerca que nunca de conseguir lo que me propongo. Es sencillo, más de lo que imagináis. El resumen de este texto podría ser carpe diem. La importancia de lo pequeño, de lo diario, de lo aparentemente inexistente, que es lo que nos da ánimos.

Relexiones a bote pronto sobre la fiebre del casting. ¿Hasta que punto beneficia ? ¿Desde qué punto es obsesión ?
Hace casi un año veía la luz un nuevo blog : Generación El Columpio. No es un nuevo reality, ni un libro, ni una serie de adolescentes, es sencillamente un proyecto basado en la realidad de una generación de chicos y chicas que tuvieron en común la misma clase en un colegio muy especial.
La mujer, esa gran heroína. Trabajar dentro y fuera de casa y permanecer aún a la sombra del gran titán masculino. Se acabó, reivindiquemos nuestro tiempo, customicemos nuestras vidas. Después de un duro día de trabajo las chicas solo queremos divertirnos!

A veces quiero que el tiempo se pare. A veces me gustaría retroceder, rehacer cosas. No crecer. Huir de responsabilidades. Volver a sentir olores, sabores, primeras veces. Quiero una Alameda como la de antes, con un círculo feo, con un punto de encuentro sin barra ni camareros. Alameda- Nostalgia es más que un grupo de fotos, son parte de los recuerdos de un grupo de gente que una vez se quisieron mucho.

Aunque no era el playback que ahora tocaba, no podía ser de otra manera. Éste es mi casero y muy humilde homenaje a Michael Jackson, implorando que vuelva ese chico a quien yo recordaba desde siempre. I want you back!

Rubén dice que vivo en un concurso de televisión. Siempre intento responder muy rápido, tengo una especie de pulsador imaginario que me acompaña y que se activa cuando se presenta ante mí una pregunta cerrada o que exige en su respuesta un dato concreto. Hoy, señoras y señores, me he quedado en blanco con el mismísimo Yahoo!.
He llegado de dar una vuelta, tenía sueño, pero el último metro me ha espabilado. Me conecto y miro mi cuenta de Yahoo!. Antes de llegar a entrar a mi bandeja me piden, para mayor control y seguridad, que responda una pregunta (pensé que eran inofensivas: “nombre de tu colegio“, por ejemplo) y, excepto la que he elegido y alguna más, todas eran un poco más profundas y algunas ni siquiera las podría haber respondido. Me explico.

Las dividiré en tres bloques:
1) No respondo por no haberlo vivido:
¿Cuál es el apellido del testigo de tu boda?
¿Cuál es el apellido de la dama de honor de tu boda?
¿De qué marca era tu primer coche?
¿De qué marca era tu primera moto?
¿Cómo se llamaba tu primera mascota?
2) No respondo porque me parece de lo más friki + la razón del bloque 1:
¿Cuál es el número de tu programa de puntos de tu aerolínea favorita?
3) No respondo por colapso:
¿Cuál es tu autor favorito?
¿Cómo se llama tu libro favorito?
¿Cuál es el apellido de tu músico favorito?
¿Cuál es tu personaje de película favorito?
¿Cuál es tu equipo de deporte favorito?
¿Dónde pasabas los veranos de joven?
¿Cuál es el apellido de tu profesor favorito?
¿Cuál es el apellido de tu mejor amigo de la infancia?
¿Cuál era tu comida favorita de pequeño?
Como dice Julio en Tu párvula boca, “Odio que me pregunten por algo favorito. Me gustan tantas cosas que no puedo elegir sólo un color, una canción, una ciudad, un película, un director.” Pero cuando he leído por segunda vez la lista el subconsciente me ha traido las respuestas para algunos de estos interrogantes.
Rubén se está leyendo (apuesto a que ya se lo ha terminado) un libro precioso: Me acuerdo, de Joe Brainard. Es un libro muy simple, que consta de recuerdos del autor, enumerados uno tras otro. Apenas cada uno ocupa una frase, pero está lleno de sensaciones, de olores, de voces, de sabores y texturas.
Estas preguntas que me hace Yahoo no son para controles de seguridad, para responder esto hay que tomarse el tiempo necesario y sentir el placer y la sonrisa de lo que estás recordando.
¿Cuál es tu autor favorito?Por ejemplo José Hierro (lo descubrí cuando hace 12 años mi amiga Clara me pasó el poema Lope. La noche .Marta)
¿Cómo se llama tu libro favorito?1984, Patatita (el primer libro que recuerdo haberme leído), Alicia en el País de las Maravillas, una edición especial de Hable con ella de Almodóvar que Rubén me regaló…
¿Cuál es el apellido de tu músico favorito?Aquí sí que no puedo responder, miles, millones!!!
¿Cuál es tu personaje de película favorito?Sally Bowls, Holly Golightly, Sue Lynne Copeland, Jane Henderson, cualquier replicante de Blade Runner…
¿Cuál es tu equipo de deporte favorito?…¿Debería decir el Sevilla F.C.? Tuve el carné… Mi padre hizo un intento de compartir su afición conmigo, pero yo solo me divertí en el primer partido.
¿Dónde pasabas los veranos de joven?Partiendo de la base de que joven soy ahora, he interpretado la pregunta como “mis veranos en la infancia”. No los pasaba en ningún sitio en concreto, casi siempre en Sevilla, con escapadas a la playa. Alguna vez con mis tíos en Barbate, con Cecilia en Punta Umbría o con mis primos en Barcelona.
¿Cuál es el apellido de tu profesor favorito?Inevitablemente me ha venido la imagen de mi tutor de 8º de EGB, Manolo Moreno. Pero tengo otros apellidos: Taraborreli, el de mi profe de matemáticas de 2º de BUP…
¿Cuál es el apellido de tu mejor amigo de la infancia?González, claro. Ella era la única que cuando volvió de sus largas vacaciones en Alicante vino a casa a verme y lloramos de tal manera que a mi madre se le empañaron los ojos.
¿Cuál era tu comida favorita de pequeño?Patatas fritas, cortadas en dados, revueltas con huevo. Era lo que mi madre y yo llamábamos “papas rebujás con huevo”. Para mí era una demostración de amor. No comprendía por qué no comía eso a diario…
Vosotros pensaréis que estoy borracha. Pero prometo que no. Solo estoy expuesta y ahora, después de este viajecito, me voy a la cama un poco más feliz.
Hacía años que había dejado de practicar. Ahora que vuelvo a tener una habitación para mí sola he mirado el lado positivo. Entre este post y el de ayer creo que estoy rozando los límites de la maniaco-depresión. Pero me ahora me siento tan bien… Vuelvo a mi terapia, la que nunca me ha fallado, la que empecé practicando en la sala de estar de mi casa: los playbacks. (Incluye regalito)