Carolink Fingers
09.06.2008

César Aira: superhéroe lacaniano

por carolinkfingers

Nadie se atreve a clasificar a César Aira. Ni él mismo lo hace. Su ingente producción–novela, cuento, ensayo- abarca toda tipo de textos. Hace gala de una fantasía desbordada pero mantiene, escrupulosamente, la verosimilitud; crea sorpresa en cada página, pero se guarda mucho de dejar cabos sueltos. Las aventuras de Barbaverde, su última publicación, es una montaña rusa de fantasía y coherencia.

El bien, el mal, la humanidad indefensa y una ciudad –Rosario, Argentina- como decorado. “Hacía años que quería hacer una serie de novelas con un mismo grupo de personajes, el marco tradicional de las viejas series de Batman o Superman: el supervillano, el superhéroe, el joven periodista, una chica bonita…” El proyecto era seguir produciendo estas novelas hasta su muerte, pero se cansó en la cuarta. Así quedó Las aventuras de Barbaverde. Dentro de esas cuatro novelas, no esperes que Aira se repita. Escribe y publica desde hace treinta años, pero “para que siga valiendo la pena hacerlo, implica plantearse desafíos mayores, subir la apuesta cada vez”.

Pero nada es lo que parece. Dentro de “El gran salmón”, “El secreto del Presente”, “Los juguetes” y “En el gran hotel” hay temas y sentidos que trascienden la novela de aventuras. Mediante los malvados planes del Profesor Frasca, se habla de la distribución de la riqueza, la avaricia del género humano, el devenir de la historia o la abstracción de las finanzas (en el episodio del “remate” que, dice, “me hizo un lío enorme en la cabeza”). Es que, lo que le sale “viene ya condimentado con mis lecturas de Lacan o de Leibniz, la cultura contemporánea, la filosofía o el psicoanálisis…” Los libros cuentan, además, con una suculenta pareja de protagonistas: Aldo Sabor –periodista inexperto que se “pega” al héroe- y Karina –artista plástica-, amén de una serie de secundarios de trazo grueso con los que se divierte hablándonos del papel irrisorio de las universidades, las intenciones torcidas del arte contemporáneo, la sociedad flanqueada por los medios de comunicación o la generación perdida de la Argentina de hoy.

Aira se aleja conscientemente del discurso surrealista; en el interior de sus aparentes locuras, mantiene un escrupuloso apego a la coherencia: “Me ha quedado de mi vocación original, que era la novela convencional. Me quedó ese gusto por una novela estructurada, como las de Balzac o todo el siglo XIX. Trato de mantener un verosímil, una trama; cuando interviene un elemento muy extraño, al día siguiente me preocupo de buscarle una concatenación. No me gusta dejar cosas sueltas”.

Y, al mismo tiempo, “mis novelas se hacen sinuosas, porque cada día en efecto se me ocurre una cosa distinta, y la novela tuerce el rumbo. Se hacen imprevisibles. Pero lo son para mí al escribir, porque no sé qué va a pasar, y lo son para el lector”. Las aventuras de Barbaverde desconcierta, apabulla, emociona y atrapa. Como parte del juego, el héroe no tiene, como se acostumbra, una “identidad secreta”, sino que todo él es secreto: “Cuando empecé la primera, la del salmón, se me ocurrió hacer esa escena en los pasillos del hotel, con la figura de Barbaverde que siempre esquivaba; me gustó cómo quedó y salieron cuatro novelas con un protagonista que no aparece nunca”.

Se lo ha pasado como un niño escribiendo: “Fue una empresa larga. Pero no cierro la posibilidad de, dentro de algunos años, escribir Las nuevas aventuras de Barbaverde”.

//Publicado en Go Magazine Junio 2008//

19.05.2008

Niño desnudo

por carolinkfingers

Cuando George Tasie nació, estaba desnudo. Ninguna cosa anormal en aquel nacimiento, salvo que el niño nació absolutamente desnudo. Porque siempre traen en sí cosas pegadas: las querellas de sus familias, las esperanzas de sus padres originadas por su propia llegada, el colorido de la estación que los recibe o las sonatas que sus madres les tocaron al piano mientras pasaban de cigoto a embrión, de embrión a feto. George Tasie no se trajo nada de eso al mundo. No se trajo nada de nada.

Tres circunstancias: Este relato no estaba previsto, pero igual entra a formar parte de «el plan». Satie es, no mi músico de cabecera, mi inspiración a todas horas desde hace semanas. Deseaba escribir un «cuento antiguo» y está saliendo. Con toda su antigüedad, que podría decirse especie de solemnidad, aire de fábula, alegoría sin trasfondo alegórico.

13.05.2008

Tropiezos

por carolinkfingers

No tengo ni idea de cuánto vale un billete de autobús, y mucho menos uno de avión. Pero después tocaría volver. ¿Qué destino posible hay para un pajarraco tan defectuoso? ¿Revisan en los aeropuertos la consistencia del viajero tanto como sus intenciones violentas? A mí me tocan los sobacos y me descojono. Pero lo visualicé, sólo por un fugaz instante, me imaginé abriendo los brazos ante una simpática agente de seguridad en el control del aeropuerto, un aparato largo como mi consolador haciendo un recorrido preciso del contorno extasiado, firmemente enamorado en ese fugaz instante, de mi cuerpo, mi desformateado cuerpo.


Historial de defectos, ahora, se llama Anabel. Y es que una nunca puede estar segura.

11.05.2008

Tengo un plan

por carolinkfingers

Monstruos: dieciocho cuentos de horror cósmico cotidiano

01 HISTORIAL DE DEFECTOS (11)

02 LA INFAME (18)

03 ROMA È PERSA (10)

04 MONSTRUOS QUE YO HE VISTO (10)

05 LA HERMANITA CALVA DE DEBORAH RAMOS (20)

06 Formato familiar

07 Humo

08 Conversaciones (ciclo)
I
II
III

09 Del brazo de la locura

10 El club de los inocentes

11 Indalecio (el manager)

12 El don de la transparencia

13 Bebé (necesito un título para el relato epistolar del violinista y el compositor)

14 Crustáceos de ojos sésiles

15 EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA (14)

16 (Debería dedicar un cuento al monstruo de Amstetten, sin hablar de él)

17 …

18 … …

En mayúsculas, aquellos que he escrito o estoy escribiendo, y no hay ninguno terminado, porque a todo lo estoy sometiendo a un nuevo proceso. Los demás, son meros títulos, flecos de los que crear la historia. Yo sé qué contendrán, lo que no sé es cómo. Y tienen que ser dieciocho.

03.05.2008

Roma è persa

por carolinkfingers

Uno toma desviaciones impensadas en determinadas encrucijadas. Uno cree tener, al principio, un par de alternativas, para descubrir sin proponérselo un sendero oculto entre el barullo de la existencia. Mi abuelo, a los setenta y un años, viudo después de cuarenta y dos de matrimonio, se subió a un barco sin conocer su destino. Aún le están buscando. Mi desviación fue otra cosa. Quedarme en mi sitio, tratar de retener las cenizas para crear una criatura nueva. Fabricar un nosferatu del amor que algún día nos dijimos que nos teníamos. En verdad que lo amaba, o había un espejismo de lo más realista de amor entre nosotros. A ver, qué sucedió entonces. Ya no sabré ir en pos de la verdad. Me agusané. Voy hacia el fondo, ahí donde yace mi miedo, donde quizá encuentre los motivos y ya será demasiado tarde. Infinitamente, cocinada en miedo, si me cuajé fue porque nadie apagó el horno a tiempo. Cuando desperté de la pesadilla de los bostezos, me aferré a la tarea de amarle, pero sólo podía amar mi propio tedio. Por eso un viaje, a priori, se me antojaba la última tontería.


En proceso. Roma è persa. Relato para Monstruos.

28.04.2008

Comet (reseña)

por carolinkfingers

(Publicada en Go Magazine, abril 2008)
“Comet”
Pablo Díez
Lengua de Trapo

Nos gustaría pensar que Manuel encontró el camino para desembarazarse de la vida de cabeza agachada que llevaba en una Cantabria contemporánea y antigua. Que se ajustó a lo que se le venía encima o bien rompió con todo de la forma más impulsiva. Que supo cómo evitar su extinción y la declinación de una raza de hombres pasivos, orgullosos de su transitoriedad, apegados al terruño, desgajados tanto de su generación como del sexo opuesto, irrealizados e irrealizables: como esos misteriosos hombres-ave que dan pie a una tesis nunca comenzada, por la cual Manuel es invitado a una universidad norteamericana llamada Comet. Estaría bien creer que hubo redención en algún lugar de lo no escrito, pero es muy palpable el “fuera del tiempo” total del personaje que conduce el relato. En el centro de todo, en la puesta en escena de esta representación bastante osada y poco luminosa del fracaso: una prosa con tanta porosidad, con tanta podredumbre, con tantos filamentos que llega a resultar molesta. Construída sobre larguísimos episodios donde un paseo por el bosque húmedo es convertido en un infinito hilo de reflexiones y plañidos, un soliloquio grueso y magmático de un ser rendido, la novela avanza con lentitud y esfuerzo, la luz no se vislumbra, el canto de sirena desde la Universidad carece de eco. Muchos temas, no todos igual de exitosamente dispuestos, y un personaje demoledor, sin alas ni futuro. Pablo Díez, sin embargo, tiene de ambas cosas, o eso nos hace pensar esta primera novela.

08.04.2008

Una de monstruos

por carolinkfingers

Monstruos hay de muchos tipos. Están los monstruos pequeños, los ínfimos, aquellos que uno desdeña por su tamaño y no se molesta ni tan siquiera en aplastar. Hay que tener, sin embargo, mucho cuidado con ellos, porque algunos no son tan inofensivos como da para pensar su aspecto. Poseen una arrebatadora habilidad para destripar las cosas desde dentro: ya sean sentidos, coliflores o miembros viriles. Muy parecido, sé en lo que estás pensando, al monstruo hecho leyenda en aquella película de 1979. Dominan con su escuálida presencia los momentos más decisivos de la historia: léase, las lombrices que sufría Napoleón, y otras tantas leyendas. Pero no hace falta irse tan lejos para encontrarlos, para sufrirlos.

Están los monstruos grandotes, tipo montaña milenaria o tipo torre de apartamentos o tipo generador nuclear o tipo agujero de gusano. Como elijas. Soy un narrador muy condescendiente. Éstos son enormemente ubicuos y tranmigran de un universo al siguiente, de tal forma que pueden estar dejando dos cagadas (¡o más!) al mismo tiempo. Los lugares no son para estos monstruos realidades a respetar. Defecan por doquier, estropean nuestras cosechas, alienan civilizaciones, dan al traste con las leyes físicas. Son verdaderos monstruos. Cuando piensas en la palabra monstruo son éstos los que te vienen inmediatamente a la cabeza. Son los que coronaban la imaginación del desgraciado de Lovecraft, pero él sabía muy bien de lo que hablaba. Son los que esparcen las enfermedades epidémicas, son los que garantizan el hambre el en Tercer Mundo, son especies sin posibilidad de extinción, maduras para imberbes como nosotros. Infatigables. Poderosos. Monstruos de los que todo el mundo huiría, salvo esos monstruos pequeños, ínfimos, que se pegan a sus entretelas como ciertas damas a ciertos cabrones peludos.

Entre ambos tipos de monstruos hay una historia de amor y desamor que merece la pena desentrañar. Déjenme ahora decir unas cuantas cosas que parecerán carentes de sentido, a veces los narradores han de poner a un lado las más elementales leyes de la lógica y la causalidad, en aras de atenerse a algo más verdadero. Déjenme, les plazca o no, ser tan aventurado como uno de estos seres que dominan el mundo con su sinrazón. Hay otros tipos de monstruos, los más interesantes, que caminan entre nosotros sin hacerse notar. Ni mordisquean, ni eyaculan, ni fomentan el desprecio. Simplemente, hacen daño, pero cómo. Hoy me crucé con unos cuantos de estos (debería decir “con unas cuantas”) y, a diario, en nuestro deambular desbaratado, tenemos encontronazos casuales y decisivos con esta subespecie. Con las de esta subespecie. Los monstruos y monstruas de los que tengo que hablar aquí no parecen tales. Se parecen a ti y a mí. Son ordinarios.

01.04.2008

Indie, Latinoamérica, Aira, las debilidades, el ego

por carolinkfingers

Cada día encuentro más difícil y con menos propósito contar qué hago, a qué me dedico, o qué pienso. Es que la grosería inscrita en el acto de publicar lo que YO hago y lo que YO pienso se me atraganta no sabéis hasta qué punto. Los blogs se me atragantan. Pero tengo un blog. No, dos.

En el último gran libro que leí (YO leí), Las aventuras de Barbaverde de César Aira, hay un personaje que aparece en la cuarta aventura, la que transcurre en «el Gran Savoy» (¡qué libro tan fantástico! YO opino), muy fugazmente: una señora sesentona que edita un «periódico local» con sus opiniones, sus pensamientos, sus aleccionamientos a la comunidad de la que se cree guía espiritual y benefactora moral, y se enemista con aquellos vecinos que ni se interesan por su panfleto y no quieren leerlo ni regalado. Ella es una blogger de la Argentina profunda.

Doce Notas (ese trabajo que me ha caído del cielo) acaba de ver publicada su nueva edición, la revista número 61 (segunda en la web) y el Día a Día número 2. Esto quiere decir que cualquier cosa que te interese al respecto de la música (clásica, contemporánea, lírica, la más transgresora, YO digo) y la danza, lo puedes encontrar ahí. Y, si no lo encuentras, es porque alguien se olvidó de contárnoslo. De más está decir cuánto me estoy divirtiendo y cuánto estoy aprendiendo aquí. Voy al Auditorio Nacional y le doy la mano a Josep Pons. Asisto a un concierto de Rachmaninov y me dan los hipos como sólo me ha provocado un directo de Nick Cave.

La otra parte de mi esfuerzo, en el último mes y medio, estuvo dedicada a este artículo: el Indie Latinoamericano, una peregrina idea/excusa bajo la que reunir a los artistas que más me interesan en la actualidad. Gepe, Lisandro Aristimuño, Javiera Mena, Coiffeur y unos cuantos más. Aparece en las páginas de Calle 20, en el número de abril. Sólo espero que sirva a alguno para abrirle las orejas un poco más, para emborronar prejuicios y predisponer a los incautos. Sólo espero que Javiera consiga una discográfica que le distribuya en España, que Coiffeur venga pronto a hacer gira, que Quiero Club sustituya en los anaqueles a los soplagaitas esos de Maná.

Y, me pregunto YO, ¿por qué llevo dos años rebuscando denodada en estos países, como si en España no hubiera grupos y cantautores? ¿Por qué siento que es más auténtico, me llama más, me otorga más forma y me reinventa la música de estos que están al otro lado del Atlántico? Sí, he oído grupos españoles de estos últimos dos años, y no me quedo con casi nadie. Mucho mimetismo y poca autenticidad. Un capote aparte para Señor Chinarro, el mejor cantautor de mi generación.

Esto es, al cabo, lo que YO pienso. Qué grosera.

18.03.2008

Lent et douloureux

por carolinkfingers

Lento y doloroso es escribir ficción. La prisa es mi peor enemigo. El dolor no me importa. Para eso está el whisky y, en todo caso, ya no molesta tanto. La prisa me dice «publica, cuenta, explica, muestra, enseña». Mi relato, La infame, avanza todos los días y la sensación que eso produce es indescriptible. Qué coño, describir a todas horas produce diarrea verbal.

Él también tenía palabras, un don de la elocución que no parecía corresponderse con ese montón sudoroso de caries, eccemas, moratones, trozos muertos de piel, pelo a punto de desprenderse. Habló y habló durante horas, y a ratos parecía a punto de pedir perdón o incluso estar en el proceso, pero su verborrea derivaba por cualquier otro vericueto y se desvanecía la posibilidad.

Lento y doloroso: así anotó Erik Satie que debía tocarse la Gymnopédie n 1. Hace casi un año puse unas tontas líneas a bailar al son de dicha pieza y hoy me da la gana de ponerlas aquí:

Soy nueve notas tan dubitativas como escabrosas: aparecemos y saltamos al vacío, en un lugar donde la caída es frenada por la ausencia de aire. Tenemos un húmedo colchón de acordes pardos, soñolientos. Quieren irse a acostar pero continúan ahí debajo, allá debajo y lejos, sonando para frenar nuestra caída en el vacío donde la música no sucede. Soy nueve notas y una coda orgullosa en espiral genética, sentimos que debemos reproducirnos en ti, en vosotros, así como nunca podréis desentrañar la más mínima porción de nuestro secreto. Tan sólo nueve notas que ahora ya no somos nosotras mismas, mutamos desaforadas en el espacio oblicuo de la ausencia de deseo. Quien nos creó imaginó un lugar húmedo y volátil, imaginó poder caer sin peso hasta más allá del cómodo colchón de los días, del tener que levantarse a trabajar, del tener que llegar a casa y acostarse. Quien nos creó a duras penas podía dejarnos quietas. Hubiera gustado de caracolearnos al infinito. Bebía vino mientras jugaba con nosotras, sus hijas. Se moría de aburrimiento en el salón de su casa, golpeaba la pared con la cabeza cada vez que completaba una frase. Otra más, pum. Rellenando la ausencia de percusión con su hondo sentimiento. El piano es un colchón para su dolor. Desatina y escribe estas nueve notas. Es un hombre antiguo y sencillo. Somos nueve notas que no sabemos quedarnos quietas. Volamos y volvemos y nos hundimos en el vacío cada vez que intentas atraparnos. Somos ésas: truhanas que nada podemos hacer por tu tedio salvaje. Quédate tranquilo y reposa aquí la cabeza golpeada: en el hueco de estos dos acordes blandos, soñolientos y cansados como mamuts de otro tiempo. Volamos, volvemos, nos hundimos otra vez sin siquiera disculparnos.

17.03.2008

El ardor de la sangre (reseña)

por carolinkfingers

Publicada en Go magazine (marzo 2008)

“El ardor de la sangre”
Irène Némirovsky
Salamandra

No deberíamos entrar a los libros por lo que sabemos de sus autores o sus circunstancias: aspiramos a la crítica inmanente. Dejemos a un lado que Némirovsky se encontraba huyendo de los nazis, refugiada en lo hondo de la campiña francesa, y aún así redactaba, poco antes de ser llevada a un campo de concentración, esta novela: una tragedia de ambientación rural (la Francia campestre del vino y el pan, “montaraz”, cazurra y desconfiada), sobre la edad madura, el tiempo que todo lo difumina, el dolor del deseo, el deseo del dolor, la pasión que atraviesa el tiempo y las opciones vitales que nos conforman día a día. Un relato que parte en un tempo lento, con cansada sordina, en la redacción de un sesentón que ve pasar la vida y observa a sus vecinos desde la crítica y la condescendencia: al principio, todo es “familiar” y “correcto” y “apropiado”. Lo que va a suceder está tras las puertas de las casas y dentro de los corazones de los hombres. Silvio, el narrador, afila la pluma a medida que el drama se va estrechando sobre los personajes: el adormecimiento de una vida de renuncia a las pasiones se disuelve, el ardor de la sangre ingresa arrollando y la novela ya no es lo que parecía; toda la falsa sabiduría de la vejez se aparta, vencida. Su estilo quizá se atragante un poco, pero sólo es anacrónico en la superficie porque, tal y como brotan los verdaderos temas, brota la verdadera complejidad de un lenguaje que no le hace ascos a nada. Y la lección, una vez más, es la valentía.

Acerca de Carolink Fingers
El blog Carolink Fingers está hecho con Wordpress 4.8.12 para ZEMOS98.
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