La Colina de Peralías
02.02.2018

Pedagogías emergentes. 14 preguntas para el debate

por Dolores Álvarez

Este libro, según sus coordinadoras, Anna Forés y Esther Subias, nace para reflexionar sobre las nuevas pedagogías que están emergiendo en el ámbito educativo. Bueno es plantearse que si el alumnado ha vivido la educación en su etapa obligatoria con innovaciones que les han llevado a otra forma de aprender, siga en la universidad con una enseñanza comprensiva y no transmisiva. “Desde la universidad debemos ser conscientes de ello, porque los estudiantes traen consigo nuevas formas de entender y gestionar el aprendizaje” En pocas ocasiones he encontrado este reconocimiento al alumnado y al profesorado de la etapa obligatoria. Este empuje desde abajo hacia la universidad es un poco como reconocer que lo que se hace en una mayoría de facultades se aleja de la comprensividad de los conocimientos, utilizando métodos arcaicos, totalmente transmisivos en los que se aprende para el examen y se olvida al poco tiempo (Enseñanza “bulímica” como la llama María Acaso).

A partir de 14 interrogantes se presentan las llamadas Pedagogías emergentes. Cada pregunta se trata de contestar englobando los nuevos métodos, tendencias y técnicas que están surgiendo, algunas ya muy consolidadas, en la forma de educar en este siglo XXI. En este aspecto he de reseñar que en alguna ocasión se habla de pedagogías cuando se trata de metodologías y que está bien que veamos la pedagogía como ciencia que engloba unas metodologías y actuaciones. Si hablo de pedagogía activa y participativa puedo hablar de metodología que nos llevan a conseguir esta forma de enseñar con métodos como ABP, clase invertida… pero debemos dejar clara la diferencia entre la ciencia y el método para conseguirlo. Hace años se hablaba de didáctica y parece que la diferencia entre la pedagogía y la didáctica se nos presentaba más clara.

Es un libro que pretende la reflexión y que nos lleva por los caminos de la nueva experimentación, con carácter crítico, reflexivo y plural que pretende mover conciencias pedagógicas en el profesorado, sobre todo para aquel sector que permanece inmutable a los cambios que este siglo nos está trayendo, a una velocidad de vértigo y con el cual el docente debe sentirse comprometido para una verdadera transformación de la educación que llevamos en los centros educativos con el compromiso de formar una ciudadanía activa, democrática, responsable, crítica con su entorno…

(La imagen pertenece a José Blas García)

1. ¿Hacia dónde vamos con las pedagogías emergentes? Javier Martínez afronta esta cuestión planteando qué tenemos ahora en el presente y el pasado, y qué hemos de cambiar en el futuro para adaptarnos a los cambios drásticos y vertiginosos. Algunos cambios de este futuro ya los tenemos presentes y no podemos ignorarlos en el mundo educativo, al igual que no podemos ignorar los grandes pedagogos que nos han hecho reflexionar con sus ideas y que expusieron pedagogías liberadoras y positivas con respecto a la educación. Cita a Piaget que ya proponía el fin primordial de la educación “Crear personas que sean capaces de hacer cosas nuevas, no simplemente repetir lo que otras generaciones han hecho, y formar mentes que sean críticas y no acepten todo lo que se les ofrece” ¿Por qué seguimos enseñando tantas cosas inútiles y que además se olvidan? Necesitamos decidir qué es importante aprender y cómo hacerlo, y preparar a nuestro alumnado para aprender permanentemente a lo largo de toda su vida para que aprendan a pensar y a tomar decisiones adecuadas.

2. ¿Por qué emergen nuevas propuestas pedagógicas? Jordi Grané y Anna Forés se plantean las causas que llevan a desencadenar y emerger nuevas primaveras pedagógicas, les interesa conocer las condiciones que llevan al éxito. Plantean la pedagogía emergente como una revolución pedagógica que responda a la sincronicidad de un espacio generativo, una época resiliente y un lugar mental generativo. “Las señales del futuro ya están ahí, a nuestro alrededor. Solo hay que tener habilidades para aprovecharlas. Más aún, es necesario tener la virtud de construir el futuro, la virtud de saber generar esas posibilidades. Dicha virtud tiene un nombre: se llama resilencia” Piensan que el futuro está en manos de la gente atrevida, de la gente que se atreve a realizar cosas nuevas y diferentes… de artistas que deseen hacer las cosas de manera distinta en el ámbito pedagógico.

3. ¿De qué debemos desprendernos para cambiar la educación? Ana Mª Fernández y Gilberto Pinzón consideran que la innovación educativa es una necesidad, un proceso que requiere alineación, compromiso, ritmo y tiempo. En primer lugar “debemos preguntarnos por qué innovar, por qué romper los paradigmas del modelo educativo que tenemos hoy”. Hemos de formar buenos ciudadanos y para eso hay que desprenderse de esa enseñanza en la que el alumno brillante era el que más nota sacaba. “Para lograr formar buenos seres humanos, necesitamos conocimientos, desarrollar destrezas, hábitos, comportamientos y actitudes que ayuden al individuo a autorregularse y dirigir sus acciones”. La innovación educativa no es solo usar nuevas tecnologías, es repensar qué aprendemos y qué debemos aprender para de verdad llegar a un aprendizaje útil que nos sirva a lo largo de nuestra vida y nos dé pie para seguir aprendiendo.

4. ¿Hay algo viejo en lo nuevo? Anna Escofet, Begoña Gross y Montse Payá analizan las herencias que la pedagogía actual ha recibido de movimientos y pedagogos que han defendido los mismos principios básicos en los que hoy sustentamos nuestras teorías para innovar: el papel activo del alumnado con respecto a su aprendizaje, el docente como guía y facilitador, la importancia de lo social y la conexión de la escuela con la sociedad, la interdisciplinariedad, el papel de las emociones, la inclusión y el reconocimiento de las diferencias de cada persona, evaluación para el aprendizaje … No podemos olvidar la organización de la educación como responsabilidad compartida de todos los sectores que conforman la sociedad.

5. ¿Qué nos dice la Neuroeducación acerca de las Pedagogías Emergentes? Jesús C. Guillén y Anna Forés nos plantean qué nuevos elementos neuroeducativos deberían estar presentes en las nuevas formulaciones pedagógicas. La Neuroeducación nos va a ayudar a educar los procesos de enseñanza y aprendizaje, sin olvidar el corazón.

6. ¿Qué hay que hacer para que una innovación educativa se consolide? Ángel Fidalgo y M. Luisa Sein-Echaluce nos plantean que consolidar una innovación requiere un tiempo para aplicar su eficacia, que se apoye en fundamentos metodológicos firmes (no solo sobre la última tecnología, que ya sabemos que es cambiante) y debe contar con características de aplicabilidad en diferentes contextos. “Los objetivos de este capítulo son indagar en las características que debe cumplir la innovación educativa para que se consolide y describir pautas que faciliten la aplicación y consolidación de la innovación educativa”

7. ¿Puede haber innovación si no cambia la evaluación? Laia Lluch, Maite Fernández-Ferrer y Elena Cano proponen que cambiar la evaluación es necesario en un proceso de innovación que quiera cambiar el aprendizaje. “Implica también repensar los criterios, los momentos, los agentes y el uso que se da a la información que los procesos de evaluación continua van aportando” (Cano, 2015). Se considera que la evaluación es la que debe orientar el currículum por lo que es de ella desde donde debemos partir si queremos perseguir un cambio. Se considera una evaluación formadora más que calificadora.

8. ¿Ayudan las buenas prácticas de otros a innovar en la propia docencia? Teresa Pagés y Artur Parcerisa consideran que las buenas prácticas de otros profesores pueden ayudar a innnovar en la propia docencia. Recogen lo que hay definido sobre el concepto de buenas prácticas y nos dan un ejemplo de pauta para presentar una buena práctica.

9. ¿Demandan las Pedagogías Emergentes otros saberes al profesorado? Jordi Quintana y Joan-Anton Sánchez hacen un repaso de la entrada de las TIC en educación y piensan que solo las tecnologías no cambian los procesos educativos porque con ellas se puede seguir dando una enseñanza tradicional. “En cambio, las metodologías, las prácticas y las interacciones en las aulas o, si se quiere, las “pedagogías” sí pueden cambiar la educación”. El docente debe estar al día para ayudar en su proceso de facilitador y curador de contenidos. Respondiendo a la pregunta, creo que sí, que el profesorado necesita de saberes nuevos y adaptados a la era digital para llevar a cabo su función docente.

10. ¿Son óptimas las metodologías de la pasión? Dolors Reig nos lleva a la pasión como protagonista de nuestra forma de aprender y de actuar, considera que la clave del éxito está en no ser igual que los demás. “No escondas, visibiliza, potencia, trabaja a fondo y con pasión lo que te hace diferente, incluso raro, porque serás admirado, destacarás de entre todos los demás, en una época de atención escasa, gracias a ello” “Educar con las redes sociales es educar en el hábitat hoy natural del instrumento pedagógico más poderoso que existe”

11. ¿Emerge un nuevo tipo de docente de abajo arriba? José Blas García analiza el panorama actual de la educación con la cruda realidad de lo que tenemos y vivimos cada día en los centros, lo hace como si fuese una historia que se va alargando demasiado, con sistemas selectivos, que excluyen y se basan en una transmisión de conocimientos y cultura estática. Pero renace la esperanza con la conjunción de docentes en red que están preocupados por la misma problemática y surgen los “profesores emergentes”, profesionales de la educación deseosos de cambiar el sistema, comprometidos con el alumnado, con la sociedad… que creen en la potencia transformadora de la educación, tanto dentro como fuera de las aulas.

12. ¿Cuál es el papel de las tecnologías en las pedagogías emergentes? Elena González de la Cámara y Esther Subias nos ponen de manifiesto cómo la tecnología ayuda a los cambios impactantes en los que vivimos. “La información y los contenidos fluyen de una forma continua y transversal, y las personas deben estar abiertas a aprender a lo largo de la vida, en cualquier momento y entorno” Concluyen diciendo que nos adentramos en un futuro en el que la pedagogía caminará de la mano de la tecnología.

13. ¿Están innovando entre rejas las tecnologías emergentes? Anna Rubio y Julio Zino nos relatan algunos brotes verdes como experiencias innovadoras, ayudados precisamente por las tecnologías, dentro de los centros penitenciarios.

14. ¿Hay entornos pedagógicos emergentes? Judit Onsès y Esther Belvis consideran las TIC, el aprendizaje en comunidad y la arquitectura como factores clave para situar estas pedagogías y llegar al concepto de entorno pedagógico emergente; es necesario que la escuela se abra a la sociedad y que la ciudad se acerque a la escuela. “El entorno pedagógico sería aquel que establece nuevas relaciones y funciones en un determinado espacio y donde lo pedagógico está siempre condicionado e interactúa con el resto de factores que determinan una situación concreta”

Concluyendo, un libro muy recomendable para el profesorado y todas aquellas personas preocupadas por la mejora de la educación que tenemos. Es un debate que debería mantenerse en los claustros, quizás con tertulias dialógicas pedagógicas, después de su lectura, porque nos puede dar pautas para ese cambio que nos está exigiendo la sociedad y para dar respuesta a nuestras propias inquietudes.

 

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