jochimet
05.12.2010

REFLEXIONES SOBRE EL PENSAMIENTO DE PAULO FREIRE (V). PERSPECTIVA HISTÓRICA PARA LA COMPRENSIÓN DEL PAPEL DE LA EDUCACIÓN

por José Antonio Jiménez Ramos


“ Para mí, la historia es tiempo de posibilidad y no de determinación. Y si es tiempo de posibilidad, la primera consecuencia que surge es que la historia no sólo es libertad, sino que la requiere. Luchar por ella es una forma posible de, insertándonos en la historia posible, volvernos igualmente posibles. En lugar de ser persecución constante del pecado en la que me inscribo para salvarme, la historia es la posibilidad que creamos a lo largo de ella, para liberarnos y así salvarnos.

Sólo en una perspectiva histórica en la que hombres y mujeres sean capaces de asumirse cada vez más como sujetos-objetos de la historia, vale decir, capaces reinventar el mundo en una dirección ética y estética más allá de los patrones que están ahí, tiene sentido discutir la comunicación en la nueva etapa de la continuidad del cambio y de la innovación.

Esto entonces significa reconocer la naturaleza política de esa lucha.

Naturaleza política que descarta las prácticas puramente asistenciales de quien cree comprar entrada al cielo con lo que recoge en la tierra de su falsa generosidad.

Pensar la historia como posibilidad es reconocer la educación también como posibilidad. Es reconocer que si bien la educación no lo puede todo si puede algo. Su fuerza, como acostumbro decir, reside en su debilidad. Una de nuestras tareas, como educadores y educadoras, es descubrir lo que históricamente es posible hacer en el sentido de contribuir a la transformación del mundo que dé como resultado un mundo más “redondo”, con menos aristas, más humano, y en el que se prepare la materialización de la gran utopía: unidad en la diversidad.”

Desde el compromiso que Freire tenía con la teología de la liberación, nos plantea como ve la aplicación de los principios de ese pensamiento en el mundo de la educación. Rechaza el determinismo de algunos sobre la historia y cree en la historia como posibilidad y, en consecuencia, como una práctica de la libertad y, en esos mismos términos, cree que la educación es una posibilidad de alcanzar la transformación del mundo, donde se pueda materializar la gran utopía “unidad en la diversidad”

Este pensamiento se encuentra enfrentado a una parte del pensamiento actual, que aún desde posiciones supuestamente progresistas, plantea que la educación escolar no debería ser más que enseñanza y dejar de educar para no perder el tiempo en cuestiones que son baladís; lo importante es que los niños y las niñas aprendan lo que hay que aprender, es decir, los contenidos que son imprescindibles para la consecución del éxito escolar, dejando al margen toda esa parafernalia de los valores educativos que los convierta en ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho. Esa labor corresponde a las familias y no a la escuela. Proclaman sin tapujos, que “quieren promover en el sistema educativo los cambios necesarios para poder volver a enseñar” (Manifiesto fundacional de la Asociación Sindical PIENSA-Volens)

Seguiré como y cuánto pueda.

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