abrelatas
24.11.2008

Quizás se fuera ella

por admin

En estos momentos que escribo son las 18:47 del domingo 23 de noviembre de 2008. Estoy en México DF. A mi alrededor están Rubén y Eli que trabajan en Hamaca / YProductions y Pedro. La mesa es redonda, de madera. Estamos en nuestro departamento de la zona azul o rosa, en la calle Hamburgo. Cada uno está con sus portátiles. Con sus cosas. Yo aún estoy pensando que quizás se fuera ella.

Hace ya algunos años, cuando iba a la consulta de dermatología del Hospital de la Laguna, en Tenerife, comencé una práctica que aún hoy mantengo. La cuestión era que la enfermera que atendía de cara al público era tremendamente maleducada. Nunca daba los buenos días. Apenas sonreía. Incluso en más de una ocasión te llevabas una bronca si te llamaba por megafonía y no estaba listo para entrar a consulta en el tiempo que ella consideraba necesario y necesario. Fue por eso que inicié una táctica de hurto con ella. Básicamente mi objetivo no era más que el de hacer un poco de justicia poética. Si una persona es maleducada…merece que le roben su bolígrafo. Al fin y al cabo, es un objeto fácilmente sustituible. No creo de hecho ni que causara ningún grave conflicto. Pero así fue como me aficioné a robar pequeños objetos a personas que me trataban de forma maleducada. Así ha sido como con el paso del tiempo he recopilado bolígrafos, lápices, chicles, pilas… incluso una vez me llevé de un sitio un bote de Fairy. Siempre con el objetivo de hacer justicia poética. Hoy he pensado mucho en eso.

Eran las 15:30, estábamos comenzando a comer en un restaurante del Zócalo, barrio emblemático de México DF. Había dejado a mi espalda mi pequeño bolso, colgado en la silla, y justo encima los guantes atados a la bufanda. Nuestra mesa estaba junto a la puerta. En un momento dado saqué la cámara de vídeo para hacer una foto, la dejé encima de la mesa y Rubén me dijo “¡ten cuidado, no la dejes ahí!”. Y entonces la guardé. En ese momento recordé la conversación que había tenido unos instantes antes con él. Le comentaba que no estaba contento con la cámara. Me costó casi 2000 euros, no capta bien entornos con poca luz pero lo peor… los archivos que genera no son compatibles con el programa de edición de Mac (Final Cut)…¡vaya se despotriqué de ella! Me debatía si arriesgarme a venderla o intentar solucionar los problemas técnicos que me ha dado.

Hace no tanto tiempo, ya viviendo en Sevilla, intentaron robarme. Fue en la parada de Los Arcos. Se me acercaron dos chicos y casi sin que pudiera darme cuenta estaban dándome empujones y pidiéndome que les diera lo que tuviera. Aterrorizado salí corriendo y cogí un taxi hasta mi casa. Pasé varios meses en que me daba miedo quedarme solo en una parada. Me cabreaba intentando superar esa sensación y al mismo tiempo me descubría a mi mismo interiorizando pensamientos irracionales de odio hacia las “personas que practican el mal”. Pero al mismo tiempo es muy injusto salir a la calle con miedo, tener que cambiar una forma de ser “confiada” por otra más “precavida”. Entrar en la paranoia de la seguridad. Y lo más atinado que he llegado a concluir sobre esta contradicción es la frase de un personaje de ficción: “el mal es un punto de vista”. Probablemente quién roba se crea Robin Hood. O necesite hacerlo para sobrevivir. O simplemente lo haga como un acto de justicia poética. Qué más da.

Hoy, a las 16:10, hace unas 3 horas y un rato después de estar hablando sobre mi cámara…esta desapareció. Al principio pensé que me la habían robado. “Ha tenido que hacerlo un profesional”, comentaba Eli. Era impensable que en el sitio en el que estábamos alguien lo hubiera hecho sin que nos diéramos cuenta. Un rato después empecé a llorar. No lloraba por el aparato. Ni por los 2000 euros. Lloro por los recuerdos. Lloro por las imágenes. De san Petersburgo, Marruecos, Barcelona, Canarias. De las personas que más quiero, de cosas que me llaman la atención, de historias que voy montando que son extensiones de mi manera de ser. Lloro porque es como si me hubieran quitado los ojos. Porque ya no va a haber crónica en vídeo de México. Porque lo que me han robado es la sonrisa, las ganas de estar aquí, las palabras.

Pero después de un rato llorando me di cuenta de algo. No podían haberme robado la cámara. No. No puede ser. Quizás ella escuchó que yo ya no la quería y estaba pensando venderla. Quizás eso la puso triste y decidió marcharse. Quizás se fuera ella y no la robaran.

28

comentarios

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Anónimo dice:

Qué lindo post pero qué triste. 🙁

Sofía Coca | ZEMOS98 dice:

entiendo como te sientes.

una vez cuando era pequeña, la profesora de parvulitos me premió con una caja rosa que contenía utensilios para hacer manualidades. no es que me molara demasiado la caja, pero era mi premio y me hacía sentir muy orgullosa. Se lo enseñé a mi padre, a mi madre y en uno de lo viajes habituales de fin de semana a sevilla, decidí llevármelo para enseñárselo a mi abuela. En el camino entramos es una tienda de muebles de zafra (estábamos amueblando el primer piso que tuvimos en sevilla), el caso es que al cabo de un rato de retomar el rumbo a sevilla, me di cuenta de que había extraviado la caja. no podía creer que la hubiera perdido. tenía 5 años, pero recuerdo la sensación perfectamente: me sentía estúpida. Y así me sentí en muchas de las ocasiones que pasaba por delante de la tienda de muebles.

solemos amar de forma irracional los objetos y cuesta creer que desaparezcan cuando menos lo esperabas. el viaje a mx casi no ha empezado y aún conservas la mejor máquina contigo y esa es tu cabeza. captura colores, edificios, alimentos y cosas curiosas y cuentanoslo con palabras.

mañana será otro día. seguro. «lo que nos diferencia de las máquinas es que nosotros podemos re-programarnos».

ánimo y remezcla.

JC dice:

Jooooder tío. Sorry.

Juan Jiménez | ZEMOS98 dice:

wow my friend!!. Ten por seguro que ha iniciado un viaje vital cual niño-robot de Inteligencia Articial.

Un abrazo

Lucía dice:

Quizá éste sea el principio de una rebelión de los objetos.

Tendremos que ver México a través de vuestras palabras y de las alternativas que se os ocurran después de dormir =)

¡A disfrutar de México!

(tu ’justicia poética’ me recordó una época en la que me dio por intercambiar caramelos ’bancarios’: en La Caixa dejaba caramelos del Santander, en el Santander de Caja Madrid, etc.)

Warrior Of Ice dice:

Vaya, lo siento mucho, pero en momentos así debes pensar en que estáis bien y eso es lo importante. Las cosas son reemplazables, las personas no.
Un abrazo, y disfruta de ese maravilloso pais.

pak broda dice:

Bueno.. broda. Abrazos, cariños y ánimos…

1/ no te han robado el disco duro húmedo (tu cerebro, tu mente, tus recuerdos)… mejor la cámara que otra cosa

2/ imprime este post y ponlo en el restaurante, en dónde fuera, bien grande, empapélalo… (y dile a la gente del bar que si se la «encuentran» en las 24h siguientes lo agradecerás =Y€$)

3/ pasadas 24h pillate otra y exorcisa grabando

Trust

atemporal dice:

flai mai.

Leer no es un acto que se haga necesariamente con un libro por delante. El silencio es uno de los gestos con los que más se comunican las personas diariamente, tienen una gran carga dentro de una conversación. Los vídeos se graban en tu cabeza, con tu mirada. Estás entrenado en pensar en imágenes y no tengo ninguna duda en q sabrás hacernos VER, SENTIR y OLER México.

De nuevo flai mai

Rebe dice:

la verdad es que mi historia se parece a la de sofía… pero de todos los robos de mi vida es el que más dolió.

Tenía 4 años y me regalaron un unicornio rosa que me encantaba porque era para mí ese unicornio azul de Silvio Rodríguez, pero ésta vez no se había escapado, no se me había perdido. Quería hacerle una casita para que viviera conmigo. Y en una caja de bocaditos de limón de Cuétara, le puse las cositas para que se peinara, durmiera… y la envolví con papel de regalo. Me la llevaba conmigo siempre. Un día, al subir al despacho de papá 5 minutos, la dejé en el coche. Al volver ya no estaba… ahora sí era verdad que mi unicornio rosa se me había ido, se había escapado.

Siempre quise pensar que quienes abrieron el coche, rompieron el cristal y se llevaron esa caja de regalo nunca supieron que se habían llevado mi tesoro. También se que quizás le haga compañía al unicornio azul. Desde entonces me han robado muchas veces, cosas que tenían valor y recuerdos (mis recuerdos de Roma, Grecia y el Interrail). Así que desde entonces aprendí que los mejores recuerdos nunca se borran de la retina.

Mientras haya ojos… el resto es accesorio, nunca nada como tus historias para hacernos vivir lo mismo que tú. Anyway…no será nunca la misma…pero ¡compra otra!

(Yo ahora tengo un pequeño pony amarillo que no es unicornio pero huele a vainilla y ya lleva 20 años conmigo… ahora ese no hay quien me lo quite!)

Besos!

MrMM dice:

… y en la revancha poética está incluido este post precioso.

ánimo, poeta.

José Antonio Jiménez Ramos dice:

No te importe y lee lo que decía Blas Otero

Si he perdido la vida, el tiempo, todo

lo que tiré, como un anillo, al agua,

si he perdido la voz en la maleza,

me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo

lo que era mío y resultó ser nada,

si he segado las sombras en silencio,

me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro

puro y terrible de mi patria,

si abrí los labios hasta desgarrármelos,

me queda la palabra.

Blas de Otero

y si te queda ganas puedes escucharla en la voz de Paco Ibañez

http://www.goear.com/listen.php?v=e

Ire dice:

… y en la revancha fáctica puedes comer todo el chile picante que te apetezca, salir a la calle y escupir bolas de fuego a todo aquel que tenga cara de haberla convencido para marcharse de tu lado.

franciscogf dice:

Las cosas siempre tienen un valor material y otro inmaterial y creo que ninguno de ellos merece mucho de nuestra atención.A veces creemos que las cosas en sí mismas constituyen algo de nuestra vida, pero no nos damos cuenta de que son las personas y nuestras vivencias las que forman parte auténticamente de ella. Un objeto casi siempre puede ser reemplazable, una cámara desde luego que lo es. Crees haber perdido los recuerdos, pero esos forman parte de tí tanto como tú mismo y te acompañarán siempre y en todo momento. Todo es cuestión de perspectiva. La pérdida de una amigo es insustituible, la pérdida de un objeto es un incidente que te predispone y emplaza a encontrar otro más adecuado para tus metas y fines. (Por otra parte como todo fluye en dos sentidos nos acabas de dar una idea para un regalo de Navidad) Un abrazo. El Viejo y la Vieja.

bassgas dice:

Entiendo como te sientes. A mi me pasa lo mismo. Tiendo a «enamorarme» de los objetos. Recuerdo un muñeco de pequeño,Pepin Zanahoria se llama con el pelo naranja (de ahí su nombre)y sobre todo mi compañero de sueños durante muchos años, y todavia lo conservo. Y estoy seguro que si lo pierdo algun dia, un cachito de mi se perdería con él. Por eso te digo que tires pa’lante y que sepas que la cámara siempre la tendrás en tu corazón….porque aunque sean objetos, los buena gente nunca se olvidan……

labambola dice:

rabia, llorando, impotencia, preciosidad, recuerdos, emoción, incomprensión, abandono, temple, bondad, magia.

No puedo expresarme. Deberías ver mis ojos ahora.

igualemente dice:

Vaya cuanto lo siento…. en fin, Pedro se ha llevado la mía ¡te la presto! besos

Ricardo dice:

Joder, esto parece un velatorio, así que no voy a ser menos y me pongo en la cola de los deudos. Lo siento en el alma, se que con esa cámara ibamos a grabar muchas cosas interesantes. Si te sirve de algo, mi mp3 (el mismo valor monetario quitándole un cero, el mismo valor sentimental y viajero – méxico, marruecos, turquía, francia – )murió el mismo día, presa de la rage against the machine de ese inocente animal llamado Kali, hasta hace unos días asilado políticamente en mi casa.

En fin, México es así. Duro y tierno. Lo siento. VAYA PUTADA.

Ricardo dice:

Eso sí, si un día desaparezco, ¿me escribirás una oda así?

Anónimo dice:

Casi no puedo escribir, me has hecho llorar mucho, tú que eres grande relatando, mi niño, y tú que en tu escritura sólo te has ido convenciendo de que ella era la que se había querido ir, eres grande. Sigue relatando este magnífico viaje y demuéstranos que tú eres FELIPE. Gran comentario el de tus papis, geniales. Me siento muy bien porque sé que no te vas a derrumbar y que tú sabes que esos recuerdos nadie te los va a robar. Preocúpate de no perder nunca a los amigos y olvida esa dichosa cámara que no plasmaba en imágenes lo que tú querías que los demás viésemos.Yo también te digo que los objetos se sustituyen pero las personas no. Muchos besos de tu mami peninsular.

er migue (aka er tito) dice:

Te quedan tus ojos, Pipo… Y los de los que te rodeamos (incluso los que pasan varios meses sin comunicarse contigo) y man/re-tenemos vívidamente en nuestra memoria lo que nos cuentas. Te diré una cosa: me has dicho más en este post y con tus habituales historias que lo que me has podido transmitir nunca con imágenes. Permíteme para finalizar que cite (en parte) a un insigne actor español fallecido ha poco: «¡A la mierda (la cámara)!»

chiu dice:

vaya suerte que tienes ver el mundo así

te admiro y te envío un abrazón

ala!, a rascarla por ahi

chiu

fito dice:

Pero vuelven…
A veces es mejor no traer imágenes más que en el bolo, es la manera de volver a casa (a la casa de uno) de otra manera y de regresar a aquel sitio donde estuviste a partir de los recuerdos, no de los imágenes recordadas…
abrazo
fito

tiacarmen via er tito dice:

A continucación transcribo fielmente las palabras de la abuela del antiguo dueño de la cámara, alias tíacarmen, como ella misma me ha pedido: «Fliper: al que «ayudó» a tu cámara a irse, deséale un cactus en el culo»

Dicho sea sin el menor rencor… Esto lo añado yo.

Rakim dice:

Lo siento,porque sé que te jode no poder contarnos con imágenes lo que estás viviendo, pero tu forma de narrar con las palabras sigue siendo increible.
Apunta un abrazo de tu hermano negro

Felipe G. Gil | ZEMOS98 dice:

Hola, quería daros las gracias a todos. Me habéis animado mucho y ya no siento el vacío de mi cámara. La cámara en realidad es una manera de guiar un camino de la mirada. Y eso es lo que habéis hecho todos. Gracias de verdad. Os quiero.

Tenedorcito dice:

Supongamos que yo soy una cámara. Podríamos decir que todos mi ex-novios se compraron la definitiva (y cuando digo definitiva hablo de bodas, parejas de hecho y embarazos) después de perderme o de que me robaran, o de que yo me fuera . La definitiva, por supuesto, siempre era más joven o, en su defecto, rubia y alemana. Yo, estando con ellos, siempre creí que sería «la definitiva», pero a veces yo tampoco captaba bien los entornos. Además, los archivos que generaba no eran compatibles con Mac, a veces ni con PC. Pero ellos encontraron su cámara después de mí. Como tú también la vas a encontrar. Porque eso también es justicia poética.

(Yo aún no he encontrado la mía. Pero yo soy una cámara, qué tontería…)

Hace muchos a;nos en Praga me robaron una c’amara, Felipe.
Tambi’en llor’e de impotencia. Pero me vino a la cabeza la ley de la compensaci’on universal y adem’as detr’as de una c’amara viene otra y otra y otra hasta la muerte.
UP felipe UP

Anónimo dice:

Siempre quise pensar que quienes abrieron el coche, rompieron el cristal y se llevaron esa caja de regalo nunca supieron que se habían llevado mi tesoro. También se que quizás le haga compañía al unicornio azul. Desde entonces me han robado muchas veces, cosas que tenían valor y recuerdos (mis recuerdos de Roma, Grecia y el Interrail). Así que desde entonces aprendí que los mejores recuerdos nunca se borran de la retina.

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