jochimet
28.11.2011

YA NOS HEMOS HECHO UNA IDEA DE MONTEVIDEO

por José Antonio Jiménez Ramos

 

 

 

 

 

 

Además de actuar de turista en su pleno sentido, nos gusta tomar el sentir de las ciudades a través del contacto con la gente y ese es el fin que tiene este segundo post sobre el viaje de jubilación que comenzamos el 23 de noviembre y que hoy a las siete de la mañana del día 26 me permite tener una idea de donde estamos.

Todo el que viaja algo, sabe que los taxistas son una fuente de información del lugar que tú desconoces, por ello siempre procuro hilar una conversación con cada uno de los que están a tu alcance, sobre todo, en este caso, que nos encontramos que los uruguayos, son, por lo general, bastantes cultos y preparados. El sistema educativo uruguayo es público y gratuito desde los 4 años hasta la salida de la universidad. También hay gente que tiene su críticas del sistema educativo.

Uno de los taxistas con el que contactámos se atrevió a darnos su opinión sobre el hecho de que a todos los escolares uruguayos les facilitaran un laptop, ¿Plan Ceibal? y literalmente (tomado en notas del Iphone) dijo: «Es una buena cosa que hizo el Gobierno para la escuela pública, porque el que no sabe computación en el momento actual es como si no supiera leer». Esto a las 19,30 de la tarde del 24 de noviembre si preguntar, de modo espontáneo y tras comentar que hacían tantos escolares en Montevideo con sus túnicas blancas y sus lazos azules, él solo se derivó hacia esta respuesta después de decir que se tratan de escolares del interior del país que vienen alguna vez a la capital.

El viernes 25 seguimos tomando el pulso a la ciudad, que está preparando sus adornos navideños con 32º G y con las tiendas en la avda. 18 de julio (nada que ver con nuestro desaparecida fecha).
Paseamos de forma pausada, en Montevideo no parece haber prisas, excepto en los taxis, en cualquier lugar era una buena ocasión para contactar con alguien, tomanos cafe en una plaza muy tranquila, alli pillamos wifi e hicimos nuestros contactos familiares y volvimos a continuar caminando hasta llegar de nuevo a la Plaza de la Independencia con la majestuosa presencia de la estatua al General Artigas, prócer muy respetado por toda la población uruguaya por ser el artífice de la independencia del país.

Entramos en la ciudad vieja por la calle Sarandí, nombre de un afluente del río de la Plata, que pasaba por ese mismo lugar y que hace que la calle desemboque en la escollera del puerto de Montevideo. Conocimos a gente diversa, una uruguaya que vive a caballo entre Bilbao y Montevideo, un buen número de hombres y mujeres que hacían campaña en contra del maltrato a las mujeres en el Día Internacional contra el maltrato hacia las mujeres, gente muy amable y agradecida por nuestra cooperación en la causa. Más adelante tuvimos la fortuna de ser los primeros de comprarle algo a un ambulante de los muchos que hay en esa calle, este hecho le supuso una gran alegría que tan temprano se hubiera estrenado, siempre amables y considerados. También conocimos qué es un matrimonio in extremis y, sobre todo, su anuncio de forma muy visible. Es una especie de decisión de última hora, tipo Las Vegas o bien la necesidad de contraer matrimonio casi en «artículo mortis»; lo curioso es su anuncio visible en la puerta en la Oficina de la Lista civil (Registro Civil).

Algo nos ocurrió de forma insólita, en una tienda de ropa, la señora que nos atendió y otras personas que se unieron a la conversación nos convencieron de forma tozuda que deberíamos ir a Punta del Este, que era imprescindible la visita. Nunca me había ocurrido, casi se levanta un «motín» para lograr que hiciéramos el viaje mencionado. Salimos convencidos y, efectivamente, al día siguiente fuímos.

Ibamos en dirección al Puerto de Montevideo, donde nos aconsejaron almorzar y nos despistamos y terminamos en la escollera antes mencionada y allá tuvimos la primera discrepancia razonable sobre la ciudad, alguien nos advirtió que la zona donde estábamos «era muy brava» para nosotros y que anduviéramos con cuidado, nos indicaron amablemente por dónde deberíamos ir para llegar al sitio de destino, cuando llegamos, el camarero discrepó de forma total con la recomendación de la persona anterior, como en cualquier lugar cada cual cuanta la feria como le va.

Tuvimos un contacto en una oficina de información turística del Puerto con una venerable señora, aparentaba tener 80 años y sabiduría por encima de esa edad, una charla muy ilustrativa y una persona orgullosa de su pais.

Habíamos tomado la decisión de conocer el Museo Nacional de Artes Visuales(MNAV), agarramos un taxi (Fiat Punto) casi de juguete donde entré encajado de forma notoria y nos fuimos hasta la otra punta de la ciudad, muy cercana al hotel donde estábamos alojados, el taxista no tenía ni pajolera idea de que museo se trataba, pero al fin llegamos. Resultó que el museo está inmerso en un magnífico Jardin público y tiene 100 años de existencia. Edificio en dos plantas con una colección en planta baja de los depósitos del museo y una gran instalación titulada MUNDO NATURAL , producto de la colaboración de artistas que han investigado las relaciones entre los contenidos del Museo de Historia Natural y sus propias ideas de la situación física del planeta, realmente curiosa y, mi opinión, muy educativa. Una visita corta pero interesante.

Como ha sido tónica en estos días en Montevideo, el contacto con las personas ha sido fácil y en el museo conforme salíamos, una señora que cuidaba los enseres de los visitantes nos abordó con la pregunta ¿de dónde son Uds.? Al conocer, nuestra nacionalidad, inmediatamente dice, están muy mal, pero ahora van a dar la vuelta a las cosas, ante nuestra negativa rápida, la señora nos pregunta a bocajarro, ustedes ¿son de izquierdas? Confirma su impresión y nos estampa «aquí en el Museo estuvo Aznar, muy simpático y su mujer, ella no» y, a continuación, «yo soy de derechas y este gobierno que tenemos está haciendo las cosas mal, porque le está quitando el dinero a las clases medias para dárselas a los que no quieren trabajar y están todo el día tomando tragos». Lo mejor de ésto, es que en Uruguay, por lo que hemos visto y por lo que hemos hablado es muy frecuente este tipo de conversaciones de modo abierto. No hay problemas para que la gente manifieste sus preferencias políticas, otra muestra del nivel educativo y cultural del país.

Hasta aquí, la primera parte del relato de nuestra estancia en Montevideo. Lo siguiente tiene otro interés mas particular y específico. Lo contaré en el siguiente post.

Si queréis imágenes del viaje cliquea aquí

No olvidéis que Loly tiene sus impresiones aqui.

Os propongo una curiosidad ¿cuál es el origen del nombre de Montevideo?

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