Carolink Fingers
05.02.2014

Rutinas / Ruinas

por carolinkfingers

Aquí me veis (no me véis), otra vez en pie (más bien sentada). Otra vez en control de la situación, aunque no controle nada de nada.

Hoy he tenido una nueva sesión de #doula.

Doula es el proceso por el cual una persona acompaña el embarazo, parto y posparto de una criatura, entregando en todo momento atenciones, cuidados y consejos a la madre. La #doula a la que me someto, con Silvia Nanclares en el papel de #doula, tiene como objeto un libro, no un bebé.

Un libro nasciturus, como lo llama un amigo.

Hoy he tenido una nueva sesión y llevaba, de casi todo el mes de enero, una página y media de la cual hay que borrar una página por inservible. Cuando comenzamos, le dije a Silvia que no sabía si me acomodaba “abrir” el proceso y contarlo. Que lo había hecho en multitud de ocasiones (este blog ha visto morir de inanición varios proyectos). pero finalmente me apeteció compartirlo. Porque todo lo que me he propuesto hacer va de encontrar la complicidad de otras personas, es justo que me abra.

Así que cuento que me pego con la evidencia de que me encanta irme por las ramas y que tengo que mojarme en el barro mucho más. Ningún embarazo es cosa angelical. Todos acarrean dolor, estiramientos de piel, espasmos. Este es un libro que ha de ser concreto, duro, correoso y sin explicaciones. Hecho de LADRILLOS. A mí me gustaría ser albañil (¿existe albañila?) pero como sólo sé escribir (un poco), llamo a mis capítulos LADRILLOS.

Para una casa.

Pero he tenido una sesión esta mañana y he llevado una página y media.

Trabajo efectivo del mes de enero: 1 página que no sirve de mucho. Tres entrevistas (dos y media) y un pequeño trabajo de campo. Una reseña. Notas para un artículo que entregaré algún día. Varias lavadoras y sus correspondientes zafarranchos de ordenar ropa. Tortillas de patatas, espaguetis boloñesa, fideuás, risottos. Una docena de emails de mucho amor. Reuniones del grupo de consumo. Subir las actas de alguna asamblea (a la que no asistí). Escribir un tonto post. Y el trabajo remunerado, que me olvidaba.

Total facturación del mes de enero: 450 euros.

To those who say
They go unbeaten
You can fall
You can fall

El disco que más he escuchado en el pasado mes, el que me hace más feliz, tiene una canción que se llama “Puedes caer”. Que puedo caer un poco más hacia el no tener y el no disponer, eso es algo con lo que escribo. Y con lo que vivo. Elena escribía estos días sobre nuestra juventud creyendo que viviríamos mejor que nuestros padres. No sé si efectivamente lo creí, pero estaba en el aire. Soy la primera generación de mi familia con estudios universitarios (becas mediante), mi madre se sacó el graduado con casi 50 años.

Y hay un devenir de no future en nuestras vidas que nos ha pillado en la cuarentena (o última treintena). Eso está instalado en mi mirada, aunque no sea suficiente para creerme ni enunciarme como las personas que lo están pasando verdaderamente mal. De las que estoy conociendo mucho más estos días.

Mi cuerda floja es floja pero probablemente más resistente que la de muchos. Mañana quizá me quede sin esos pocos ingresos. Bueno, en un par de meses. Pues ahora me he empeñado en esto de escribir, en fin, lo que he hecho siempre pero con un objetivo y, sea por lo que sea, me da un poco lo mismo (casi) todo. Quisiera decrecer, pero ya no sé qué más hacer salvo largarme de aquí. Y sé que no me voy a largar.

Mientras tanto, asomándome a un abismo que no atisbo, intento mantener una rutina: escribir es un trabajo pero sólo para mí. Y eso me implica salvaguardar un desapego de lo que significa el dinero, e incluso un poco de apatía acerca de muchas otras cosas, algo a lo que estoy muy poco acostumbrada -mientras que parece que alrededor todo se acelera y todo reclama mi atención de una forma desesperada-. Pegarme al ritmo de trabajo como si fuese una bicicleta y seguir pedaleando.

El reto presente es hacerme una rutina que no signifique ruina. A ver si alcanzo un expertise sereno en la albañilería -o la ebanistería, tanto me da-. Al menos dos doulas al mes, al menos unas entrevistas y una página medio mala. Que no enseñaré hasta que deje de serlo. Que el no future me llegue al menos para terminar esto que he comenzado. Hijos ya tengo y ya alcanzaron mi altura.

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