Carolink Fingers
13.12.2012

Abuela

por carolinkfingers

Me estoy haciendo una sopa de verduras y he recordado a mi abuela.

Tiene apio, puerro, coles, zanahoria, patata, pollo, hueso de jamón y un hueso blanco que compré hace pocos días en uno de los pocos mercados que merecen la pena en Madrid.

He recordado a mi abuela y ella ha estado por un momento a mi lado, mirando por encima de mi hombro cómo me estaba quedando la sopa.

Este sistema se ha empeñado en que nos masacremos o nos masacra, tanto da. Ellas se van y ya no nos cuidamos. Ya nadie nos cuida. Ya el cuidado lo hacemos nosotras porque nos toca, por el hecho de haber nacido mujeres nos toca, eso nos han dicho; y lo hacemos a trancas y sobre todo a barrancas, entre trabajos pordioseros y entregas infinitas de tiempo al animal moribundo del capitalismo.

Este sistema se ha empeñado en que nos masacremos y compremos caca e individualismo a precio de oro -en los supermercados y en todos lados. Nos miramos por encima del hombro, pero no como hacía mi abuela hace un momento, sino juzgando cuánto ganas, cuánto vales. Algunos seguimos en el juego como disimulando, sin pertenecer, porque no sabemos qué otra cosa hacer, porque nos oponemos con armas pequeñitas como pañales y tiempo, porque la risa que tenemos que entregar a las personas que nos importan a ratos nos sale congelada.

Porque no logramos mantener la entereza de ellas, las abuelas, porque no nos sirve maldecir a las noticias del «parte», porque son demasiadas noticias y nos ahogamos.

Me estoy haciendo una verdadera sopa de verduras y he recordado que uno de los momentos más gratificantes del último año fue cuando llevé una ensalada de arroz a la marcha de los parados que se reunía en el Paseo del Prado en Madrid, este verano. Recuerdo el extrañamiento de los «compas» cuando les ofrecía la comida. Recuerdo mi perplejidad porque aquello, había leído, era una comida «de traje» y yo no traía solo para mí.

Las cosas que hacemos para uno mismo son cáscaras de nuez vacías. La sopa y el poema no sirven de nada si no los comparto. No sabemos cuán importantes son las sopas, ni las abuelas, ni las madres (Zemos98 sí lo sabe), algunos tomamos esos discursos para poder dar otro paso más, levantarnos un día más. Pero es más importante hoy, aún más importante, tomar el lugar de la abuela independientemente de lo que hayas nacido, hombre, mujer, araña, perro. Compartir de una vez por todas también el rol de abuela.

Nos maltratamos las potencias en empeños cancerígenos y nos olvidamos de que lo fundamental, lo único verdaderamente importante, no es la producción social sino la reproducción de la vida.

Pero no de cualquier vida.

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comentarios

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1 - masus 15.12.2012 - 17:28

<3 <3

2 - Loly Álvarez 13.09.2013 - 14:02

Pero qué gusto leerte, dura y tierna a la vez y sobre todo comprometida con el entorno. Gracias Carolina por regalarnos tus reflexiones. Un abrazo

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