La Colina de Peralías
01.04.2012

Todos los nazarenos no son buena gente…

por Dolores Álvarez

Lo que nos cuenta la Biblia sobre el Domingo de Ramos, según la Wikipedia es que :

«Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos, y les dijo: entrad en la aldea y luego que entréis en ella, hallareis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decir que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá. Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron. Y unos de los que estaban ahí les dijeron: ¿Qué hacen desatando el pollino? Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron ir. Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él. También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino. Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas! Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce»

Mateo 21, 1-11
En otro tiempo vivía este día como el de «estrenar ropa» («El que no estrena el Domingo de Ramos se le caen las manos», mi madre nos hacía estrenar aunque fuese un pañuelo) e «ir a la procesión de la Borriquita». Era el comienzo de una gran semana de salidas procesionales, de piés reventados, a pesar de los zapatos cómodos que calzáramos. Nunca nos perdíamos ver «La Paz» por el Parque y el Cristo del Amor… Nuestro objetivo era ver las más posibles, siempre en los sitios más difíciles de manejar los pasos y tratando de ver las instantáneas más inesperadas por las calles más difíciles…
En Sevilla se estrenaba casi la ropa del verano, podías ver a chavalitas, con sus zapatos blancos descubiertos aunque el día estuviera nublado y amenazando lluvia. Esta tradición yo nunca la respeté, nosotros íbamos en pandilla, dispuestos a reventarnos por ver las siete, ocho o nueve hermandades que salían cada día y no nos podíamos arriesgar con una ropa o zapatos incómodos.
Recuerdo un año que vino a la parroquia un cura colombiano y se añadió a nuestra pandilla, disfrutó de lo lindo porque después de ver los pasos venían los «latigazos», así era como lo llamábamos a tomarnos unas copas. Disfrutó de ver a los costaleros y escuchar la voz del capataz diciendo «¡Arriba con ella, al cielo, que no se le mueva ni un clavel»
Cuando tuvimos a los niños pequeños igualmente íbamos con los carritos a meternos en todo el follón de las cofradías, en la mayoría de los casos había que coger a los niños en hombro para que vieran algo… esto era una gran paliza pero disfrutábamos con los tambores, con las velas… cuando ya iban siendo mayores recogían cera para formar bolas y otra tarea de la semana… llevarnos las bolas, los bocadillos, el agua, los abrigos para la noche… cuánto trabajo para los padres y las madres con tal de que los niños conocieran el arte que pasea por las calles de Sevilla durante esta semana de Pasión.
Mi madre siempre nos acompañaba y ella no se resistía a estar detrás y no ver el paso en primera línea, no sé cómo se las ingeniaba pero terminaba en primera fila con los niños y engordando las bolas de cera con los cirios de los nazarenos, algunos lo hacían de buen grado y a otros les molestaba, a mi hijo mayor lo tuvimos que llevar un día al médico porque un nazareno enfadado le echó , al levantar el cirio, la cera en la cara y lo salvó de un gran accidente el que llevaba gafas en ese tiempo (todos los nazarenos no son buena gente) Dentro de los nazarenos o penitentes los hay por convicción y por folclore, no todos son creyentes, a lo mejor no van a misa durante todo el año y después salen en las cofradías, de todo hay en la viña del Señor… Una de las estampas con las que disfrutaba era ver los monaguillos, normalmente niños pequeños que lo que hacían era repartir caramelos…
Sensaciones de bienestar me producían el olor a azahar y a incienso mezclados, esas ráfagas que venían al entrar en alguna calle con naranjos, por donde pasaba una cofradía, te hacían sentir la primavera con todas sus fuerzas.
Son famosas las aglomeraciones de Sevilla durante las cofradías, un día nos metimos en el rectorado para ver el Cristo de los Estudiantes, cerraron las cancelas grandes para que no entrara más gentes y estábamos como piojo en costura, la avalancha te llevaba y te movía sin tú querer, además a la hora de salir abrieron sólo una cancela y aquello fue horroroso, pasé miedo porque mi cuerpo se movía al impulso de las gentes, yo no podía decidir… nunca más me he vuelto a meter en el patio del rectorado.
¿Personas de izquierda que ven las procesiones, que siguen el ritmo de las cofradías en esta semana de Pasión…? Pues sí señor, lo cortés no quita lo valiente, Sevilla es muy particular, no se pueden cerrar los ojos al arte caminando y paseando con el estilo propio que los costaleros dan a las imágenes, es emocionante… aparte de los sentimientos religiosos hay que mirar las obras de los excelentes imagineros que salen por las calles…Ese Cachorro pasando por el puente; ese Gran Poder  caminando silencioso, después de haber escuchado el cerrojazo que abre la iglesia; ese Cristo de los Gitanos con arte y saetas debajo del paso; ese paso de Santa Marta con tantas imágenes y con una cofradía seria, de verdad; impone el Silencio en la madrugada del Jueves Santo… no hay que perdérselo porque es todo un acontecimiento que hay que vivir en algún momento de nuestras vidas, os lo recomiendo.
Hace unos años pasamos la Semana Santa en Isla Cristina (Huelva) aquí es todo más tranquilo, se disfruta del ambiente pero a menor escala que en Sevilla… no importa, hay otros motivos grandes que nos hacen aislarnos de la gran marabunta que asola la capital. En Isla hay menos gente, se ven las cofradías con más tranquilidad y el espíritu religioso se vive intensamente, aquí aún llevan cadenas los penitentes…
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6 - Peralías 01.04.2012 - 21:08

Juanma, ser capillita en Sevilla tiene dos lecturas, los que lo hacen de corazón, como me imagino que es tu caso, y los que sólo se acuerdan de la Hermandad cuándo tienen que sacar la papeleta de sitio para lucirse por su barrio, sin sentimiento, con puro fariseismo, a esta segunda gente es la que nos referimos que no son «buena gente» porque lo toman como un momento más del folclore de su ciudad.¡Vaya punto lo de Placentines! Gracias por comentar.

7 - rafael ex coco 09.04.2012 - 16:47

Soy ateo y me encanta la semana santa: desde el año sesenta me recorro las calles viendo como, las damas de elche son mecidas en sus templos griegos, ¡eso es un paso de palio! y ¡una virgen sevillana! en este caso. Por su puesto el simil no es mio, me lo hicieron ver en la Hispalense, un buen profesor de historia del arte, ¡claro que! probablementa a el le llegaria de un o una alumn@ aventajad@. Este año entre la lluvia, la actitud PPera de todas las hermandades, no tenia muchas ganas de calle; demasiadao llenas por la crisis; ya que la semana santa es una fiesta popular, nuestra fiesta mayor y si no quieres no te gastas un euro: mirar, oler, sentir, vibrar, incluso llorar es gratis. Dos buenos ratos, uno como siempre en la calle campamento, valor seguro; la virgen del refugio entre naranjos y girando hacia su iglesia, la entrada con una chicota de 25 minutos, ¡al cielo! de los ateos. Viernes por la mañana, desde plaza de los carros hasta el arco: mi totem se mueve con delicadeza, como siempre, ya sin prisas, por donde ancha es la feria y sin callejear, la lluvia amenaza, pero el regalo es en la resolana cuando la giran hacia el arco y mira al pueblo, es como si pidiera perdon: por el balcon lleno la noche anterior de recien llegad@s al ppoder con familias bien colocadas. En la calle la iglesia no controla, los ¡guapas guapas! no les gustan, la homosexulidad tampoco, la hipocresia parece que si. A pesar de ellos aunque sea en momentos delicatessen ¡COMO ME GUSTA ESTA FIESTA!. Sin sevillitas que nos manden callar, a nosotros nadie nos tiene que mandar nada, el silencio se palpa solo, cuando la gente se queda colgada del instante, ¡eh! que solo huele a flores y a incienso

8 - Peralías 09.04.2012 - 20:31

Rafael, por lo que escribes eres buen conocedor de esta fiesta popular sevillana, describes sentimientos que sólo los pueden entender personas que lo han vivido, a parte de los sentimientos religiosos o no. Gracias por tu espléndido comentario.

9 - AgregaViso.es | Mi infancia son recuerdos de un pueblo de Sevilla… #meacuerdo 04.01.2014 - 1:10

[…] Todos los nazarenos no son buena gente… […]

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