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05.07.2016

Apuntes sobre Informe General II: El nuevo rapto de Europa

por renderizando

Durante la presentación de la película dentro de SEFF365, la programación anual del Festival de cine europeo de Sevilla, Pere Portabella fundamenta la emergencia de una segunda parte de Informe general sobre unas cuestiones de interés para una proyección pública (1976) bajo el análisis de que lo que estamos viviendo en los últimos años es un cambio de ciclo político que viene a tambalear los cimientos de la cultura política de la Transición. El Festival pidió a ZEMOS98 que presentara la película y que mantuviéramos un coloquio posterior con el director; la película originó debate entre el público y algunas de las líneas que preparamos se quedaron en el tintero. Creo que Informe General II: El nuevo rapto de Europa apunta algunas cuestiones de interés para un debate público.

La vocación institucional

Los tiempos de producción del cine son incapaces de adaptarse a una urgencia inmediata de los acontecimientos. Eso obliga a los cineastas a volver su mirada hacia los humores subterráneos que dan forma a los tiempos que vivimos en un periodo amplio. Esta película documenta el encuentro en 2014 de Marina Garcés e Itziar González, en el que hablan de algo que nos queda hoy a siglos luz: la posibilidad de buscar la institucionalidad de las prácticas de los movimientos sociales post-15M por la vía oficial. ¿Dentro o fuera de la institución? Entre el olor a naftalina, se puede rastrear la pregunta renovada en un contexto de bloqueo institucional a nivel municipal, autonómico y estatal.

“Presentaos a las elecciones”, decían. Y muchos se presentaron, respondiendo a la petición con tono triunfalista. Pero, ¿y si no era un desafío sino una amenaza, un mal augurio? ¿Y si sabían que sería una forma de desactivar los aspectos más destituyentes del cocido que estaba en marcha? Informe General II: El nuevo rapto de Europa traza una línea continua ascendente desde el 15M hasta Podemos, sin preguntarse por lo que la carreta ciudadana ha dejado caer con tanto traqueteo en estos dos años.

Todos los seres vivos necesitan más cuidados en las etapas tempranas de la vida y yo creo que el 15M siguió respirando tras las primeras noches porque se constituyó como un espacio donde la retaguardia se hacía indistinguible de la vanguardia, donde la cocina o la guardería estaban al lado del ágora. Aún cuando en el interior de la acampada se continuaban reproduciendo comportamientos heteropatriarcarles, el 15M alumbraba la posibilidad de una institucionalidad radicalmente anclada en una indiferenciación entre los espacios de los cuidados y los de la vanguardia política. Podemos, con la excusa del desplazamiento hacia el foco mediático, abandonó modelos de liderazgo político descentralizado. Abandonó una de las vías más difíciles de articular, sí, pero también una de las más peligrosas para el poder a largo plazo. Y lo hizo en favor de una política centralizada en cada vez menos manos. ¿Cuánto quedó desactivado desde entonces?

El cristal tiene mucho protagonismo en la película: en el Reina Sofía aparece para salvar a Negri y a Borja-Villel de una caída mortal o mientras una limpiadora trabaja; en los exteriores del MACBA mientras los skaters hacen un uso intensivo del espacio público; al final, con las urnas que dejan ver el fondo de una nueva cultura de la participación política.

Durante el coloquio le pregunté a Portabella qué implicaciones estéticas y políticas tenía para él. Dijo que el cristal representaba para él la transparencia. Es curioso, porque el cristal que probablemente ha sido más mencionado por los movimientos sociales en la deriva institucional ha sido el del techo, ese que no nos permitía pasar al otro lado, con unas connotaciones muy distintas.

La participación política

Pere Portabella trabajó en las comisiones para el desarrollo de la Constitución española. Durante su conversación, recuerda que fue diseñada para durar unos 10 o 15 años, y puntualiza que el que siga funcionando responde a intereses políticos bien coloreados. Esta Constitución comprendía dos vías de participación política para el ciudadano: el Referéndum y la Iniciativa Legislativa Popular. La eficacia del acceso a la toma de decisiones política por estas vías es más que cuestionable; ambos son canales de participación que necesitan a priori o a posteriori la validación de los representantes políticos. El Referéndum tiene que ser convocado por el Presidente del gobierno y validado por el Congreso de los Diputados; la ILP ha de ser aprobada por la cámara legislativa vigente en cada momento.

Informe General II se cierra con unas urnas que se funden con imágenes de movilizaciones sociales. Aunque Portabella se guarda un margen de interpretación para sí, la imagen suscita una pregunta que elevar al conjunto de la película: ¿los mecanismos de participación que permite la democracia son capaces de sostener las demandas de una ciudadanía activa? Parece que para la película la única manera efectiva de participar de la fiesta de la democracia es a través de las vías previamente establecidas por el aparato democrático. Si algo hemos aprendido en estos años es la necesidad de desbordar el marco democrático, de estudiar sus límites y sus grietas, de ampliarlo, de enmendarlo. Muchos colectivos y agentes llevan varios años imaginando otras infraestructuras que permitan canalizar la participación, desde modelos que permiten la entrada por sorteo de ciudadanos en puestos públicos de relevancia hasta otros que permiten el voto electrónico para toda la ciudadanía.

Ignorar que la participación política de la calle, desde la voluntad de nuevos procesos instituyentes, ha sido capaz de hacer temblar los modelos políticos tradicionales es cerrar filas sobre los partidos de la nueva política como si esa fuera la única vía posible. La autotutela de derechos de la que habla Ada Colau al principio de la película es una vía que la película abandona rápidamente; pienso que es tan indispensable como la de la entrada en las instituciones oficiales bajo la marca de un partido. El trabajo de pensar instituciones mixtas no subalternas entre agentes de la ciudadanía y de la política es fundamental para acariciar con la punta de los dedos un nuevo contrato social.

Nueva subjetividad política

Durante el coloquio una espectadora le contaba a Portabella lo decepcionante que le había resultado la película. Entre otras cosas, observaba que la mirada del director era complaciente con los discursos que tomaban voz, que la película era demasiado homogénea. Esta opinión la comparten algunas personas cuya opinión respeto, pero no lo tengo tan claro. Creo que la película sí alumbra un límite a las posibilidades de los partidos políticos o de las reivindicaciones nacionalistas, pero lo hace usando una narrativa peculiar.

Organizar las conversaciones entre agentes afines -o directamente del mismo colectivo- sin intervención externa tiene ventajas y posibilidades sorprendentes, pero desde luego no es la mejor manera para generar disenso. En el caso de la conversación entre los miembros del Consejo Ciudadano de Podemos es casi catastrófico: el neolenguaje político arrasa con cualquier cosa que suene a buena idea. En cualquier caso, la forma de enfrentar los discursos de la película permite que los diferentes encuentros colisionen unos con otros hasta llegar al de los científicos. Con un lenguaje absolutamente transparente sitúan el gran problema de nuestro tiempo sobre un mapa que las anteriores conversaciones sólo habían conseguido enmendar parcialmente: el cambio climático, la explotación intensiva de los territorios y el oasis del crecimiento económico infinito.

Ocupar instituciones temporalmente, encontrar un modelo para estar dentro y fuera de ellas o la constitución de Podemos son asuntos importantes para empezar a pensarnos en común, pero la pregunta que los científicos abren a las personas que comparten trozos de conversación durante la hora y media previa es: ¿bajo qué subjetividad política, bajo qué escala de unidad, podemos tratar de transformar los problemas más graves de nuestro tiempo, que son derivados de un modelo de mercado globalizado? La carrera institucional, incluso en los casos en que las candidaturas se conformaron de manera más orgánica (candidaturas de unidad popular municipales) que corporativa (Podemos), ha derivado su espacio de lucha a los pobres significantes mediáticos, y eso ha hecho que los temas de una urgencia inmediata -que motivaron precisamente el presentarse- tomen un discreto segundo plano.


Informe General II: El nuevo rapto de Europa es una película que, desde la mirada generosa de Pere Portabella, permite pensar el momento presente al abrir múltiples caminos de debate; hace explícito el abandono de algunas vías de construcción de contrapoder que parece haberse dado de facto en algunos sectores en los dos últimos años al tiempo que muestra la urgencia por recuperarlas. Lo mejor que se puede decir de ella -y de casi cualquier película- es que lo más importante empieza cuando sales de la sala.

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