Carolink Fingers
05.11.2011

Intentando alcanzarte

por carolinkfingers

«La melancolía no es una enfermedad sino un medio de conocimiento»

Cuando escribí esto en twitter hace dos días, no había visto Melancholia. Me da hasta un poco de susto haberla definido tan bien (a mi modo de ver).

Hace al menos cuatro años que tengo programada una alerta en Google: le ordeno buscarme las noticias que tengan la palabra «Melancolía». Así supe (quizá hace doce meses) que Lars von Trier preparaba una película con ese título.

Recuerdo que mi primer sentimiento al respecto fue el de «amenaza»*: ¿qué tiene que decir von Trier sobre la melancolía que no haya dicho ya? ¿No es la melancolía el tema central de Rompiendo las olas o Anticristo? Al menos yo lo veo así. Convocar un asunto con dos mil quinientos años de antigüedad en el título de una película me sonaba algo ambicioso. Y pedante.

Para qué contar que soy fan de von Trier desde los tiempos de Europa, incluso cuando se pone pedante.

Así pues: ¿Cómo afrontar un ensayo fílmico sobre la melancolía? Mediante una metáfora, claro.

Seres aristócratas, despreocupados, ricos, alegres, dispuestos para una fiesta: una celebración de boda. La fiesta, lo sabe cualquiera, es el espacio idóneo para la germinación del mal, para la floración del proceso melancólico. Un ser, no, dos seres, dispuestos, abiertos, sensibles, cargados con las esporas. Justine y Claire. Una por un lado, la otra por el otro, encontrándose y desencontrándose. Mientras Claire tiene preocupaciones materiales, rigidez formal, vigilancia de lo debido, es Justine la que está abierta y dispuesta a acceder.

Hay un planeta (que no es Saturno) y hay una amenaza. Hay un tipo humano, hombre, que dice estar «intentando alcanzar» a la protagonista buena parte de la película. Los hombres quedan en este filme todos por los suelos y las mujeres son una especie de túneles, de mediadoras, de nodos. De distintas maneras.

Me hizo pensar en Kubrick (El resplandor) y también en otras películas chorras de corte new age sobre «fines del mundo», pero por su opuesto; la escatología no pertenece al terreno de lo melancólico, empero, porque se trata de una ausencia de sentido que ni siquiera la destrucción puede llenar. Eso es lo único que le achaco al film.

No hay nada alcanzable en la melancolía. No hay nada firme. Es la visión de un hueco. Es la visión de un vacío. En ese sentido, la actitud de Justine ante lo que se avecina sí cuadra con mis propios apriorismos sobre el tema (que son apriorismos tras un montón de lecturas**).

Hace unos cuantos días, durante la presentación del libro Tenían veinte años y estaban locos (coordinado por Luna Miguel, editado por La Bella Varsovia), dije que podía leer en muchos de los versos esa suerte de melancolía: que no se puede mezclar ni confundir con la nostalgia, que no es tristeza, que no es depresión.

¿Qué es, pues?

Hoy veo que muchas de esas poetas podrían ser Justine. Esa melancolía es clarividencia. Pero clarividencia ausente de fe. Clarividencia del vacío.

Melancolía es la actitud de Justine durante casi todo el metraje.

Hay también un tipo, un hombre, que se suicida: ahí puedo leer que von Trier -dios, espero no estar llevando esta lectura demadiado lejos- piensa como yo: no es tristeza, no es depresión. Ese hombre no está dispuesto a la melancolía como acceso al conocimiento. Es mayor que él, fin.

He llorado viéndola, como cuando reconoces a un hermano que no tuviste oportunidad de tratar en tu infancia, como cuando te reencuentras con antepasados o historias familiares perdidas. En el final de la película (aquí sí estoy yendo demasiado lejos, ¿y qué?), leo otra cosa: resistencia. Desobediencia. Desorden. Asamblea. Pluralismo. Positivismo. Política. Resistencia.

Después de ver la película me ratifico: la melancolía no es una enfermedad sino un medio de conocimiento del mundo.

* Otro tema que me dio miedo es que la primera actriz para esa película era Penélope Cruz. Esa es otra historia para ser contada en otra ocasión.

** Algunas cosas publicadas en este blog:

Nov. 2008: Melancología: contra la tristeza: en esta entrada, en especial, me meto con la idea que relaciona, identifica, melancolía con tristeza y tendencia al suicidio.

Sep. 2009: La condesa y yo

Sep. 2010: Hijos de Saturno

Queda claro que es un tema otoñal, al menos por aquí.

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